Resumen
La migración irregular de niñas, niños y adolescentes no acompañados de Centroamérica hacia México y Estados Unidos ha aumentado en la última década. Estos adolescentes enfrentan un continuum de violencia en el origen, tránsito y destino, que impacta su salud mental y bienestar. Este estudio analiza las violencias experimentadas por niñas, niños y adolescentes no acompañados en sus comunidades de origen, durante el tránsito migratorio y en el destino, explorando los problemas de salud mental asociados y las estrategias de afrontamiento implementadas. Se realizó un estudio cualitativo binacional (junio 2022-junio 2023) con entrevistas semiestructuradas a 20 niñas, niños y adolescentes no acompañados de origen centroamericano y 14 informantes clave en México y Estados Unidos. Niñas, niños y adolescentes no acompañados reportaron múltiples violencias en el origen, durante el tránsito y en el destino. Estas experiencias generaron consecuencias emocionales, cognitivas y conductuales consistentes con estrés migratorio, incluyendo ansiedad, síntomas depresivos, ideación suicida y dificultades de adaptación. A pesar de ello, los adolescentes desplegaron estrategias de afrontamiento como migrar para escapar de la violencia, denunciar a perpetradores, conformar redes de apoyo con pares y organizaciones de la sociedad civil, continuar estudios y reiniciar la vida familiar en destino. Los hallazgos evidencian la exposición de niñas, niños y adolescentes no acompañados a un continuum de violencias estructurales y cotidianas que afectan su salud mental y desafían la protección estatal. Sin embargo, también muestran su capacidad de resiliencia y agencia. Se requiere un abordaje integral en políticas públicas que reconozca estas experiencias, garantice atención en salud mental y asegure el interés superior de la niñez migrante.
Palabras-clave:
Menores No Acompañados; Migración Humana; Violencia; Salud Mental
Abstract
The irregular migration of unaccompanied girls, boys, and adolescents from Central America, Mexico, and the United States has increased over the past decade. These individuals face a continuum of violence at the origin, path, and destination of their trajectories that affects their mental health and well-being. This study investigates the violence suffered by these unaccompanied girls, boys, and adolescents in their communities of origin, migratory journey, and final destination, exploring the associated mental health problems and implemented coping strategies. This binational qualitative study was carried out (June 2022-June 2023) with semi-structured interviews with 20 unaccompanied girls, boys, and adolescents from Central America and 14 key informants in Mexico and the United States of America. Unaccompanied girls, boys, and adolescents described multiple forms of violence in their place of origin, during the path, and final destination. These experiences generated emotional, cognitive, and behavioral consequences consistent with migratory stress, including anxiety, depressive symptoms, suicidal ideation, and difficulties in adapting. However, adolescents used coping strategies such as migrating to escape violence, denouncing perpetrators, consolidating support networks with peers and civil society organizations, continuing their studies, and starting family life again at their destination. The findings show the exposure of unaccompanied girls, boys, and adolescents to a continuum of structural and daily violence that affects their mental health and challenges government support. However, they also show their capacity for resilience and action. A comprehensive public policy approach is needed that acknowledges these experiences, guarantees mental health care, and ensures the best interest of these young migrants.
Keywords:
Unaccompanied Minors; Human Migration; Violence; Mental Health
Resumo
A migração irregular de garotas, garotos e adolescentes desacompanhados da América Central, México e Estados Unidos tem aumentado na última década. Estes indivíduos enfrentam um continuum de violência na origem, caminho e destino de suas trajetórias, afetando a saúde mental e bem-estar. Este estudo investiga a violência sofrida por estes garotos, garotas e adolescentes desacompanhados em suas comunidades de origem, durante o percurso migratório e o destino final, explorando os problemas de saúde mental associados e as estratégias de enfrentamento implementadas. Foi realizado um estudo qualitativo binacional (junho de 2022-junho de 2023) com entrevistas semiestruturadas com 20 garotas, garotos e adolescentes desacompanhados oriundos da América Central e 14 informantes-chave no México e Estados Unidos. Garotas, garotos e adolescentes desacompanhados descreveram múltiplas formas de violência no seu local de origem, durante o caminho e no destino final. Estas vivencias geraram consequências emocionais, cognitivas e comportamentais consistentes com estresse migratório, incluindo ansiedade, sintomas depressivos, ideação suicida e dificuldades em se adaptar. Contudo, os adolescentes utilizaram estratégias de enfrentamento como migração para escapar da violência, denuncia de perpetradores, consolidar redes de apoio com pares e organizações da sociedade civil, continuar os estudos e recomeçar a vida em família no destino. Os achados evidenciam a exposição dos garotas, garotos e adolescentes desacompanhados a um continuum de violências estruturais e cotidianas que afetam sua saúde mental e desafiam o suporte governamental. Contudo, também mostram sua capacidade de resiliência e ação. É necessário uma abordagem integral de políticas públicas que reconheça estas vivências, garanta atenção em saúde mental e assegure o interesse destes jovens migrantes.
