Open-access Profesionales de enfermería sordos: experiencias de interacción social y comunicación en la práctica profesional*

Objetivo:  explorar la inclusión de profesionales de la enfermería sordos en las dimensiones de la accesibilidad actitudinal y comunicacional en el entorno laboral.

Método:  un estudio cualitativo, transversal y descriptivo, basado en la historia de la inclusión de personas sordas y en las siete dimensiones de la accesibilidad de Sassaki. Se realizaron entrevistas semiestructuradas online con profesionales de la enfermería sordos. El análisis siguió el método de Análisis Temático de Braun y Clarke.

Resultados:  participaron ocho profesionales, seis enfermeras y dos técnicos de enfermería, con grados de pérdida auditiva que iban de leve a profundo. Surgieron dos temas principales - Accesibilidades y Barreras - y cuatro subtemas: accesibilidades actitudinales (representatividad, apoyo y convivencia inclusiva) y de comunicación (uso de estrategias de comunicación adaptadas); barreras actitudinales (capacitismo, invisibilidad de la sordera y discriminación) y de comunicación (mascarillas protectoras, ambientes ruidosos, uso de la escritura y fatiga auditiva). A pesar de los avances ocasionales, persisten barreras estructurales y culturales que dificultan la plena inclusión de estos profesionales.

Conclusión:  la inclusión de personas sordas en enfermería sigue siendo parcial en las dimensiones actitudinal y comunicativa. La presencia de estos profesionales contribuye a aumentar la concienciación sobre la sordera, romper estigmas y fortalecer las prácticas de accesibilidad, esenciales para una enfermería más diversa y equitativa.

Descriptores:
Sordera; Enfermería; Inclusión Social; Práctica Profesional; Interacción Social; Comunicación


Destacados:

(1) La inclusión de personas sordas en la enfermería sigue siendo parcial. (2) La presencia de profesionales sordos contribuye para la concientización sobre la sordera. (3) Esta presencia ayuda a reducir las desigualdades en el acceso a la salud. (4) Con las adaptaciones adecuadas, la comunicación se vuelve factible. (5) La colaboración entre la sociedad y los profesionales de la enfermería sordos es esencial.

Objective:  to explore the inclusion of deaf nursing professionals in terms of attitudinal and communicational accessibility in the workplace.

Method:  qualitative, cross-sectional, descriptive study based on the history of the inclusion of people with disabilities and Sassaki’s seven dimensions of accessibility. Semi-structured online interviews were conducted with deaf nursing professionals. The analysis followed Braun and Clarke’s Thematic Analysis method.

Results:  eight professionals participated, including six nurses and two nursing technicians, with mild-to-profound hearing loss. Two main themes emerged-Accessibility and Barriers-and four subthemes: attitudinal accessibility (representation, support, and inclusive coexistence) and communicational accessibility (use of adapted communication strategies); attitudinal barriers (ableism, invisibility of deafness, and discrimination) and communicational barriers (protective masks, noisy environments, use of writing, and auditory fatigue). Despite occasional advances, structural and cultural barriers persist that hinder the full inclusion of these professionals.

Conclusion:  the inclusion of people with hearing loss in nursing remains partial, particularly in attitudes and communication. The presence of these professionals contributes to raising awareness about deafness, reducing stigma, and strengthening accessibility practices, all of which are essential to a more diverse and equitable nursing profession.

Descriptors:
Deafness; Nursing; Social Inclusion; Professional Practice; Social Interaction; Communication.


Highlights:

(1) The inclusion of people with hearing loss in nursing is still partial. (2) The presence of deaf professionals contributes to raising awareness about deafness. (3) This presence helps reduce inequalities in access to healthcare. (4) With the necessary adaptations, communication becomes feasible. (5) Collaboration between society and deaf nursing professionals is essential.

Objetivo:   explorar a inclusão de profissionais da enfermagem surdos nas dimensões da acessibilidade atitudinal e comunicacional no ambiente de trabalho.

