Open-access ENTRE VECINDADES: TRAMAS INTERSUBJETIVAS Y CONVIVENCIA EN UN BARRIO COLOMBIANO

ENTRE VIZINHANÇAS: CORRENTES INTERSUBJETIVAS E COEXISTÊNCIA EM UM BAIRRO COLOMBIANO

BETWEEN NEIGHBORHOODS: INTERSUBJECTIVE NARRATIVES AND COEXISTENCE IN A COLOMBIAN NEIGHBORHOOD

Resumen:

Este artículo presenta una investigación doctoral orientada a comprender las relaciones intersubjetivas que configuran las prácticas de convivencia comunitaria en un barrio residencial colombiano, entendidas como factores que potencian los vínculos sociales. Se empleó una etnografía crítica a partir del diario de campo, la entrevista en profundidad y la observación participante. La muestra fueron 21 residentes del barrio seleccionado. Se desarrolló un análisis temático asistido por Atlas.ti 25. Los resultados evidencian cómo las tramas intersubjetivas se articulan a sentidos, historias y emociones compartidas, mientras que las prácticas de convivencia emergen de las necesidades territoriales, culturales y socio-comunitarias, así como de procesos de liderazgo comunal, articulación interinstitucional y resolución de conflictos. Se concluye que la convivencia comunitaria se sostiene en relaciones intersubjetivas que afianzan la identidad colectiva, la participación y el cuidado del entorno, contribuyendo a la cohesión social y a la acción colectiva de un barrio en constante transformación.

Palabras clave:
Consenso; Convivencia; Cultura; Interacción social; Psicología

Resumo:

Este artigo apresenta uma pesquisa de doutorado que teve como objetivo compreender as relações intersubjetivas que moldam as práticas de convivência comunitária em um bairro residencial colombiano, entendidas como fatores que fortalecem os laços sociais. Foi empregada uma etnografia crítica, baseada em notas de campo, entrevistas em profundidade e observação participante. A amostra foi composta por 21 moradores do bairro selecionado. Uma análise temática foi realizada utilizando o Atlas.ti 25. Os resultados demonstram como as redes intersubjetivas são articuladas por meio de significados, histórias e emoções compartilhadas, enquanto as práticas de convivência emergem de necessidades territoriais, culturais e sociocomunitárias, bem como de processos de liderança comunitária, colaboração interinstitucional e resolução de conflitos. Conclui-se que a convivência comunitária é sustentada por relações intersubjetivas que fortalecem a identidade coletiva, a participação e a gestão ambiental, contribuindo para a coesão social e a ação coletiva em um bairro em constante transformação.

Palavras-chave:
Consenso; Coexistência; Cultura; Interação social; Psicologia

Abstract:

This article presents doctoral research aimed at understanding the intersubjective relationships that shape community coexistence practices in a Colombian residential neighborhood, understood as factors that strengthen social bonds. Critical ethnography was employed, based on field notes, in-depth interviews, and participant observation. The sample consisted of 21 residents of the selected neighborhood. A thematic analysis was conducted using Atlas.ti 25. The results demonstrate how intersubjective networks are articulated through shared meanings, histories, and emotions, while coexistence practices emerge from territorial, cultural, and socio-community needs, as well as from processes of community leadership, inter-institutional collaboration, and conflict resolution. It is concluded that community coexistence is sustained by intersubjective relationships that strengthen collective identity, participation, and care for the environment, contributing to social cohesion and collective action in a constantly transforming neighborhood.

Keywords:
Consensus; Coexistence; Culture; Social interaction; Psychology

Introducción

La histórica presencia de desigualdades, conflictos sociales y violencias ha generado tensiones en la vida social, cultural, política, económica y ambiental en Colombia. Por consiguiente, perturba el actuar cotidiano y la convivencia en las comunidades rurales y urbanas (García & Ramírez, 2024). Esto se refleja en las formas de relación que las personas asumen consigo mismas, con los demás y con lo otro (territorio, estado y naturaleza); relaciones mediadas por las prácticas culturales, las emociones y la estructura social en sus contextos de interacción cotidiana.

De igual manera, es importante destacar el rol protagónico de los sujetos sociales y sus organizaciones socio-comunitarias bien sea para legitimar o superar estos asuntos de convivencia a través de sus relaciones, discursos, sentidos y actuaciones de tal forma que contribuyan en la reconfiguración de un orden social más justo, solidario, incluyente y democrático. En este sentido, la convivencia está asociada a la acción y al desarrollo comunitario, a la participación y a la gestión de los conflictos en contextos de alta diversidad (Jiménez & Barros, 2022, p. 313).

En la vida cotidiana existen significados, discursos y prácticas reproducidas en la vida personal y social de los sujetos lo cual refleja identidades, relaciones y tensiones; conocimientos, necesidades y potencialidades de las personas, comunidades y sus territorios. Por consiguiente, se encuentran subjetividades e intersubjetividades que dinamizan las prácticas de convivencia comunitaria. En este sentido, se tiene presente la capacidad humana para compartir, vivir y construir juntos en un contexto barrial e intercultural a partir de principios de respeto, igualdad e interacción positiva en la construcción de relaciones asertivas y colaborativas (Jiménez y Barros, 2022).

La convivencia es un fenómeno complejo y de transformacion social que requiere la participación activa de los sujetos sociales, críticos y creativos, capaces de dialogar y construir significados compartidos. En este sentido, Jürgen Habermas (1999) aporta la teoría de la acción comunicativa, que destaca la relevancia de los espacios de diálogo para gestionar conflictos y construir acuerdos basados en el reconocimiento intersubjetivo. Axel Honneth (1997), por su parte, profundiza esta discusión al plantear que la convivencia y el bienestar social se sustentan en formas recíprocas de valoración entre los individuos, mientras que los malestares sociales pueden interpretarse como manifestaciones de déficits en estos procesos.

Boaventura De Sousa Santos y Maria Paula Meneses (2014) introducen las epistemologías del Sur, que promueven el diálogo de saberes y la construcción colectiva del conocimiento, subrayando la transformación social desde prácticas comunitarias y la pluralidad epistemológica. Humberto Maturana (1988) complementaba esta perspectiva al destacar la convivencia como un fenómeno emocional y la construcción de mundos comunes, donde el sujeto es un ser activo en la co-creación de su realidad.

En palabras de Carlos Arango (2024), la convivencia es un fenómeno psicosocial relacionado con el proceso integral de la vida humana en relación con los otros el cual vincula condiciones socioeconómicas, socioculturales y sociopolíticas producto de las relaciones que se establecen en un contexto determinado. Se desarrolla en la vida cotidiana o mundo de la vida mediante relaciones y vínculos sociales dados entre hombres y mujeres a partir de los procesos de socialización, los ciclos de la vida cotidiana y la interiorización intersubjetiva de identidades, normas y valores a partir de pautas relacionales, acuerdos y disensos.

En coherencia con lo anterior, la convivencia se inicia en el proceso de socialización dado a través de vínculos afectivos y sociales entre dos o más personas; potenciando la satisfacción de las necesidades humanas (básicas, afectivas y socio-comunitarias) a partir de la motivación, la cognición, la percepción, la acomodación y el aprendizaje social (Villanueva, 2024). También, están mediadas por la comunicación, la empatía y valores culturales tales como el respeto, la confianza, la autonomía, la identidad, la solidaridad y la alteridad. Puntualmente, la convivencia está presente en la interacción social donde se desarrolla la intersubjetividad, siendo esta un proceso recíproco entre dos o más personas donde se comparte y se reconoce su subjetividad y la visión de un mundo compartido (Narváez & Manga, 2025). Asimismo, se desconoce cuál es su contribución en los procesos de la convivencia en contextos socio-comunitarios. En este sentido, este artículo busca dar respuesta a la pregunta de investigación: ¿cómo las relaciones intersubjetivas posibilitan las prácticas de convivencia comunitaria en un barrio residencial colombiano?