Palavras-chave:
Menores Desacompanhados; Migração Humana; Violência; Saúde Mental
Introducción
Las migraciones irregulares de niñas, niños y adolescentes por México han tenido un ascenso en los últimos años con: 11.262 eventos en el 2020, 75.592 en el 2021, 71.207 en el 2022 y 113.542 en el 2023. La proporción de niñas, niños y adolescentes no acompañados respecto al total de niñas, niños y adolescentes presentados a las autoridades migratorias fue de 42% en el 2020, 19% en el 2021 y 2022 y 6% en el 2023 1.
De los años 2020 al 2023, el 84% o más de las niñas, niños y adolescentes no acompañados eran originarios de Guatemala, Honduras y El Salvador. En el 2022, entre los que provenían de estos países (11.746), el 71% eran hombres y el 29% mujeres 2,3,4,5. Respecto a Estados Unidos (EEUU) las niñas, niños y adolescentes no acompañados aumentaron de 13.625 en el año 2012, a 118.938 en el 2023, para este año, la mayoría provenían de Guatemala (42%), Honduras (28%) y El Salvador (9%), el 61% eran hombres y el 38% mujeres 6.
Uno de los principios fundamentales de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño es el interés superior de las niñas, niños y adolescentes. En su Artículo 3, establece que en todas las medidas concernientes a ellos que adopten las instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, deberá considerarse como una consideración primordial su interés superior. Debido a la ambigüedad del concepto, se han dado diversas interpretaciones, siendo criticado de paternalista, al entenderlo como obligaciones dirigidas a las instituciones estatales, a los padres, madres y personas adultas. En el 2013, el Comité de los Derechos del Niño efectuó una interpretación jurídica en donde se ve a las niñas, niños y adolescentes no solamente como sujetos de derecho, sino que también son sujetos sociales, para quienes los derechos tienen que tener sentido y ser relevantes en su vida cotidiana. Se define el término de interés superior: (a) como derecho sustantivo (con aplicabilidad inmediata y reclamable judicialmente); (b) como principio jurídico interpretativo fundamental, y (c) como norma de procedimiento. Señalando que este artículo ha de aplicarse de tal forma que todos los derechos establecidos en la Convención se observen de la misma manera, cumpliéndose sus derechos de participación, donde las niñas, niños y adolescentes tengan posibilidad de participar en la determinación de lo que es su interés superior y en su implementación 7.
Si bien Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y México han ratificado esta Convención y reconocido en sus legislaciones nacionales el interés superior de la niñez, se conoce poco sobre las implicaciones prácticas que esto tiene para las niñas, niños y adolescentes no acompañados antes de migrar, durante su tránsito por Centroamérica y México y/o en su lugar de destino (México o EEUU). Por su parte, EEUU se retiró del Pacto Mundial sobre Migración en 2018 y no ratificó la Convención 8,9.
Múltiples causas llevan a que las niñas, niños y adolescentes migren de Centroamérica, entre otras están la violencia, el abuso, la trata de personas, la reunificación familiar y la extrema pobreza. Las violencias pueden ser ejercidas por el crimen organizado, los funcionarios públicos (fuerzas armadas, autoridades migratorias), y la familia, tanto en el origen, como en los países de tránsito y destino, generando un continuum de violencia. Este concepto se ha utilizado con poblaciones migrantes latinoamericanas en tránsito. En el caso de las mujeres, considera que la violencia de género se basa en condiciones de desigualdad que las posiciona en desventaja respecto a los hombres, bajo un esquema patriarcal. Se explica cómo dinámicas entre desiguales, que producen violencias sistemáticas a lo largo del ciclo de vida y no como acciones individuales y aisladas. Por su parte, en el caso de las violencias contra los jóvenes centroamericanos que transitan o radican en México se identifica un continuum de violencias legales, paralegales, estatales, de mercado, pero también familiares y de pares, que vulnerabilizan la existencia de los jóvenes y el ejercicio de sus derechos 10,11.