Método:  estudo qualitativo, transversal e descritivo, fundamentado na história da inclusão de pessoas com deficiência e nas sete dimensões da acessibilidade de Sassaki. Foram realizadas entrevistas semiestruturadas online com profissionais da enfermagem surdos. A análise seguiu o método de Análise Temática de Braun e Clarke.

Resultados:  participaram oito profissionais, sendo seis enfermeiros e dois técnicos de enfermagem, com graus de perda auditiva de leve a profunda. Emergiram dois temas principais - Acessibilidades e Barreiras - e quatro subtemas: acessibilidades atitudinais (representatividade, apoio e convivência inclusiva) e comunicacionais (uso de estratégias adaptadas de comunicação); barreiras atitudinais (capacitismo, invisibilidade da surdez e discriminação) e comunicacionais (máscaras de proteção, ambientes ruidosos, uso da escrita e fadiga auditiva). Apesar de avanços pontuais, persistem barreiras estruturais e culturais que dificultam a plena inclusão desses profissionais.

Conclusão:  a inclusão de pessoas com deficiência auditiva na enfermagem ainda é parcial nas dimensões atitudinal e comunicacional. A presença desses profissionais contribui para a conscientização sobre a surdez, quebra de estigmas e fortalecimento de práticas de acessibilidade, essenciais para uma enfermagem mais diversa e equitativa.

Descritores:
Surdez; Enfermagem; Inclusão Social; Prática Profissional; Interação Social; Comunicação


Destaques:

(1) A inclusão de pessoas com deficiência auditiva na enfermagem ainda é parcial. (2) A presença de profissionais surdos contribui para a conscientização sobre a surdez. (3) Essa presença auxilia na redução das desigualdades no acesso à saúde. (4) Com as devidas adaptações, a comunicação torna-se viável. (5) É fundamental a colaboração entre a sociedade e os profissionais da enfermagem surdos.

Introducción

Según la Pesquisa Nacional por Amostra de Domicílio (Encuesta Nacional Continua por Muestreo de Hogares) de 2022 (PNAD Contínua), el 1,2% de la población total del país, es decir, 2,51 millones de brasileños, tiene dificultades auditivas incluso usando audífonos1. Sin embargo, esta parte de la población aún encuentra dificultades para acceder a diversos espacios sociales, como el mercado laboral1. La PNAD también señala que, de las personas con dificultad auditiva, el 24,4% tiene una ocupación. Según la Relación Anual de Informaciones Sociales 2023 (RAIS), el número de personas con dificultad auditiva (DA) en el mercado laboral formal fue de 113.471 trabajadores, lo que supone un total del 0,21% del total del país1.

Este escenario de baja inserción se repite tanto en el área de salud, como en quienes desean acceder a la enfermería2. Además, ni siquiera existen datos estadísticos disponibles sobre el número total de profesionales de enfermería con sordera en los cálculos de los cuerpos de clase. Finalmente, según el Censo de Educación Superior, entre 2010 y 2023, de los estudiantes que se graduaron en enfermería, solo el 0,04% tenían DA y el 0,01% sordera3.

Por tanto, se sabe poco sobre la realidad de estos profesionales, sobre cómo es trabajar en enfermería y vivir con la DA al mismo tiempo. Por ello, buscamos explorar la inclusión de profesionales de enfermería sorda en las dimensiones de accesibilidad actitudinal y comunicativa en el entorno laboral.

Método

Diseño del estudio

Se trata de un estudio descriptivo y transversal con un enfoque cualitativo4.

Marco teórico

La Inclusión Social es un movimiento a favor de las personas con discapacidad (PCD) que comenzó a finales del siglo XX y principios del XXI. Su objetivo es establecer una sociedad verdaderamente para todos, basada en seis principios: celebración de las diferencias, derecho a pertenecer, apreciación de la diversidad humana, solidaridad humanitaria, igualdad de importancia de las minorías y ciudadanía con calidad de vida. Para ello, es necesaria la cooperación entre la sociedad y las PCD5.