Fundamentos teóricos para la compresión de las relaciones intersubjetivas y las prácticas de convivencia.

La intersubjetividad es un constructo estudiado desde diferentes posturas epistemológicas y teóricas de las ciencias sociales y en particular por la psicología social a partir del estudio de las relaciones interpersonales, los vínculos emocionales y sociales. Asimismo, estos constructos están mediados por múltiples contextos, tiempos y espacios de interacción social, mostrando dicotomías entre lo individual y lo colectivo, así como puestas en común y divergencias al estudiarlas. Ahora bien, esta se expresa en la vida cotidiana de los sujetos a partir de sus interacciones sociales, como ya se mencionó anteriormente.

Se parte inicialmente, del concepto de la subjetividad de cada sujeto asociado a las percepciones, los significados, los discursos, el lenguaje, la identidad, las emociones, los sentidos y configuraciones subjetivas dado que, las subjetividades se construyen mediante redes de comunicación y redes emocionales, sociales y culturales en las experiencias humanas sin estar subordinadas a las relaciones de poder (González Rey, 2019).

En efecto, la subjetividad se comprende a partir de sus trayectorias, del reconocimiento y la problematización de la identidad, singularidad, dignidad, libertad y motivación del sujeto en su entorno histórico - cultural a partir de unidades que integran emociones y procesos simbólicos de su mundo vital o cotidiano (González Rey, 2019; Lopes & Morujão, 2021). Se comprenden a partir de sentidos y configuraciones subjetivas que surgen de las experiencias emocionales y las acciones dadas en un contexto sociocultural (González Rey, 2019), esto sin que se restringa a un nivel biológico o cultural (Faria et al., 2015).

Acto seguido, las intersubjetividades se centran en la reciprocidad e interrelación entre dos y más sujetos. Se expresa en las relaciones sociales y está asociada con los procesos de convivencia e interacción humana, escenarios donde se ponen en juego los acuerdos y desacuerdos, los consensos y los disensos mediados por los significados culturales y sociales, así como de la reciprocidad entre las personas o sujetos sociales.

De la misma manera, las creencias, relaciones, normas y valores sociales son compartidos en los procesos de sociabilidad mediados a su vez por espacios, medios o sistemas sociales. Se tejen a partir de discursos, significados, lenguajes y transformaciones espacio-temporales, teniendo presente los modos de subjetivación, las relaciones sociales, los modos de expresión emocional o afectiva de los sujetos sociales. Por tanto, la dialéctica entre lo individual y lo social permiten comprender la condición única del sujeto (González Rey, 2019b). La comprensión de la experiencia intersubjetiva implica la aprehensión de la relación del yo y el otro yo en el mundo de interacción (De Los Reyes et al., 2019).

Por consiguiente, las subjetividades no son reducibles al lenguaje y al discurso, relaciona unidades simbólico-emocionales de quienes se relacionan. El sujeto es la unidad de toda producción social (González Rey, 2013). El sentido subjetivo, “representa la forma de los procesos de subjetivación… a través de las unidades simbólico-emocionales” (González Rey, 2003, citado por Faria et al., 2015, p. 4). La configuración subjetiva, hace referencia a sus prácticas, que generan diversos procesos y signos. Desde esta postura, la subjetividad va más allá de lo intrapsíquico y de la conjunción individuo/sociedad puesto que incluye la diversidad. Igualmente, “el sujeto, la cultura y la subjetividad, aunque son diferentes se integran en la vida cotidiana” (Faria et., 2015, p. 5). En este sentido, la subjetividad va más allá de los significados y construcciones intelectuales (González Rey, 2019).

El este contexto, las subjetividades e intersubjetividades constituyen una ruta para la comprensión de los procesos de convivencias de las comunidades, siendo estas últimas, escenarios propicios de interacción social donde se reconoce al sujeto como unidad y totalidad a la vez, se gestan relaciones sociales, conflictos, consensos y divergencias. De igual manera, permiten la construcción de realidad social en un contexto histórico-cultural mediado por el lenguaje, lo simbólico, lo afectivo y lo social.

En este estudio se tienen presente diferentes categorías lo cual implica un análisis crítico desde la vida cotidiana. Entre ellas se destacan los significados y emociones compartidas, las relaciones intersubjetivas y las prácticas de convivencia como categorías relevantes para la comprensión de las relaciones en los procesos de convivencia partir de la experiencia vital (individual y colectiva), de las formas de interacción cotidiana y las estructuras organizativas establecidas por los sujetos.

En suma, la construcción de la subjetividad individual y colectiva está sustentada en configuraciones, autoafirmaciones y posturas reproducidas por los sujetos en relación con el mundo de la vida cotidiana. Se tiene como referente lo macro y lo micro de la interacción social lo que implica comprender las relaciones del sujeto en sus contextos socioculturales y diversos, así como la influencia que este ejerce sobre los otros y en la construcción del tejido social y comunitario.

Método

Esta es una investigación cualitativa fundada en la comprensión de la realidad como resultado de procesos de interacción dados entre las personas, grupos o comunidades que construyen ciertos códigos de lenguaje (Sánchez, 2012). Desde una perspectiva histórico-cultural esta epistemología cualitativa en el estudio de la subjetividad del sujeto en relación con los procesos sociales busca una comprensión hermenéutica y crítica basada en el carácter constructivo - interpretativo del conocimiento, la legitimidad de lo singular en la producción del conocimiento y la investigación como un proceso dialógico de comunicación (Gonzales Rey, 2015, 2019). Es flexible, interactiva y reflexiva en un contexto sociocultural cambiante (Corona, 2018). Se interesa por “comprender las experiencias, formas de pensar y sentir propias además de las otras personas” (Rojas-Gutiérrez, 2022, p. 81). En este caso, orientado a las relaciones intersubjetivas presentes en las prácticas de convivencia en un entorno barrial.

El método empleado fue la etnografía crítica, la cual asume una orientación teórica compleja para comprender la cultura de una comunidad en permanente transformación. Este método exige una inmersión directa del investigador en el contexto, con el propósito de comprender la cultura, las formas de vida, las relaciones cotidianas, las prácticas socio-comunitarias y la estructura social del grupo estudiado (Bautista, 2011; Cotán, 2020). Asimismo, favorece la construcción de un conocimiento situado en un entorno barrial específico.

Como señala Ileana Vargas (2016), la etnografía crítica “se interesa por las transformaciones de las estructuras sociales, políticas, culturales, económicas, étnicas y de género, aspectos todos que constriñen y explotan a la humanidad” (p. 4). Desde esta perspectiva, estudiar la convivencia permitió profundizar en las interacciones cotidianas del vecindario y en los factores que las configuran, a partir de la intersubjetividad, los procesos constructivos y la legitimación del mundo social, cultural, económico y político que allí se teje. En su desarrollo se abordaron cinco momentos abordados por Almudena Cotán, 2020): 1. Demarcación del campo; 2. Preparación y documentación; 3. Investigación de campo; 4. Ruptura y abandono del campo; 5. Análisis, conclusiones y cierre.