Los eventos traumáticos experimentados por las poblaciones migrantes en el trayecto y destino, provocan afectaciones emocionales, cognitivas y conductuales, denominadas como estrés migratorio 12. Distintas revisiones sistemáticas de literatura han documentado sus efectos negativos en la salud mental de las niñas, niños y adolescentes y niñas, niños y adolescentes no acompañados refugiados y solicitantes de asilo 13,14. Si bien se han realizado algunos estudios con niñas, niños y adolescentes no acompañados migrantes mexicanos y centroamericanos en México y en EEUU, falta información respecto a las violencias experimentadas, principalmente en el origen, y los distintos problemas de salud mental que enfrentan 15,16,17.
Con relación a las estrategias de afrontamiento de las niñas, niños y adolescentes no acompañados ante las violencias, en Chile despliegan agencias limitadas, algo similar sucede con niñas, niños y adolescentes no acompañados centroamericanos en México. Algunas de las estrategias son: separación voluntaria de la familia, denuncia de los perpetradores, intercambio de productos por comida, cuidarse de los persecutores. La ausencia familiar es una fuente de resiliencia, que ocasiona independización forzada y la creación de redes de apoyo no familiares 18,19,20.
Este artículo busca responder a la pregunta: ¿Cómo se configura el continuum de violencia que enfrentan las niñas, niños y adolescentes no acompañados centroamericanos en sus comunidades de origen, durante el tránsito por México y en el destino en Estados Unidos, de qué manera estas experiencias afectan su salud mental y cuáles son las estrategias de afrontamiento que despliegan? Por ello, el objetivo es analizar las violencias experimentadas por niñas, niños y adolescentes no acompañados en las comunidades de origen en Centroamérica, durante el tránsito y el destino, explorando los problemas en salud mental presentes y las estrategias de afrontamiento implementadas.
Material y métodos
Efectuamos un estudio cualitativo analítico con una muestra por conveniencia binacional. Entre junio del 2022 y junio del 2023 se hicieron entrevistas semiestructuradas en México y EEUU a niñas, niños y adolescentes no acompañados de origen centroamericano y a informantes clave que trabajaban con estas poblaciones. Con las niñas, niños y adolescentes no acompañados se exploraron los siguientes temas: contexto en el origen, viaje migratorio, necesidades de salud, estrategias de afrontamiento ante las adversidades y apoyo durante su tránsito y al llegar a México o EEUU. Con los informantes clave se abordaron los mismos temas, además de sus recomendaciones de políticas, estrategias para mejorar la salud y el bienestar de las niñas, niños y adolescentes no acompañados.
La investigación fue aprobada por la Comisión de Ética de la Universidad de California San Francisco (Proyecto CI: 21-35430) y del Comité de Ética en Investigación del Instituto Nacional de Salud Pública de México (Proyecto CI: 1785). Dado que el estudio involucró a niñas, niños y adolescentes no acompañados, se tomaron medidas éticas rigurosas para proteger su bienestar, privacidad y autonomía. Antes de cada entrevista, se explicó detalladamente en qué consistía el estudio, incluyendo sus objetivos, riesgos y beneficios, así como las medidas adoptadas para garantizar la confidencialidad y el uso seguro de la información. Se proporcionó un espacio para resolver dudas y se solicitó el asentimiento verbal informado de manera clara, adaptada al nivel de comprensión de las y los participantes. No se recopilaron datos personales identificables, y las transcripciones fueron anonimizadas eliminando nombres u otros elementos que pudieran permitir la identificación de las personas participantes. En el caso de las y los informantes clave, también se solicitó consentimiento verbal informado. En México, además se obtuvo el consentimiento de la dirección del albergue. Las niñas, niños y adolescentes no acompañados recibieron una tarjeta de regalo de USD 25.
En México, todas las entrevistas se realizaron en persona. En EEUU, con las niñas, niños y adolescentes no acompañados fueron en persona y con los informantes clave vía remota o en persona, según su disponibilidad. Estas duraron entre 30 y 90 minutos, se audiograbaron y transcribieron utilizando Otter.ai (para inglés) y Amberscript (para español). Se cotejaron todas las entrevistas y transcripciones para garantizar que estas fueran precisas.