Sin embargo, las prácticas sociales relacionadas con las PCD han pasado por diferentes fases a lo largo de los años. Inicialmente, varias culturas practicaban la Exclusión Social de sujetos con condiciones atípicas, separándolos, institucionalizándolos o incluso eliminándolos, ya que se consideraban inválidos. Posteriormente, comenzaron a surgir entidades especializadas por tipo de discapacidad, como escuelas especiales, centros de habilitación y rehabilitación, talleres de trabajo protegido, entre otros, iniciando la segregación institucional. A partir de 1960 surgió la Integración Social, cuyo objetivo no era la participación plena de las PCD en los sectores sociales, sino simplemente su inserción en espacios sociales sin realizar adaptaciones adecuadas. Las PCD que empezaron a participar activamente en la sociedad lo harían por mérito personal, alcanzando los estándares sociales definidos5.

Para Sassaki, existen siete dimensiones de accesibilidad, elaboradas para clarificar la aplicación práctica de los conceptos propuestos en el movimiento de inclusión, ayudando a identificar y mitigar las barreras de accesibilidad6. Son: arquitectónica, actitudinal, comunicacional, instrumental, metodológica, natural y programática. En esta investigación, se destacan las dimensiones actitudinales y comunicativas en los espacios de trabajo. La primera trata sobre el acceso sin barreras derivadas de prejuicios, estigmas, estereotipos y discriminación que impiden o perjudican la participación social de las PCD en igualdad de condiciones con las demás6-7. La segunda trata sobre el acceso sin barreras a la comunicación en sus formas más diferentes: escrita, verbal, gestual, Lengua Brasileña de Señas (Libras), facial, corporal, en persona o a distancia, en salud, entre otras5.

Lugar y periodo de la recogida de datos

La recogida de datos se realizó mediante entrevistas a través del software Zoom, del 15 de agosto al 11 de diciembre de 2024. Durante las entrevistas, tanto los participantes como el entrevistador estaban en sus casas, en una habitación con privacidad.

Participantes

Los participantes eran personas con sordera, de ≥ 18 años, profesionales de enfermería (enfermera, técnica o asistente) que estaban activamente inscritos en los consejos de clase y que trabajaban en cualquier área relacionada con la enfermería. La técnica de muestreo utilizada fue bola de nieve4.

Instrumento de recogida de datos

Se decidió realizar entrevistas semiestructuradas vía Zoom, realizadas por el primer autor, como estudiante del máster profesional en enfermería, con la orientación del segundo autor, como asesor. Se realizó una entrevista piloto, ya que era la primera experiencia del estudiante, para realizar pruebas y posibles ajustes.

La duración media de las entrevistas fue de cuarenta minutos, incluyendo la introducción del entrevistador (nombre e institución), la explicación de los objetivos, la aclaración de dudas, la respuesta a las preguntas y el cierre. Las conversaciones se grabaron en vídeo y audio utilizando el propio recurso de la plataforma. También se tomaron notas de las entrevistas, como impresiones del entrevistador.

El guion de la entrevista se elaboró en dos partes: caracterización demográfica y preguntas orientadoras (Figura 1).

Figura 1
Guion de la entrevista

Las entrevistas se realizaron solo una vez con cada participante, en una fecha y hora de su preferencia. Solo un participante, ya que se comunica exclusivamente a través de Libras, necesitó el acompañamiento de un intérprete.

Recogida de datos

Toda la base de datos se almacenó en la plataforma Research Electronic Data Capture (REDCap).

Los intermediarios iniciales, o “semillas”, eran individuos con los que el investigador ya había tenido contacto previo y que incluso podían llegar a ser participantes4. Para invitar a otros participantes, las semillas recibieron un mensaje específico sobre el proyecto y un enlace para rellenar el Formulario de Consentimiento Informado (CLPI). Tras la aceptación, el participante indicó tres días y horarios para la entrevista y pudo indicar si sería necesario un intérprete de Libras durante la conversación.

A quienes aceptaron participar en la investigación se les pidió entonces que invitaran a otras personas4. El final de la colección se definió cuando no aparecieron nuevos participantes, y se entendió que los datos obtenidos ya permitían alcanzar el objetivo propuesto.