Escenario de investigación y participantes

Este estudio se desarrolló en el barrio Bombay I, ubicado en el municipio de Dosquebradas, Colombia. Este sector se caracteriza por una población mayoritariamente mestiza, conformada por familias que han llegado desde distintos municipios del Eje Cafetero debido a procesos de desplazamiento y reubicación. Actualmente, Bombay I corresponde a un espacio geográfico plano, con calles rectas, zonas verdes y acceso a servicios públicos. Estas condiciones urbanísticas incrementaron la estratificación socioeconómica y el nivel del Sisbén de las familias, lo que modificó su acceso a programas sociales. Dichos cambios generaron tensiones en la convivencia y afectaron la movilidad de la población inicialmente asentada.

La muestra estuvo conformada por 21 personas adultas residentes del barrio, de las cuales el 80% fueron mujeres -principalmente amas de casa y trabajadoras- y el 20% hombres -pensionados y trabajadores informales-, con edades entre los 20 y 78 años. La selección del barrio se realizó por conveniencia, a partir de vínculos previos con líderes comunitarios. La selección de participantes se efectuó mediante el método de bola de nieve, aplicando los siguientes criterios de inclusión:

  1. residir en el barrio por más de un año;

  2. ser mayor de 18 años;

  3. participación voluntaria;

  4. aceptación y firma del consentimiento informado.

El proceso de construcción de información

Las fuentes de información fueron los diarios de campo elaborados por la investigadora entre 2022 y 2024, lo que permitió el reconocimiento del territorio y de la comunidad. Se realizaron 10 entrevistas a profundidad cuyo propósito fue la caracterización psicosocial de los participantes. El guión de la entrevista incluyó 45 preguntas, se dividió en 3 dimensiones para su caracterización: identificación (10 preguntas), historia del barrio (10 preguntas) y factores asociados a la convivencia (25 preguntas), asociadas con relaciones de convivencia, conflictos, norma y comportamiento comunitario, ciclos de la vida cotidiana, acción institucional y participación comunitaria. También se realizaron 18 observaciones participantes a partir de los talleres y encuentros comunitarios establecidos con los líderes y los vecinos con el fin de reconocer las necesidades de convivencia en el barrio, dinamizar el diálogo de saberes y sus vínculos socio-comunitarios.

Una vez elaborados los relatos acompañados de registros fotográficos y audiovisuales, se agruparon y se codificaron mediante análisis temático en el software Atlas ti 25. Se establecieron 24 relatos y 41 códigos. Luego, se construyeron 3 redes temáticas y 2 co-ocurrencias que surgieron al relacionar las categorías: comunidad barrial, significados, emociones, relaciones y prácticas de convivencia.

Resultados

De acuerdo con los relatos y la codificación establecida se generaron nueve códigos o categorías principales: capacidad de agencia del líder, comunidad barrial, significados y emociones compartidas, relaciones intersubjetivas, prácticas de convivencia, situaciones de convivencia, procesos de convivencia y espacios de convivencia. De estos códigos principales se definieron 32 subcódigos que desagregaron su contenido para una mayor comprensión en el contexto de la vida cotidiana. Así suman 41 códigos, 865 citas, 21 memos y 3 redes temáticas. Los tres códigos o categorías con el mayor número de citas fueron significados compartidos (245), espacios de convivencia (222) y comunidad barrial (214), mientras que emociones compartidas (60), capacidad de agencia del líder (77) y situaciones de convivencia (79) tuvieron menos citas. De los relatos agregados y analizados la frecuencia de palabras clave más significativas fueron barrio (457), convivencia (348), municipio (239), comunidad (164), comunal (162), vecinos (134), caseta (127), personas (121), entre otras con menos frecuencias.

A continuación, se presenta la red de relaciones asociadas a los significados compartidos en la comunidad barrial. Se establecieron cuatro elementos para el análisis de los datos: identidad, percepciones de convivencia, signos y símbolos comunales y valores socioculturales, tal como se ilustra en la figura 1.

Figura 1
Representación de la red asociada a las categorías significados y la comunidad barrial.

Se construyó la red de relaciones asociadas a las emociones identificadas en las prácticas de convivencia barrial, tal como se ilustra en la figura 2.

Figura 2
Red de relaciones entre las categorías emociones y prácticas de convivencia

Las emociones personales más significativas son la alegría, la tristeza, la ira y el miedo en la interacción con las amistades y las prácticas consensuadas de convivencia. Entre las citas se destacan: “Se sentía mucha alegría y diversión entre los pequeños y sus familias” (Líder A, 56 años, pensionado). “Hubo buena asistencia y veía a la gente contenta y alegre” (Líder B, 45 años, ama de casa). “¿Qué emociones experimenté?, Felicidad. Mucho entretenimiento y alegría” (Vecina O, 30 años, ama de casa).

El miedo y la tristeza al recordar situaciones históricas de violencia, el enojo cuando se presentan problemas y conflictos interpersonales o no se logran las motivaciones o intereses personales. Entre las citas se destacan: “Fue algo muy triste y al recordar lo paso por la comunidad a sus inicios” (Líder B, 45 años, ama de casa). “Alegría y furia porque no me dejaban participar” (Vecina H, 59 años, ama de casa). “Algunos molestaban o peleaban en la fila por lograr un turno más rápido y otros pasaban al interior de la caseta para participar de los otros juegos” (Líder C, 67 años, escultor y pintor).

Las emociones sociales identificadas son el orgullo, la empatía, el amor, la confianza y la gratitud. Entre las citas se tienen “Se relaciona y confía en los vecinos de la cuadra” (Vecina H, 59 años, ama de casa), “Algunos vecinos muestran voluntad para ayudar a las personas” (Vecina L, 60 años, ama de casa), “La comunidad se identifica como personas serviciales, solidarias y amistosas” (Vecina B, 77 años, ama de casa). Es importante mencionar que estas experiencias están asociadas a las necesidades compartidas y a los valores socioculturales presentes en la comunidad barrial.

En la descripción de las co-ocurrencias entre códigos de estas redes temáticas se encuentra una fuerte relación entre comunidad barrial y significados con una densidad de 37, entre significados y emociones con una densidad de 34. Sin embargo, entre comunidad barrial y prácticas de convivencia, se encuentra una baja relación con una densidad de 16, prácticas de convivencia y significados, con una densidad de 14, y entre comunidad barrial y emociones, una densidad de 11. Lo descrito muestra una fuerte relación entre comunidad y significados compartidos y una baja relación entre significados y prácticas de convivencia; significados y emociones compartidas, tal como se ilustra en la figura 3.

Figura 3
Co-ocurrencias entre las categorías comunidad barrial, significados, emociones y prácticas de convivencia

A continuación, se presenta la red temática asociada a las relaciones intersubjetivas y las prácticas de convivencia compartidas en la comunidad del barrio Bombay 1, tal como se describe en la figura 4.

En esta red se identifican procesos de interacción comunitaria mediados por la organización comunal entre líderes y vecinos, siendo el diálogo interpersonal, la reunión y el encuentro comunitario los principales espacios de intercambio simbólico y reconocimiento del nosotros. Las prácticas de convivencia se clasifican en comunitarias, institucionales y consensuadas. Las comunitarias son las que desarrollan los líderes y vecinos de la comunidad barrial. Entre estas se destacan el mantenimiento y cuidado de espacios comunitarios (caseta comunal, parques infantiles, calles y escenarios deportivos y la realización de fiestas familiares y comunitarias.