Para el análisis temático 21 se desarrolló una lista inicial de códigos utilizando las principales preguntas de las guías de entrevista. Se crearon códigos adicionales basados en las transcripciones y las notas del trabajo de campo. Dos investigadores codificaron las dos primeras entrevistas para cada grupo (informantes clave y niñas, niños y adolescentes no acompañados), garantizando la coherencia entre codificadores, posteriormente se codificaron las restantes. Una prueba de confiabilidad entre codificadores obtuvo un valor kappa de Cohen promedio de 0,76. La codificación se realizó utilizando Dedoose (versión 9.0.54; https://www.dedoose.com). Se analizaron extractos codificados de todas las entrevistas utilizando matrices en Excel. Se compararon la respuesta entre participantes de diferentes grupos (tipo de informante, sexo de las niñas, niños y adolescentes no acompañados, y país de residencia). Los extractos se mantuvieron en el idioma original para la codificación y se tradujeron después del análisis. Un investigador bilingüe verificó todas las traducciones.
Resultados
En total fueron entrevistadas 34 personas, 14 informantes clave (8 en México y 6 en EEUU) y 20 niñas, niños y adolescentes no acompañados (10 por país). De las niñas, niños y adolescentes no acompañados, la mayoría nació en Honduras (12), seguido por Guatemala (5), El Salvador (2) y Nicaragua (1). Seis migraron cuando tenían entre 8 y 12 años y catorce tenían entre 14 y 17 años. La edad promedio al momento de la migración entre las niñas, niños y adolescentes no acompañados entrevistados en México fue de 13,3 años, mientras que la de las niñas, niños y adolescentes no acompañados entrevistados en EEUU fue de 15 años, en ambos casos la edad promedio al momento de ser entrevistados fue de 16 años, habiendo pasado 3 años, en el caso de México, y 1 año en el caso de EEUU, entre el momento de la migración y el momento de la entrevista (Cuadro 1).
Se categorizó como niñas, niños y adolescentes no acompañados a quienes migraron teniendo menos de 18 años y que cumplieran alguna de las siguientes condiciones: (1) realizar el tránsito sin compañía de algún familiar/tutor; o (2) haberse separado de los familiares/tutores durante el trayecto o en el destino. Más de la mitad realizaron su viaje sin familiares/tutores (5 en México, 7 en EEUU). En EEUU, casi todos migraron con traficantes de personas y ninguno en México.
Al momento de la entrevista, en México la totalidad de las niñas, niños y adolescentes estaban no acompañados. Los tres que entraron al país con acompañantes (mamá, papá, hermanos, primos) se separaron debido a: (1) los familiares escaparon de las autoridades de migración o fueron deportados; o (2) sufrían abuso familiar, por lo que decidieron separarse de estos. Durante las entrevistas en EEUU, tres niñas, niños y adolescentes mencionaron que migraron con sus mamás, dos fueron separados de ellas en algún momento en los centros de detención. Se decidió dejar estos casos como parte del estudio.
La mayoría provenían de hogares monoparentales y experimentaron violencia y desintegración familiar, en Centroamérica generalmente vivían con la mamá y su pareja, con hermanos o medios hermanos. Al momento de las entrevistas, en México todos estaban en albergues, mientras que, en EEUU, con una excepción, habían logrado la reunificación familiar.
Se efectuaron 14 entrevistas con informantes clave (8 en México y 6 en EEUU), quienes pertenecían a Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) o albergues de la Sociedad Civil (7 en México y 3 en EEUU), instituciones académicas (3) y un agente de gobierno en EEUU (Cuadro 1).
Violencia en el origen
De acuerdo a los informantes clave y las niñas, niños y adolescentes no acompañados, los motivos de la migración son variados, incluidos los económicos (falta de oportunidades y pobreza), la reunificación familiar y, principalmente, las múltiples violencias en el origen. Al acercase la adolescencia, a la violencia familiar se suma la violencia del crimen organizado, que busca el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes para actividades delictivas. Si bien es algo más común en hombres, también sucede en mujeres. La violencia sexual por integrantes de la delincuencia y de la familia se mencionó adicionalmente en el caso de las mujeres. Así lo relata una psicóloga de una OSC quien mencionó que la gran mayoría de adolescentes ha vivido violencia familiar y violencia de las bandas criminales, y una joven hondureña, quien migró de 16 años después de ser amenazada al negarse a traficar drogas (Cuadro 2: Testimonio 1 y 2).