Se registraron 17 accesos a REDCap, pero solo ocho resultaron en entrevistas válidas. Ocho admisiones fueron incompletas del CLPI y un participante fue excluido porque no tenía un título en enfermería, siendo instruido sobre los criterios de inclusión.

Análisis de los datos

En primer lugar, las grabaciones de las entrevistas se adjuntaron al software Transkriptor, que utiliza Inteligencia Artificial (IA) para transcribir audios a textos8. Sin embargo, para garantizar la calidad de los datos, todo el material se revisó varias veces para corregir cualquier fallo. No se devolvieron transcripciones a los participantes.

De acuerdo con el concepto de Ciencia Abierta, todo el conjunto de datos de este artículo, es decir, las entrevistas completas, está disponible en el repositorio de datos de SciELO bajo el mismo nombre que este artículo, a través del enlace https://doi.org/10.48331/scielodata.0FSQFM.

El análisis de datos se realizó según el análisis temático de Braun y Clarke. Este proceso se llevó a cabo dentro de la plataforma Taguette, una herramienta gratuita que facilita la codificación, categorización, identificación de patrones y generación de informes9.

La familiarización con la base de datos se produjo durante la transcripción de las entrevistas, seguida de la lectura completa del material. Las fases dos y tres implicaron la creación de códigos y temas iniciales, centrándose en las individualidades de cada entrevista. En la cuarta fase, se realizó un nuevo análisis para refinar las categorías, considerando el conjunto de entrevistas. Se observó entonces la relación entre las categorías y las siete dimensiones de accesibilidad propuestas por Sassaki, lo que llevó a un nuevo análisis para verificar la adecuación de los hallazgos a estas dimensiones10.

Consideraciones éticas

El estudio se llevó a cabo conforme a las directrices éticas nacionales e internacionales y fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación del Hospital Israelita Albert Einstein, CAAE: 77221424.0.0000.0071, opinión n.º 6.885.669.

Los participantes fueron identificados mediante un código alfanumérico (por ejemplo, P1, P2...), omitiendo cualquier información sensible de las transcripciones.

Resultados

Al final, se realizaron ocho entrevistas. Las edades de los participantes oscilaban entre 26 y 39 años, con una media de 31 años. Seis participantes son enfermeros y dos son técnicos de enfermería.

Los grados de sordera reportados variaron desde leves hasta profundos, con solo tres personas que adquirieron la condición antes de aprender a hablar. Solo un participante tenía Libras como lengua materna y no portugués. Esta misma persona era la única que se comunicaba únicamente a través de la Libras.

Dos participantes informaron conocer Libras, tres solo lo básico y tres no tener conocimientos de este idioma. Solo dos personas no usaron audífonos, las otras cinco los usaron en ambos oídos. Todos los entrevistados declararon que leen los labios, usando este recurso con poca o gran frecuencia, según sus necesidades.

En cuanto a la carrera de los participantes en enfermería, la duración de la experiencia osciló entre ocho meses y 17 años, con una media de 6,8 años. Cuatro trabajaron en el sector terciario de la salud y uno en el secundario. Para tres participantes, esta pregunta no se aplicaba, ya que uno trabajaba en un sector de salud gubernamental y dos eran profesores. Finalmente, los participantes procedían de las regiones Noreste, Sur y Sureste de Brasil.

En total, el análisis pasó por tres versiones hasta alcanzar un resultado satisfactorio. De las siete dimensiones de accesibilidad6, solo cinco eran aplicables a los resultados obtenidos en las entrevistas. Sin embargo, este artículo pretende tratar únicamente las dimensiones actitudinales y comunicativas. Estas dimensiones se dividieron entonces en accesibilidad y barreras. Es esencial enfatizar que los temas se construyeron a partir de los resultados obtenidos y no previamente establecidos. Además, las descripciones finales de estos se basaron en los conceptos presentados por Sassaki y se adaptaron según las necesidades del análisis.

Los temas son Accesibilidad y Barreras. El primero se refiere a los informes en los que fue posible identificar contextos alineados con los esfuerzos de inclusión. El segundo está relacionado con informes en los que fue posible identificar barreras que dificultaban la inclusión.