Figura 4
Red de relaciones entre las categorías relaciones intersubjetivas y prácticas de convivencia

Las prácticas institucionales son aquellas que se desarrollan en la comunidad en coordinación con el Estado, gobierno local u otras agencias presentes en el territorio mediadas por un contrato o recursos externos. Por ejemplo: La realización de los aeróbicos semanalmente y la protección y cuidado de dos humedales, límites del barrio. Las prácticas consensuadas son las que se desarrollaron de manera concertada con los líderes en el marco de estas tesis mencionadas anteriormente. Entre ellas se tienen el taller de artes y oficios, el cine foro, los encuentros lúdico-recreativos y la elaboración del mural comunitario.

Las relaciones intersubjetivas identificadas están presentes en el diálogo intercultural y en el encuentro comunitario asociadas a las relaciones de amistad, relaciones de vecindad y relaciones comunitarias mediadas por el vínculo emocional, las percepciones, la identidad social y la interacción simbólica (Signos, símbolos y valores socio-comunitarios o comunales), de quienes se vinculan e interactúan en la comunidad barrial.

Las relaciones de amistad se establecen entre los líderes comunales y entre vecinos cercanos que tienen mayor tiempo de reconocimiento e interacción en la comunidad barrial. Es una relación que surge por virtud, motivación o afinidad. Se mantienen por una historicidad y afectividad mutua. Son voluntarias y recíprocas por largo tiempo, más de cinco años. Son desinteresadas con un fuerte vínculo afectivo y sin poder. Permiten el diálogo, el encuentro, el juego y la jocosidad. Se evidencia el saludo, el beso, la risa y el abrazo como símbolos de encuentro y reconocimiento mutuo. Se apoyan mutuamente en las dificultades y en las potencialidades que se presentan cotidianamente.

Las relaciones de vecindad están asociadas a las relaciones de amistad, sin embargo, estas se diferencian en cuanto a su interés, tiempo y espacio de interacción, las acciones o prácticas que las involucran. Estas relaciones pueden ser de colaboración, participación e integración el cual aportan a los procesos de transformación del barrio o la comunidad. Están mediadas por la actitud, la empatía, los valores socioculturales y las normas del vecindario. Por ejemplo: “conversaban en parejas o en tríos (tres personas)” (Vecina Q, 57 años, ama de casa). “Los adultos estaban sentados en las sillas y dialogaban entre ellos (Líder A, 57 años, pensionado). Se observaban tranquilos y atentos a sus hijos” (Líder B, 45 años, ama de casa). “Conversaban entre ellos mientras les llagaba su turno. Rotaban entre 10 y 15 minutos, por grupos de 5 a 7 niños, hasta la edad de 12 años aproximadamente” (Vecina H, 59 años, ama de casa).

Se mantienen por años a través del contacto cotidiano, cordial y amistoso. Algunas relaciones de vecindad son duraderas y de confianza, otras son más distantes. Entre las citas se destacan: “conversa y confía en sus vecinos” (Vecina E, 57 años, ama de casa). “Se relaciona y confía en los vecinos de la cuadra” (Vecina L, 60 años, ama de casa). “La relación con sus vecinos es cercana, conversa con ellos, tiene buenos amigos y confía en los vecinos del barrio” (Vecina Ñ, 75 años, pensionada). “Entre nosotros prácticamente con los vecinos el saludo, pero no, digamos, tenemos como reuniones entre vecinos. Es muy esporádico” (Vecina N, 30 años, ama de casa). Las relaciones duraderas están fundadas en la solidaridad y la autoayuda dada a través de favores, apoyos mutuos y fiestas que se realizan durante el ciclo anual.

Estas relaciones también pueden ser de tensión o conflicto dado por situaciones de la vida cotidiana lo cual generan problemas de convivencia en la cuadra o el barrio. Por ejemplo: presencia de basuras, presencia de mascotas, música a alto volumen, pérdidas o robos de objetos, riñas o violencias interpersonales, etc. Las citas más relevantes son: “Los vecinos conversan sobre los problemas de basuras y consumo de sustancias psicoactivas, pero no encuentran apoyo de las instituciones ni de los líderes” (Vecina D, 28 años, empleada). “Pues eso es esporádico, de pronto entre familias, de pronto un vecino con otro, pero tampoco pues de pasar a mayores” (Vecina L, 60 años, ama de casa).

Las relaciones comunitarias son vínculos que se establecen principalmente entre líderes de grupos u organizaciones comunitarias y vecinos cuya intencionalidad es promover el desarrollo de la comunidad y/o satisfacer las necesidades compartidas y sentidas por un colectivo. Estos vínculos se desarrollan mediante procesos de diálogo y encuentro comunitario, el intercambio de ideas, opiniones, propuestas, trabajo y resistencias, así como la reciprocidad cognitiva en cuanto al interese y el desarrollo de acciones colectivas. Están mediadas por relaciones de poder y actividades políticas lo cual genera tensión o conflictos entre líderes y vecinos. La pertenencia, la identidad, los roles y la influencia son fundantes en este tipo de relaciones. Las frases que ilustran son: “Conversamos sobre asuntos relacionados con el lugar donde nos sentamos, siendo un espacio comunitario pero que los dueños del negocio se han ido apropiando del espacio público y ampliando el negocio, día por día, siendo esta una zona verde de la comunidad el barrio” (Líder A, 56 años, pensionado). “Manifiesta que los líderes convocan a algunas activades comunitarias” (Vecina C, 78 años, ama de casa).

En cuanto las co-ocurrencias entre los códigos comunidad barrial, relaciones intersubjetivas y prácticas de convivencia se tiene una fuerte relación entre prácticas de convivencia y relaciones intersubjetivas con una densidad de 41, seguido de comunidad barrial y prácticas de convivencia con una densidad de 15 y comunidad barrial y relaciones intersubjetivas con una densidad de 10, tal como se ilustra en la figura 5. Lo anterior, muestra como las relaciones intersubjetivas potencian las prácticas de convivencia, pero a la vez surge la necesidad de fortalecer estas relaciones en la comunidad barrial.

Figura 5
Co-ocurrencias entre comunidad barrial, relaciones intersubjetivas y prácticas de convivencia

Discusión

Significados y prácticas de convivencia: una comprensión desde la vida cotidiana

En psicología, el significado se funda en las prácticas sociales y culturales, en la forma cómo los sujetos construyen sus conocimientos dando sentido e interpretación a sus experiencias propias de la cotidianidad, a partir de las relaciones interpersonales y comunitarias (Sánchez & Quiceno-Pérez, 2016). En este sentido, se establecen sistemas simbólicos compartidos a partir del lenguaje (hablado y no hablado) mediante el intercambio y las negociaciones entre las personas en un entorno sociocultural determinado. Estos significados se sitúan histórica y geográficamente en una comunidad barrial, tal como, sucede en el barrio Bombay 1.

Lo anterior, tiene relación con lo que plantean Peter Berger y Thomas Luckmann (2003), en cuanto a la construcción social de la realidad mediado por las formas de interacción y comunicación que se establece entre las personas en un contexto determinado. Asimismo, expresan: “La vida cotidiana es un mundo intersubjetivo, un mundo que comparto con otros” interactuó y comunico con otros continuamente… tiene una dimensión espacial y temporal (Berger & Luckmann, 2003, pp. 38-42).