Al enterarse de la situación, principalmente las madres, tomaron la decisión de que las niñas, niños y adolescentes migraran rumbo a EEUU, ellas o algún otro familiar facilitaron el dinero para el tránsito migratorio. Esta decisión es inmediata, buscando que no se reclute y violente a las niñas, niños y adolescentes o a sus familiares, quienes suelen cambiarse de lugar de residencia en el origen. El testimonio de la joven hondureña mencionada anteriormente retrata estas circunstancias, su madre le indicó que la única opción que le quedaba era migrar con ayuda de unos ahorros que ella tenía y ambas migraron el mismo día, la joven rumbo a EEUU y la mamá rumbo a otro municipio (Cuadro 2; Testimonio 2). No todos las niñas, niños y adolescentes no acompañados evitaron reclutamiento, algunos trabajaron para ellos hasta que pudieron escapar y migrar, como afirma la coordinadora de un albergue en México (Cuadro 2; Testimonio 3). Una niña, niño y adolescente no acompañados guatemalteca fue secuestrada cuando tenía 12 años con engaños, por un conocido de su familia que pertenecía a una red de trata de personas, y logró escapar en la Ciudad de México con ayuda de unos vecinos (Cuadro 2; Testimonio 4).
También fue un motivo de migración de las niñas, niños y adolescentes la violencia de las madres, sus parejas, los tíos o amistades de la familia. Además del abandono, los padres ejercieron violencia verbal y el encubrimiento de los agresores de sus hijas e hijos, tal como lo narra un joven salvadoreño que migró a los 9 años junto con su hermana, bajo el cuidado de su tía y tío, quienes los trataban mal, abusando sexualmente el tío de su hermana, y un joven hondureño que a los 15 años fue amenazado de muerte por su tío al sospechar su orientación sexual (Cuadro 2; Testimonios 5 y 6).
Los funcionarios públicos también ejercieron violencia. Se mencionó como motivo de la migración en Nicaragua y Honduras la persecución política de algún familiar, según lo describe un joven de 14 años proveniente de Nicaragua, en donde el gobierno amenazó a su familia por motivos políticos (Cuadro 2; Testimonio 7). Además, las fuerzas armadas no contienen la violencia del crimen organizado e incluso se llegan a coludir con ellos, por lo que denunciar puede ser peligroso (Cuadro 2; Testimonio 2).
Violencia en el tránsito
Esta se ejerce principalmente por el crimen organizado. Las niñas, niños y adolescentes pueden experimentar violencia directa o ser testigos de cómo se ejerce hacia otras personas migrantes a través de asaltos, secuestros, violaciones, asesinatos y enfrentamientos armados. Cuenta de esto da el testimonio de una menor hondureña que, a los 10 años, junto con su mamá, presenció la violación, el asesinato y la mutilación de una mujer. Mientras que un joven de Guatemala de 17 años y el grupo de migrantes con el que venía, fueron detenidos por los marinos durante su tránsito por México, quienes les apuntaron con sus armas, para posteriormente perseguir a unos delincuentes, desatándose una balacera (Cuadro 2; Testimonio 8 y 9).
En Centroamérica y México las autoridades también ejercen violencia contra las poblaciones migrantes, extorsionándolas, al pedir dinero para permitirles continuar su viaje. Se identificó violencia sexual hacia las mujeres por parte de hombres del crimen organizado (violación y asesinato), familiares (trata de personas o encubrimiento de perpetradores) y autoridades (tocamientos indebidos), tal como lo afirman la directora de un albergue en la Ciudad de México, respecto al “manoseo” que ejercieron los agentes de migración, y la enfermera de otro albergue en la misma ciudad, quien narra cómo un hermano presionó a su hermana menor para que tuviera relaciones sexuales a cambio de dinero (Cuadro 2; Testimonios 10 y 11).
Violencia en el destino
En México, en ocasiones, las autoridades pusieron a las niñas, niños y adolescentes no acompañados en centros de detención para población adulta. La enfermera del albergue en la Ciudad de México mencionó que, en una estación migratoria del sur del país, un personal del lugar golpeó muy fuerte a un niña, niño y adolescente no acompañado, dejándole secuelas físicas y mentales a largo plazo (Cuadro 2; Testimonio 12). A pesar de ser niñas, niños y adolescentes no acompañados, también se mencionaron deportaciones contra su voluntad.