Del primer tema derivan los subtemas Accesibilidades Actitudinales con 34 códigos y Accesibilidades de la Comunicación con 40 códigos. Del tema Barreras derivan los subtemas Barreras de actitud con 19 códigos y Barreras de comunicación con 24 códigos.

Accesibilidades actitudinales

Demuestran actitudes y comportamientos favorables a la inclusión, como la representatividad, el apoyo y la convivencia en igualdad. Algunos ejemplos de código son:

Al final, dije: “[...] Soy su enfermera, pero también tengo problemas de audición.” [...]. Los abuelos de ese niño entraron y dijeron: “La DA no va a impedir que mi nieto sea quien quiera ser.” (P6)

[...] Creo que cuando la persona lo quiere y hay otras personas que ayudan y se adaptan, siempre es posible. (P5)

A menudo, las chicas [el equipo de enfermería] me decían que solo después de tener contacto conmigo supieron cómo actuarían con estas pacientes [con DA], con las familias de esas pacientes. (P6)

[...] hoy en día todos mis pacientes, cuando digo, “Tengo discapacidad auditiva [...]”, todos lo aceptaron. (P6)

Creo que no tendría el nivel de empatía que tengo hoy si no hubiera tenido esta condición. (P1)

Accesibilidades de la comunicación

Demuestran el establecimiento de la comunicación entre el participante y otros profesionales, pacientes y sus familias, mediante la adopción de diferentes estrategias. Algunos ejemplos de código son:

[...] Cuando llegué al sector, tuve que decirle a todos [...] “No oigo bien, si quieres hablar conmigo, háblame desde el frente o tócame, y entonces puedo hablar contigo, porque si me hablas desde atrás, no podré entenderlo.” (P1)

[...] Le dije: “Mira, ya que crees que mi AD está afectando así, entonces, a partir de ahora, te pido que me des por escrito todo el turno de todos los pacientes.” (P5)

Fui a ver a un paciente y le pregunté si podía quitarse la mascarilla, quedarse solo con la visera [pantalla facial transparente] y mantener la distancia. Tenía miedo, pero se lo quitó. (P2)

Cuando voy a comunicarme con personas mayores, uso más gestos, porque ya son mayores y luego no pueden leer por su visión. (P7)

Barreras actitudinales

Demuestran actitudes y comportamientos desfavorables a la inclusión, como capacitismo, invisibilidad de la sordera y discriminación. Algunos ejemplos de código son:

Y también en el ámbito laboral, porque desafortunadamente existe un capacitismo en el que la gente piensa que, por ser una persona con discapacidad, eres incapaz o menos. [...] No tiene tanta habilidad como alguien que escucha. (P1)

Creo que debería haber más margen para recibirnos, y no menospreciar, porque aunque no lo parezca, sigo siendo una persona discapacitada. (P3)

Sabía [...] que había colegas que me preguntaron si podía ir a otro sector porque no podría estar en ese sector, ya que era una persona que no escucha. (P1)

Entonces tuve algunas dificultades, realmente, con estos temas [comprensión de otros profesionales sanitarios respecto a la DA] y pedí ayuda a la coordinación. ¿Tuvo buena gente? No necesariamente. (P3)

[...] Hubo una paciente que quiso medirle la tensión arterial [...] y dijo: “¿Vaya, solo hay una enfermera en la consulta externa y aun así puedes poner a una mujer sorda en mí?”. (P5)

Hacer activismo sobre eso es agotador, muy agotador (P2)

Barreras de comunicación

Presentan barreras de comunicación causadas o agravadas por la DA, como el uso de mascarillas protectoras, ambientes ruidosos, uso de la escritura y fatiga auditiva. Algunos ejemplos de código son:

[...] Es un entorno [hospital] donde todos llevaban mascarilla, así que mi poder para leer los labios terminaba ahí. (P3)

