El artículo analiza cómo los colectivos poéticos contemporáneos reinventan la producción, circulación y recepción literaria, integrando performance, política y afectividad. La investigación (2022-2025), con decenas de colectivos, revela prácticas como saraus y slams, donde la performancialidad resignifica la literatura como acto público y comprometido. Autores como Luiza Romão y Emerson Alcalde unen escritura y performance, abordando temas como racismo y desigualdad. La ocupación de espacios transforma lugares cotidianos en escenarios de resistencia. Estos grupos actúan como tecnología social, promoviendo inclusión y desafiando modelos tradicionales de autoría, con el autor-performer articulando escritura, voz y gesto en redes colaborativas. Los colectivos poéticos democratizan el acceso a la literatura y redefinen su papel político, integrándola en dinámicas comunitarias. Se concluye que representan un nuevo paradigma cultural, donde la literatura se vuelve práctica colectiva, performática y transformadora, destacando la importancia de investigaciones participativas que conecten universidad, artistas y sociedad.
Palabras-clave:
colectivos poéticos; palabra hablada; llamado ético; performance