En la gran mayoría de los casos, las niñas, niños y adolescentes no acompañados buscaban llegar a EEUU, a los que fueron detenidos en México se les truncó su proyecto migratorio. En EEUU se otorgaba con mayor facilidad refugio a niñas, niños y adolescentes no acompañados que no lo habían solicitado en otro país, pero distintas instancias en México les hacían creer que les convenía que les otorgaran el refugio en territorio mexicano, lo que obstaculiza migrar a EEUU. Respecto a los trámites para su protección, los agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) llegaban a no reconocer la tarjeta de tránsito por el país, tal como lo afirma una investigadora del tema entrevistada, al señalar que en el sur del país el INM otorga esta tarjeta y más adelante dicen que no es válida y ellos mismos la rompen (Cuadro 2; Testimonio 13).
Respecto a la violencia de las autoridades en EEUU, en los centros de detención se dio maltrato verbal y racismo de los guardias; la reclusión a migrantes se da por edades y sexo, lo que ocasionó la separación temporal de las niñas, niños y adolescentes que iban con sus madres. Las instalaciones inadecuadas ocasionan hacinamiento, frío, falta de ventilación e iluminación. Se mencionó que las estancias en los centros pueden ser prolongadas, contraviniendo la ley; además, es inadecuada la atención médica y de su salud mental. Por último, las niñas, niños y adolescentes no acompañados no tienen la suficiente información sobre los procedimientos para obtener el refugio. Así lo ejemplifica el relato de un joven originario de Nicaragua de 14 años, separado de su madre en el centro de detención, y las experiencias de dos expertos en el tema trabajando en OSC en los EEUU, uno de los cuales afirma que miles de niñas, niños y adolescentes no acompañados han sido alojados en instalaciones inadecuadas, donde no se puede dar la atención y protección necesarias y en las que llegan a permanecer hasta por meses o años (Cuadro 2; Testimonios 14, 15 y 16).
El siguiente diagrama busca sintetizar la información más relevante con respecto al continuum de violencia de las niñas, niños y adolescentes no acompañados entrevistados en el estudio (Figura 1). Cada uno de los tres círculos (conjuntos), representa a los distintos actores sociales que ejercen la violencia (familiares, crimen organizado y autoridades), y en las intersecciones de los conjuntos aparecen las violencias que han experimentado las niñas, niños y adolescentes no acompañados en relación a los actores.
Continuum violencia experimentada por menores niñas, niños y adolescentes no acompañados migrantes.
La salud mental de las niñas, niños y adolescentes no acompañados
Los distintos padecimientos en salud mental que mencionaron las niñas, niños y adolescente no acompañados, pudieran estar relacionados a las violencias experimentadas en el origen (secuestro, abuso sexual, homofobia, violencia verbal) y durante el trayecto migratorio, tal como se puede leer en las experiencias traumáticas experimentadas por las niñas, niños y adolescentes no acompañados al presenciar asesinatos o estar en medio de balaceras (Cuadro 2; Testimonios 4, 5 y 6). Adicionalmente, la respuesta de las autoridades en forma de centros de detención puede contribuir a estos padecimientos. Los informantes clave señalan el tratamiento inadecuado y la pobre atención que hoy día las niñas, niños y adolescentes no acompañados reciben, describiendo trato violento hacia las niñas, niños y adolescentes no acompañados ejercido por las propias autoridades migratorias (Cuadro 2; Testimonio 12).
Tanto las niñas, niños y adolescentes no acompañados como los informantes clave describen que en los centros de detención también se ejerce violencia, lo que, lejos de solucionar, contribuye a las consecuencias en salud mental de los jóvenes. Así lo explica un experto en salud mental en EEUU al mencionar como aumenta el daño psicológico de las niñas, niños y adolescentes no acompañados a medida que pasan más tiempo en estos lugares (Cuadro 2; Testimonio 16). En estos centros de detención, las niñas, niños y adolescentes no acompañados no tienen libertad y están en la incertidumbre por la falta de claridad sobre el proceso, a la vez que las detenciones en México, que les impiden llegar a EEUU, les generan emociones conflictivas.