En este sentido, la vida cotidiana se construye a través de pensamientos y acciones que se desarrollan entre los sujetos miembros de un grupo o comunidad mediados por el lenguaje, lo que permite el reconocimiento y la asignación de nombres a sitios, objetos, actividades y recursos; construyendo saberes y rutinas de interacción para la satisfacción de necesidades, la resolución de conflictos y los diálogos intergeneracionales, posibilitando la transmisión de valores y prácticas de culturales y socio comunitarias.

Por consiguiente, las prácticas de convivencia barrial son productos de estas interacciones cotidianas, de vínculos intersubjetivos, de redes de comunicación, de conflictos y desacuerdos que se establecen entre los miembros de la comunidad barrial en coherencia con lo mencionado por Maria José Jiménez y Álvaro Barros (2022) y Arango (2024). Asimismo, se desarrollan procesos de adaptación recíproca mediante el establecimiento de pautas o normas de convivencia, implícitas y explicitas, la apropiación o abandono de los espacios públicos y comunitarios, tales como la caseta comunal, parques, escenarios deportivos, calles, zonas verdes, etc. En este proceso de integración, adaptación y acuerdo, las institucionales estatales y no estatales también juegan un papel importante tanto en el cuidado y protección de estos espacios compartidos, así como en el desarrollo de acciones que promuevan la participación e integración comunitaria.

El barrio como principal escenario de interacción acoge a personas de diversos lugares, con diversas características, motivaciones, pensamientos y experiencias, que a través del tiempo logran consolidarse como una comunidad a partir de vínculos intersubjetivos que se desarrollan con el saludo, el diálogo, la amistad, el encuentro y la participación en rutinas de la vida cotidiana y de las formas de organización con la cual se identifican. Es así como se construyen significados y dinámicas relacionales que dan sentido e identidad social y comunitaria.

Este es un proceso dialéctico dado entre el entorno cultural, social y natural lo que permite el desarrollo de las relaciones intersubjetivas, los hábitos tipificados, los signos y símbolos que da sostén a las interacciones cotidianas, mediadas por la historia y la cultura de quienes habitan el barrio, tal como lo menciona Jiménez y Barros (2022). Por tanto, comprender el significado y las prácticas de convivencia es reconocer lo intercultural, barrial, lo comunitario, lo organizativo, lo relacional, lo simbólico, lo cotidiano a partir de procesos de socialización y reciprocidad.

Es importante advertir que la convivencia es una práctica social que surge a partir de la identidad personal, social y comunitaria de los vecinos en el barrio, su organización y su estructura a partir de signos y símbolos comunales, hábitos, valores y rituales lo cual influye a la vez, en su comportamiento y percepción de la vida cotidiana, lo que permite la movilidad y el cambio social o por el contrario discriminación, hostilidad, desconfianza e inseguridad en el entorno (Arango, 2024).

Lo anterior, tiene relación con lo que plantea Henri Tajfel (1974; 1978; citado por Bárbara Scandroglio et al., 2008) en cuanto a que el comportamiento social varia en coherencia a la pertenencia a grupos o colectivos (lo intergrupal) y a las relaciones o características interpersonales que se establezcan con otros (lo interpersonal). En este sentido, es fundamental la transformación de las relaciones cotidianas a fin de gestar nuevos significados de vida sociocultural y comunitaria en torno a los procesos y prácticas de convivencia asociados a los comportamientos urbanos responsables, el uso y apropiación del espacio público y el cuidado del medio ambiente con la participación de todos los vecinos y no solo de los líderes comunales.

Las emociones, una construcción social en las prácticas de convivencia

Las emociones son experiencias corporales que se vivencian y comunican en interacción con otros a través del lenguaje. Al respecto, Simone Belli e Lupicinio Iñiguez (2008) las define como construcciones sociales de naturaleza discursiva. Esto hace que las emociones mantengan una relación de vivencia subjetiva y expresión en diferentes contextos. Por tanto, el significado de las emociones no es igual para todas las culturas porque estas determinan sus formas de expresión y regulación. Es decir, lo que se siente y experimenta tiene un valor cultural.

En la teoría de la subjetividad de Fernando Gonzales Rey (2019) la comprensión de las emociones se fundamenta en los procesos de interacción social donde se vivencian, experimentan y socializan necesidades cognitivas, afectivas y emocionales en los espacios y situaciones de convivencia como las desarrolladas en el barrio Bombay 1. Procesos de interacción mediados por las trayectorias de vida y de aprendizaje social de los sujetos. Igualmente, las emociones son intrínsecas al desarrollo humano siendo la cultura su principal intermediario y modelo diferenciador entre las personas, comunidades y territorios.

Desde esta perspectiva, las subjetividades como las intersubjetivades son sinónimos de complejidad debido a los diversos procesos históricos, simbólicos, afectivos y sociales que las desarrollan. Al respecto, David Subero y Moisés Esteban-Guitart (2023), expresan:

La emoción está arraigada a la experiencia y cada experiencia es vivida por cada sujeto no de una forma quirúrgica, conceptualmente evidente, consolidada o permanente. Las experiencias emocionales más bien tienen un carácter multidimensional, emergente, dinámico y hasta contradictorio e imprevisible para el propio sujeto. (p. 170)

Lo anterior, debido al contexto de interacción y a la diversidad de necesidades, situaciones y espacios de intercambio, encuentro y participación, siendo a la vez, factores psicosociales presentes en los procesos sociales y comunitarios. Además, las emociones pueden ser reguladas y modificadas por las prácticas de convivencia y experiencias cotidianas.

Otro aspecto fundamental para tener encuenta en esta teoría de la subjetividad es el tiempo en la cual se vivencian y emergen las emociones de los sujetos en interacción. Sujetos, mediados por los sentidos subjetivos y configuraciones simbólico-emocionales que se van consolidando durante sus trayectorias vitales. Es decir, las emociones se vivencian en momentos determinados de la vida y de las situaciones que se experimentan o perciben, lo cual desarrollan o no, las relaciones intersubjetivas y las prácticas de convivencia en la comunidad de interacción.

En el contexto de la sociología y la antropología, las emociones no son componentes fisiológicos ni universales sino construcciones sociales y culturales, que incluyen pensamientos y juicios de valor diferenciados a partir de vivencias corporales y experiencias emocionales de la vida cotidiana (Bolaños, 2016). Por tanto, las emociones se expresan en: “la corporalidad, en las acciones y en los discursos”; “en los recursos interpretativos (cognición y criterio propio) y la sensibilidad del sujeto” (Le Breton 1999, citado por Bolaños, 2016, p. 186).

En la comunidad del barrio Bombay 1, se identifican diferentes emociones. Las que más se identificaron en los discursos y encuentros de convivencia fueron la alegría, la tristeza, la ira y el miedo. La alegría se asocia con la felicidad y la satisfacción, al estar en familia, compartir con los amigos y vecinos, jugar y divertirse mutuamente, satisfacer necesidades y alcanzar metas o proyectos personales y comunitarios, asociados al contexto social y cultural que vivencian.

La tristeza y la ira se evidencian al experimentar situaciones de frustración, conflictos, abandono y desigualdad. Se añaden a la exposición de problemas sociales tales como pobreza, violencias interpersonales, consumo de sustancias psicoactivas en la niñez y juventud y la presencia de basuras en calles y zonas verdes. El miedo está presente ante situaciones de violencia, inseguridad, la denuncia y la muerte, como amenaza. Emociones asociadas al malestar, al dolor emocional y al desánimo.

