Este artículo analiza cómo la seguridad pública se establece estratégicamente como una estructura de poder que perpetúa la violencia sistémica contra las personas negras consolidando el genocidio negro brasileño. Utiliza como metodología la conversación con seis madres que compartían el contexto de muerte de sus hijos a consecuencia de la actuación de la Policía Militar de Minas Gerais. Se construyó un cuaderno de notas para orientar las conversaciones, en el que se abordan aspectos relacionados con la trayectoria de vida de los jóvenes negros y el contexto de sus muertes, entrelazando estas cuestiones con las vivencias de las madres. Se realizó un análisis de los relatos de las madres en diálogo con la noción de democracia, tomando como referencia a Mbembe; con el estado de excepción, utilizando las contribuciones de Agamben; y con la idea de suplicio, fundamentándose en Foucault. Se observa que las nociones de riesgo y peligrosidad ancladas en el racismo fueron utilizadas por el Estado como justificación para las muertes de los jóvenes negros. En esta lógica, reside una dinámica de culpabilización de las víctimas por la violencia que sufren, la cual encuentra terreno fértil en el debilitamiento de la democracia, el fortalecimiento del estado de excepción y la permanencia de la noción de suplicio en la actualidad. Se subraya cuán imperativo es que la Psicología como ciencia y profesión comprometida con la lucha antirracista, que se dedica a entender y a combatir el racismo en contextos de criminalización y genocidio de la juventud negra, así como a construir formas de apoyar a las madres, especialmente a las mujeres negras, que a menudo viven el duelo y la lucha por justicia de manera solitaria.
Palabras clave:
Racismo; Seguridad Pública; Democracia; Estado de Excepción; Suplicio