Los informantes clave mencionan los retos que las autoridades tienen para atender su salud mental, como son las barreras para que las niñas, niños y adolescentes no acompañados hablen de sus experiencias, sea por miedo a la estigmatización, por no querer hablar de sus emociones con otros o como una estrategia de olvido, además de que se podría dar una revictimización, y afirman que muchos tienen ideas suicidas, en consonancia con el relato de una enfermera en EEUU, la cual mencionó que muchas niñas, niños y adolescentes no acompañados habían pensado o intentado suicidarse (Cuadro 2; Testimonio 17). Mencionan la urgencia de abordar de forma integral su salud mental, para no perpetuar el círculo de la violencia, donde pueden normalizarla o ejercerla contra otras personas.
Estrategias de afrontamiento de las niñas, niños y adolescentes no acompañados
A pesar del continuum de violencia que experimentan las niñas, niños y adolescentes no acompañados en los contextos de origen, tránsito y destino, estos adolescentes desarrollan diversas estrategias de afrontamiento para protegerse o superar las consecuencias de dichas violencias. Estas estrategias, lejos de ser pasivas, reflejan agencia, resiliencia y capacidad adaptativa frente a contextos altamente adversos.
En el país de origen, algunos adolescentes iniciaron la migración como una forma de escapar de situaciones de violencia directa, como amenazas, abusos familiares, violencia de género o violencia comunitaria, como se observa en los testimonios de la mujer que migró para no ser reclutada por las bandas criminales o el hombre que migra por miedo a ser asesinado (Cuadro 2; Testimonios 2 y 7). Durante el tránsito, implementaron estrategias como denunciar perpetradores o alejarse de ellos, crear redes de apoyo con pares u otros migrantes, o con personal de OSC, mantener contacto con familiares a través de redes sociales como WhatsApp y Facebook y replantear su proyecto migratorio al decidir quedarse en México y solicitar asilo en lugar de continuar su viaje hacia EEUU. Una investigadora en el tema menciona el conocimiento que tienen los propios jóvenes de sus derechos, recordando el caso de una adolescente con una hija de meses, quien le informaba a las autoridades de migración que era menor de edad y mamá, sabiendo que un niña, niño y adolescente no acompañado tiene más derechos de protección (Cuadro 2; Testimonios 4, 5 y 18). En el destino, otras estrategias incluyen continuar con sus estudios y reintegrarse con familiares con los que mantenían una buena relación, como lo describe un joven guatemalteco que logró reunificarse con su familia en EEUU (Cuadro 2; Testimonio 19).
Estas acciones demuestran que las niñas, niños y adolescentes no acompañados no pueden ser concebidos únicamente como víctimas pasivas. A pesar de las múltiples formas de violencia que enfrentan, conservan recursos y motivaciones personales, sociales y simbólicas que les permiten resistirse, reconstruirse y proyectar un futuro distinto, lejos de las violencias.
Discusión
A lo largo del documento se aporta nueva y variada evidencia sobre la existencia de un continuum de violencia sistemática contra poblaciones migrantes centroamericanas menores de edad. Tanto en este estudio como en la investigación de Ruíz & Varela 11, las violencias experimentadas por niñas, niños y adolescentes no acompañados inician en los países de origen, y persisten en los países de tránsito y destino, bajo un esquema patriarcal, en donde su edad y género incrementan las vulnerabilidades en las dinámicas desiguales con personas adultas (familiares, del crimen organizado y de las autoridades) 10. En el presente documento, la mayoría de las violencias fueron experimentadas indistintamente por niñas, niños y adolescentes no acompañados, hombres y mujeres, pero la violencia sexual sucedió únicamente en el caso de las mujeres. En varias ocasiones estas violencias tuvieron afectaciones a su salud mental, incluso psiquiátricas, las cuales podrían relacionarse con ideaciones e intentos suicidas. Esta exposición a múltiples formas de violencia podría incrementar los riesgos de violencias posteriores, con impactos psicobiológicos menos reversibles y mayores niveles de ansiedad y otras sintomatologías traumáticas 18.
Aunque las niñas, niños y adolescentes no acompañados mencionaron como motivos de la migración la precariedad económica en el origen y la búsqueda de la reunificación familiar en EEUU, la violencia fue el motivo más mencionado, pudiendo catalogarse varios de estos casos como migración forzada, lo que también se sustenta por la condición de refugiados que les otorgaron las autoridades de EEUU y México.