Las emociones sociales están presentes en las interacciones cotidianas mediadas por las relaciones intersubjetivas y el entorno barrial, lo cual permite la conexión y la comunicación con los otros en un espacio y tiempo determinado. En esta comunidad, en sus discursos y acciones comunitarias se identifican el orgullo, la empatía, el amor, la confianza y la gratitud. Es importante mencionar que estas emociones están asociadas a las necesidades compartidas y a los valores socioculturales, fundamentales para el desarrollo de la identidad social y comunitaria, tal como lo expresan Belli e Iñiguez (2018).

Asimismo, están asociadas a las emociones políticas que plantea Martha Nussbaum (2014), las cuales juegan un papel fundamental en el desarrollo de la cultura política de una ciudad, comunidad o país con quienes se comparte un espacio público común. Entre ellas se destacan: el amor, la simpatía y la compasión fundamentales para promover la inclusión, la igualdad, la justicia, la mitigación del sufrimiento y el fin de la esclavitud. También se identifica la envidia, el asco, el miedo, la vergüenza y la repugnancia asociados a la discriminación, la desigualdad, la esclavitud, el racismo y la injusticia social. Emociones presentes en la psicología humana, en el Estado, en la estructura social y en las interacciones cotidianas de todas las sociedades. En este sentido, esta autora invita al reconocimiento y a la crítica constante de estas emociones en la vida cotidiana a partir de las narraciones, el uso de símbolos, las conmemoraciones, la poesía o la música.

Esta dimensión emocional se relaciona con las relaciones intersubjetivas y las prácticas de convivencia lo cual permite su expresión en espacios de confianza y reconocimiento mutuo entre los sujetos a través del diálogo, el encuentro y la participación con los otros en un espacio determinado o, por el contrario, las emociones tristes, de odio y de dolor limitan sus interacciones. Además, están presentes de manera intrínseca en las relaciones histórico-culturales, socio-comunitarias e institucionales en donde la comunidad se da lugar.

Relaciones intersubjetivas, un factor psicosocial en las prácticas de convivencia barrial

Las relaciones intersubjetivas son interacciones o vínculos que se desarrollan entre las personas a partir del encuentro mutuo, en un contexto, espacio y momento de sentido. Se desarrollan mediante un proceso de comunicación profunda lo cual permite compartir cognición, emociones, sentidos y perspectivas de vida. Requieren de la historicidad, intencionalidad, reciprocidad, confianza y compromiso de quienes participan en una interacción situada. Es decir, las subjetividades se encuentran y se fluyen mutuamente durante el proceso de socialización.

En este sentido, en el desarrollo de las acciones de convivencia barrial, entendidas como conductas o comportamientos sociales situados, se desarrollan a través de diálogos y encuentros entre líderes y vecinos donde se pone en juego la comunicación intercultural, la negociación, el consenso y el acuerdo para su implementación. Algunas surgen por iniciativa comunitaria, otras por iniciativa del estado o las instituciones en consenso con los líderes comunales y/o comunitarios, quienes movilizan al resto de comunidad. En estas interacciones se van tejiendo las relaciones intersubjetivas y nuevos escenarios de construcción social de realidad tal como lo propone Berger y Luckmann (2003).

Ahora, ¿Cómo las relaciones intersubjetivas posibilitan las prácticas de convivencia comunitaria o viceversa? Bien, los resultados muestran que las relaciones intersubjetivas se desarrollan a partir del diálogo intercultural y el encuentro comunitario mediadas por lo histórico, lo identitario, lo emocional, lo simbólico y lo cotidiano, de quienes interactúan en la comunidad barrial.

El diálogo intercultural es el medio por el cual se establece una relación comunicacional de sujeto a sujeto con un propósito persuasivo, intencional o informal; proceso asociado a las relaciones sociales e interpersonales durante los procesos de socialización humana (Arango, 2024; Romeu, 2010). Es una acción comunicativa que genera entendimiento, adaptación, reconocimiento y transformación mutua, a pesar de las diferencias culturales, étnicas, generacionales, sociales, económicas, religiosas o políticas. Se establecen vínculos afectivos, de amistad y de vecindad mediados por el respeto, la identidad, la intimidad, la confianza y la solidaridad de quienes residen o interactúan en la vida cotidiana del barrio.

Este diálogo se desarrolla mediante una interacción simbólica y significativa a través del lenguaje verbal y no verbal, lo que permite el intercambio y la interdependencia de quienes interactúan. Tiene presente una memoria, una tradición y una cultura. Se vivencia en una comunidad o un grupo de interacción social. Tiene presente lo interpersonal, lo sociocultural, lo comunitario en una relación de interdependencia, configurándose como una práctica de intercambio de información y significación (Romeu, 2010).

En la teoría de la acción comunicativa de Habermas (1999) la racionalidad comunicativa se constituye en el principal fundamento de la intersubjetividad. Racionalidad que permite el entendimiento humano, los acuerdos de convivencia y su cumplimiento y los intercambios culturales de transformacion de realidad, mediados por un proceso de comunicación (lenguaje y acción), presente en las interacciones de los sujetos de una sociedad o comunidad. Práctica comunicativa fundada en el reconocimiento, en la autoafirmación, en el argumento, en el consenso y en la cooperación.

En coherencia con Habermas citado por Solares (2015), el entendimiento intersubjetivo a través del lenguaje está presente en una interacción cotidiana lo cual posibilita el acuerdo o desacuerdo a partir de una dimensión cognitiva (pensamiento y entorno físico), moral (normas sociales) y psicológica (conciencia y sensación interna) a partir de la reflexión y el aprendizaje continuo de situaciones y acciones mediados por el diálogo intercultural.

Este entendimiento en la acción está dado por la participación, la colaboración y la cooperación en el mundo de la vida, fundada en la autonomía y la responsabilidad de quienes interactúan intersubjetivamente en actos y experiencias comunitarias, tal como sucede en los encuentros y las prácticas cotidianas de convivencia dadas en el barrio Bombay 1, comportamientos presentes en los espacios, situaciones y procesos histórico-sociales establecidos entre los agentes sociales (vecinos, líderes comunales o comunitarios, grupos e instituciones).

Ahora, este diálogo intercultural está presente en el mundo de vida (mundo referido a contextos compartidos intersubjetivamente) resultado de la acción comunicativa como un producto histórico y social (Jiménez & Barros, 2022). Mundo en donde se gestan situaciones de interacción, de significación, de interpretación y de intercambio a partir de las experiencias del contexto barrial y la reproducción cultural o simbólica, representada a partir de la identidad, las relaciones y las formas de organización, social y comunitaria, de los sujetos capaces de lenguaje y acción, tal como lo menciona Habermas.

El encuentro comunitario es un espacio de intercambio o interlocución donde se involucran diferentes actores (internos y externos) con un propósito común; es un espacio de reflexión, de aprendizaje, de intercambio cultural, de integración o participación de la comunidad (Xantakis, 2016). Favorece el diálogo, el desenlace del conflicto y la construcción colectiva. Permite la reciprocidad e interrelación entre dos y más sujetos, dos o más grupos o instituciones. Se desarrollan en la vida cotidiana de la comunidad a partir de necesidades y estrategias de movilización consensuadas. Fortalece vínculos institucionales, sociales y comunitarios (Arango, 2024).