A pesar de que en los países de origen y en México existe un reconocimiento jurídico del interés superior de la niñez, los resultados constatan no solo una insuficiente e inadecuada protección gubernamental hacia las diversas violencias ejercidas por familiares y el crimen organizado, sino que también coloca a las autoridades encargadas de salvaguardar a las niñas, niños y adolescentes no acompañados como una fuente de violencia, tanto en Centroamérica como en México y EEUU.
Si bien las niñas, niños y adolescentes no acompañados experimentaron estas diversas adversidades, es incorrecto percibirlos como víctimas pasivas, ya que desarrollaron estrategias para afrontar el continuum de violencia, como migrar, alejarse de la familia, denunciar al perpetrador y conformar nuevas redes sociales, resultados que coinciden con los encontrados por Zamora 19 y Corona-Maioli et al. 20. El reconocimiento de la agencia en estas poblaciones es trascendental y un cambio de paradigma, al reconocerlos como actores sociales y no como meros objetos de protección o cuidado 18.
A pesar de que el objetivo fue analizar las violencias experimentadas por niñas, niños y adolescentes no acompañados en el origen, tránsito y destino, en futuras investigaciones al respecto, sería importante incorporar la perspectiva de la interseccionalidad, ampliamente utilizada en los últimos años en estudios de género. En el caso de mujeres migrantes venezolanas en Brasil, se ha documentado la intersección entre la violencia de género y la xenofobia. Si bien se han realizado pocos estudios con niñas, niños y adolescentes, en alguno de ellos se ha evidenciado la interacción del género, la raza, las desigualdades sociales, el estigma y los prejuicios a las enfermedades mentales 22,23. Aunque no se exploró la interseccionalidad en las entrevistas, pareciera que en las niñas, niños y adolescentes no acompañados migrantes interactúan sus condiciones de no acompañamiento, el ser menores de edad, la irregularidad migratoria, el género, entre otras características, para explicar el contexto de vulnerabilidad donde se da el continuum de violencias experimentadas.
Conclusiones
La presente investigación evidencia la compleja realidad que enfrentan las niñas, niños y adolescentes no acompañados centroamericanos en su proceso migratorio hacia México y EEUU, resaltando el continuum de violencias a las que están expuestos en sus países de origen, durante el tránsito y en los lugares de destino. La violencia estructural, familiar e institucional se manifiesta de diversas maneras, afectando no solo su integridad física, sino también su salud mental y bienestar emocional.
Los hallazgos subrayan que, a pesar del reconocimiento jurídico del interés superior de la niñez en los países de origen y en México, las medidas de protección gubernamentales resultan insuficientes o incluso generadoras de nuevas formas de violencia contra esta población vulnerable. La detención de las niñas, niños y adolescentes no acompañados en centros inadecuados, la separación familiar forzada y la falta de información sobre sus derechos y procesos de refugio contribuyen a su revictimización y afectan su estabilidad emocional.
Sin embargo, este estudio también destaca la capacidad de resiliencia y agencia de las niñas, niños y adolescentes no acompañados, quienes implementan estrategias activas de afrontamiento tales como la migración para escapar de las violencias, la denuncia de agresores, la creación de nuevas redes de apoyo y la continuidad educativa. Estas estrategias no deben ser invisibilizadas, sino reconocidas y potenciadas desde el diseño de políticas públicas. En este sentido, se hace necesario transitar hacia un enfoque más proactivo, integral y centrado en la escucha de las niñas, niños y adolescentes no acompañados, que promueva estrategias como la creación de espacios seguros de escucha activa donde se validen sus experiencias sin prejuicios, el fortalecimiento de la atención psicosocial y en salud mental, con equipos capacitados en trauma, migración y niñez, la capacitación del personal de diversas instituciones de gobierno, con enfoque en derechos humanos e infancias, la participación activa de las niñas, niños y adolescentes no acompañados en la construcción de soluciones, reconociéndolos como sujetos de derechos y la coordinación efectiva para garantizar rutas de protección y atención sostenibles y respetuosas de los derechos de las infancias migrantes. Un abordaje integral y coordinado entre los países involucrados es crucial para garantizar su derecho a una vida segura y digna.
Referencias
-
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Los datos de la investigación están disponibles previa solicitud al autor correspondiente.


Fuente: elaboración propia.