Ahora, como una acción comunicativa permite el reconocimiento mutuo, la igualdad y la transformación social a partir de sentidos, significados e interacciones que convocan, atrapan, vinculan o movilizan a los sujetos sociales e investigadores en el entorno barrial. Estas acciones promueven y desarrollan la identidad social y cultural, la democracia y la convivencia en el entorno barrial a partir del diálogo, la escucha y el compartir en la reunión, el taller, el trabajo comunitario, el juego, el cine foro, el recorrido, la visita. De la misma manera facilitan la aceptación, la participación, la integración y la vinculación entre líderes, vecinos e instituciones en los procesos de convivencia y el desarrollo de la comunidad, sin importar el género, la edad, la religión, el nivel educativo o la profesión, el trabajo etc.

En estas situaciones se identifican vínculos y acciones asociadas a las formas de organización comunal tales como las reuniones entre líderes, reuniones comunitarias, el desarrollo de jornadas de limpieza de los escenarios deportivos y las zonas verdes, los talleres de manualidades, los encuentros lúdico- recreativos, el mantenimiento de los humedales y de la caseta comunal, el cine foro, la elaboración del mural, entre otros, donde los sujetos tienen una relación directa con la estructura socio-comunitaria del barrio. Interacciones que influyen en los otros de una manera focalizada, con sentido y significado colectivo.

También, se identifican acciones de vida cotidiana menos informales lo que posibilita el auto reconocimiento entre las personas. Entre ellas se tienen el juego libre en el parque infantil, las compras en las tiendas del barrio, la toma del transporte público, las ventas de comida, etc. Rutinas que hacen parte del ciclo de la vida cotidiana que permiten la resolución o satisfacción de necesidades. Interacciones no focalizadas, con comportamientos aprobables, aceptados y tolerables en la comunidad, lo cual permite el desarrollo de relaciones intersubjetivas.

En este contexto particular se reconoce la relación de interdependencia e influencia mutua entre el “yo” y el “mundo”; lo subjetivo y lo objetivo; el ser y el contexto; las afectividades y la estructura social, relación dada a partir del conocimiento fruto de la experiencia humana en un escenario de interacción mediado por la capacidad de sentir, pensar y convivir, siendo el contexto y la situación los principales rectores de la acción humana históricamente situada (Blanco et al., 2018). En suma, las relaciones intersubjetivas influyen en el vínculo humano y en la construcción social de la realidad posibilitando la transformación de los disensos, conflictos y traumas psicosociales a partir del diálogo intercultural y el encuentro comunitario mediado por la identidad, el afecto, la percepción, la conciencia y la acción comunicativa en contextos de interacción, cotidianos y situados.

Conclusión

Finalmente, se concluye que la convivencia comunitaria se configura como un proceso psicosocial sustentado en el diálogo intersubjetivo, mediante el cual los actores sociales construyen sentido de pertenencia, corresponsabilidad por lo colectivo y capacidades para reconocer, gestionar y transformar conflictos. El estudio identifica tres tipos de prácticas de convivencia -comunitarias, institucionales y consensuadas- que emergen y se reconfiguran continuamente a partir de la conciencia colectiva, las relaciones de poder, la acción comunicativa y la participación interinstitucional en el entorno barrial. Las interacciones cotidianas, ancladas en hábitos, significados compartidos y valores socioculturales, favorecen el reconocimiento mutuo, la solidaridad y el fortalecimiento del tejido social, especialmente en un contexto barrial marginado y dinámico. Las relaciones intersubjetivas analizadas permiten comprender la construcción de identidad socio-comunitaria, pertenencia y compromiso con el cuidado del entorno, mediadas por afectos, formas de organización y apoyos sociales. Asimismo, los significados y emociones compartidas -como orgullo, confianza, empatía, alegría o miedo- configuran percepciones de identidad y/o seguridad, apropiación del espacio público y valoración de los bienes naturales, consolidando prácticas de convivencia que sostienen la cohesión social y la acción colectiva en la vida cotidiana del barrio.

Referencias

  • Arango Cálad, C. (2024). La paz en Colombia: construcción psicosocial de una pedagogía de la convivencia. Saberes y Prácticas. Revista e Filosofía Educación, 9(1), 1-19. https://doi.org/10.48162/rev.36.115
    » https://doi.org/10.48162/rev.36.115
  • Bautista C., N. P. (2011). El proceso de la investigación cualitativa Epistemología, metodología y aplicaciones Manual Moderno.
  • Belli, S. & Íñiguez Rueda, L. (2008). El estudio psicosocial de las emociones: una revisión y discusión de la investigación actual». Psico, 39(2), 139-151. https://ddd.uab.cat/record/145160
    » https://ddd.uab.cat/record/145160
  • Blanco, A., Corte, L. de la, & Sabucedo, J. M. (2018). Para una psicología social crítica no construccionista: reflexiones a partir del realismo crítico de Ignacio Martín-Baró. Universitas Psychologica, 17(1), 1-25. https://doi.org/10.11144/Javeriana.upsy17-1.pscc
    » https://doi.org/10.11144/Javeriana.upsy17-1.pscc
  • Bolaños Florido, L. P. (2016). El estudio socio-histórico de las emociones y los sentimientos en las Ciencias Sociales del siglo XX. Revista De Estudios Sociales, 1(55), 178-191. https://doi.org/10.7440/res55.2016.12
    » https://doi.org/10.7440/res55.2016.12
  • De Sousa Santos, B. & Meneses, M. P. (2014). Epistemologías del Sur Ediciones Akal.
  • Berger, P. L. & Luckmann, T. (2003). La construccion social de la realidad Amorrortu Editores.
  • Corona Lisboa, J. L. (2018). Investigación Cualitativa: Fundamentos epistemológicos, teóricos y metodológicos. Vivat Academia, 144, 69-76. https://doi.org/10.15178/va.2018.144.69-76
    » https://doi.org/10.15178/va.2018.144.69-76
  • Cotán, A. (2020). El método etnográfico como construcción de conocimiento: un análisis descriptivo sobre su uso y conceptualización en ciencias sociales. Márgenes, Revista de Educación de la Universidad de Málaga, 1(1), 83-103. https://doi.org/10.24310/mgnmar.v1i1.7241
    » https://doi.org/10.24310/mgnmar.v1i1.7241
  • De Los Reyes, A., Lerner, M. D., Keeley, L. M., Weber, R. J., Drabick, D. A. G., Rabinowitz, J., & Goodman, K. L. (2019). Improving Interpretability of Subjective Assessments About Psychological Phenomena: A Review and Cross-Cultural Meta-Analysis. Review of General Psychology, 23(3), 293-319. https://doi.org/10.1177/1089268019837645
    » https://doi.org/10.1177/1089268019837645
  • Faria Meira, E., Prezotti Palassi, M., Rodrigues Leite da Silva, A., & Dias Fantinel, L. (2015). Implicações emocionais na participação política de dirigentes do PSDB/ES. Psicologia & Sociedade, 27(3), 640-649. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=309341510017
    » https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=309341510017
  • García Sánchez, A. & Ramírez Zuluaga, L. A. (2024). Ruralidad, conflictos socioambientales y construcción de paz en Colombia Universidad de Antioquia. Fondo editorial FCSH de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas.
  • González Rey, Fernando (2013). La subjetividad en una perspectiva cultural histórica: avanzando sobre un legado inconcluso. CS, 11, 19-42. http://www.scielo.org.co/pdf/recs/n11/n11a02.pdf
    » http://www.scielo.org.co/pdf/recs/n11/n11a02.pdf
  • González Rey, Fernando (2015). Investigación cualitativa y subjetividad: los procesos de construcción de información de Cengage Learning.
  • González Rey, Fernando (2019). Subjectivity and discourse: Complementary topics for a critical psychology. Cultura y Psicología, 25(2), 178-194. https://doi.org/10.1177/1354067X18754338
    » https://doi.org/10.1177/1354067X18754338
  • González Rey, Fernando (2019b). Subjectivity in Debate: Some Reconstructed Philosophical Premises to Advance Its Discussion in Psychology. Journal for the Theory of Social Behaviour, 49(2), 212-234. https://doi.org/10.1111/jtsb.12200
    » https://doi.org/10.1111/jtsb.12200
  • Habermas, J. (1999). Teoría de la acción comunicativa, I. Racionalidad de la acción y racionalización social Taurus Humanidades; Grupo Santillana de Ediciones.
  • Honneth, A. (1997). La lucha por el reconocimiento. Por una gramática moral de los conflictos sociales Editorial Crítica.
  • Jiménez Rabadán, M. J. & Barros Quivén, Á. (2022). Los procesos comunitarios interculturales en los barrios de la Coma y Santa Rita de Paterna. De la coexistencia a la convivencia. Terra: Revista de Desarrollo Local, 10, 311-318. https://doi-org.bibliotecavirtual.unad.edu.co/10.7203/terra.10.24368
    » https://doi.org/10.7203/terra.10.24368
  • Lopes Pereira da Silva, Nara & Ventura Morujão, Carlos (2021). Uma leitura fenomenológica sobre a intersubjetividade no digital/on-line. Rev. Latinoam. Psicopat. Fund ., São Paulo, 24(4), 614-637, https://doi.org/10.1590/1415-4714.2021v24n4p614.7
    » https://doi.org/10.1590/1415-4714.2021v24n4p614.7
  • Maturana R. H. (1988) Reality: the search for objectivity or the quest for a compelling argument» The Irish J. of Psychology, 9(1), 25-82. https://reflexus.org/wp-content/uploads/Reality-The-Search-for-Objectivity-or-the-Quest-for-a-Compelling-Argument.pdf
    » https://reflexus.org/wp-content/uploads/Reality-The-Search-for-Objectivity-or-the-Quest-for-a-Compelling-Argument.pdf
  • Narváez Hernández, J. D. & Manga Canabal, E. M. (2025). La intersubjetividad: Relación del contexto social y escolar en estudiantes de la institución educativa María Goretti en Montería - Córdoba, Colombia. Revista lexenlace, 2(3), 301-314. https://doi.org/10.63644/z6q5ef92
    » https://doi.org/10.63644/z6q5ef92
  • Nussbaum, M. C. (2014). Las emociones políticas. ¿Por qué el amor es importante para la justicia? Paidós.
  • Romeu Aldaya, V. (2010). Diálogo y comunicación intercultural. Pretextos para reflexionar sobre la relación sujeto-sujeto en la comunicación humana. Comunicación Y Medios, 21, 24-50. https://doi.org/10.5354/rcm.v0i21.17447
    » https://doi.org/10.5354/rcm.v0i21.17447
  • Rojas-Gutiérrez, W. J. (2022). La relevancia de la investigación cualitativa. Revista Studium Veritatis, 20(26), 79-97. https://scispace.com/pdf/la-relevancia-de-la-investigacion-cualitativa-3o93jhkj.pdf
    » https://scispace.com/pdf/la-relevancia-de-la-investigacion-cualitativa-3o93jhkj.pdf
  • Sánchez, E. (2012). La investigación cualitativa en psicología: ¿Por qué esta metodología? Quaderns de psicologia. International journal of psychology, 14(1), 83-92, https://raco.cat/index.php/QuadernsPsicologia/article/view/254308
    » https://raco.cat/index.php/QuadernsPsicologia/article/view/254308
  • Sánchez-Villafañe, A. L. & Quiceno-Pérez, J. J. (2016). Significados de convivencia: una comprensión desde la dinámica cotidiana que los promueve. Pensando Psicología, 12(19), 55-67. http://dx.doi.org/10.16925/pe.v12i19.1328
    » https://doi.org/10.16925/pe.v12i19.1328
  • Scandroglio, B., López Martínez, J. S., & San José Sebastián, M. C. (2008). La Teoría de la Identidad Social: una síntesis crítica de sus fundamentos, evidencias y controversias. Psicothema, 20(1), 80-89. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2519090
    » https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2519090
  • Solares, B. (2015). La teoría de la acción comunicativa de Jürgen Habermas: tres complejos temáticos. Revista Mexicana De Ciencias Políticas Y Sociales, 41(163). https://doi.org/10.22201/fcpys.2448492xe.1996.163.49649
    » https://doi.org/10.22201/fcpys.2448492xe.1996.163.49649
  • Subero, D. & Esteban-Guitart, M. (2023). La comprensión de las emociones desde la teoría de la subjetividad de González Rey: algunos desafíos contemporáneos en educación. Revista Internacional de Educación Emocional y Bienestar, 3(1), 165-183. https://rieeb.ibero.mx/index.php/rieeb/article/view/51
    » https://rieeb.ibero.mx/index.php/rieeb/article/view/51
  • Vargas, I., (2016). ¿Cómo se concibe la etnografía crítica dentro de la investigación cualitativa? Revista Electrónica Educare, 20(2), 1-13. https://www.redalyc.org/pdf/1941/194144435004.pdf
    » https://www.redalyc.org/pdf/1941/194144435004.pdf
  • Villanueva Herrera, M. A. (2024). Hábitos de convivencia y su relación con el entorno escolar y social en la comuna 12 de Ibagué: Cohabitation habits and their relationship with the school and social environment in comuna 12, Ibagué. LATAM Revista Latinoamericana De Ciencias Sociales Y Humanidades, 5(4), 1752-1765. https://doi.org/10.56712/latam.v5i4.2372
    » https://doi.org/10.56712/latam.v5i4.2372
  • Xantakis, I. (2016). Espacios culturales de encuentro comunitario. In Anais do VIII Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología XXIII Jornadas de Investigación XII Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología Universidad de Buenos Aires.
  • Financiación
    No hubo financiación
  • Consentimiento para uso de imágenes
    No se aplica.
  • Aprobación, ética y Consentimiento
    El estudio fue aprobado por la Universidad de Manizales.
  • Declaración de Disponibilidad de Datos
    Los conjuntos de datos utilizados o utilizados durante el presente estudio están disponibles a través del autor correspondiente previa solicitud razonable.

Editado por

  • Editor científico
    Adolfo Pizzinato

Disponibilidad de datos

Los conjuntos de datos utilizados o utilizados durante el presente estudio están disponibles a través del autor correspondiente previa solicitud razonable.

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    21 Set 2026
  • Fecha del número
    2026

Histórico

  • Recibido
    28 Jun 2025
  • Revisado
    28 Ene 2026
  • Acepto
    21 Abr 2026
location_on
Associação Brasileira de Psicologia Social Programa de Pós-graduação em Psicologia, Universidade Federal de Pernambuco, Centro de Filosofia e Ciências Humanas (CFCH), Av. da Arquitetura S/N - 7º Andar - Cidade Universitária, Recife - PE - CEP: 50740-550 - Belo Horizonte - MG - Brazil
E-mail: revistapsisoc@gmail.com
rss_feed Stay informed of issues for this journal through your RSS reader
Go to top Report error