El audífono nunca será un oído. ¡El dispositivo potencia enormemente todos los sonidos, todos ellos! Así que el ruido del aire acondicionado, para mí, será muy fuerte, pero el ruido de la voz, para mí, no será fuerte. (P3)

[...] Veo que todavía hay cierta barrera. Por ejemplo, trabajo en hemodinámica, y sabemos que [...] hay ruidos. Tiene una alarma de bomba, una alarma de monitor, una alarma de cardioversor [...]. (P6)

Además, sabes que las personas sordas a menudo escriben el portugués de un extranjero. No es el portugués convencional como escribe todo el mundo. (P7)

[...] Una persona que no oye bien y es profesional de la salud, lamentablemente, ya es mucho más ansiosa y cansada. [...] Porque hacemos un mayor esfuerzo que otras personas para entender la información [...]. (P4)

Mi mayor reto es trabajar en los sectores más confusos, como la UCI y urgencias, zonas con mucho movimiento, donde la gente no tiene tiempo de parar, muchas veces, para hablar conmigo, para prestar atención. (P7)

Discusión

La discusión de los temas se organizó por tamaño. Inicialmente, se presentarán las formas de accesibilidad observadas, seguidas de las respectivas barreras en cada una de ellas. Esta estructura permite comparar directamente los dos escenarios, facilitando una visualización más clara e integrada de cada dimensión analizada.

Accesibilidades actitudinales

Un tema frecuente en los informes eran los escenarios de representación. También conocida como representación de identidad, consiste en personas que actúan como referencia para una población, ya que tienen características similares a las de los individuos representados11. La presencia de estas personas en las esferas sociales aumenta la conciencia social sobre las PCD y la inclusión, como se indica en la interacción de la P6 con la familia del niño.

A veces, los pacientes sufren condiciones que pueden experimentar los profesionales que les ofrecen atención. En otras palabras, la inclusión y la diversidad en la salud aportan avances sustanciales en la atención y experiencia del paciente12. También es importante destacar que la presencia de profesionales cuyo idioma y cultura son los mismos que los de sus pacientes colabora con la reducción de desigualdades en el acceso a la salud. Además, ayuda en este proceso promoviendo la educación y la concienciación de otros profesionales sobre PCD13.

Otro punto que se destacaba constantemente fue la importancia y el valor de recibir apoyo de otros profesionales y la coordinación de las instituciones. Este apoyo, especialmente cuando se realiza de manera genuina y no porque se considere incapaz o por lástima, fomenta una mayor autoconfianza y estabilidad en el profesional con discapacidad14. Sassaki afirma que una de las consecuencias de la inclusión es que este proceso acaba beneficiando no solo a la persona con discapacidad, sino también a la comunidad5-6, como ejemplifican los participantes 5 y 6.

En cuanto a los pacientes y su aceptación de recibir atención ofrecida por un profesional sanitario con DA, aunque hay informes de recepción negativa, la mayoría de los entrevistados reportaron escenarios positivos, como ejemplifica P6. En un estudio compuesto por profesionales de la salud sordos de diferentes áreas, se evidenció que, en general, los pacientes mostraron reacciones neutrales o positivas a la atención proporcionada por estos profesionales12.

Además, una característica relacionada con la atención ofrecida es la empatía del profesional con sus pacientes. Un estudio demostró que los estudiantes de medicina con diferentes discapacidades tenían menos probabilidades de tener bajos niveles de empatía15, una característica señalada por P1 como un punto positivo que la sordera aportó a su práctica de enfermería. Por lo tanto, los resultados de ambos estudios coinciden con los obtenidos en esta investigación.

Barreras actitudinales

Cualquier persona puede enfrentarse a desafíos en el mercado laboral. Sin embargo, quienes tienen discapacidad sufren el minority tax que, en traducción libre, sería “tasa para minorías”. Esto significa que, además de las responsabilidades y dificultades naturales a este entorno, PCD afrontan obstáculos adicionales debido a prejuicios, aislamiento, exclusión, entre otros12.

Uno de los componentes de este fenómeno es el capacitismo. Este término se refiere a juzgar y discriminar a una persona en función de sus capacidades corporales y mentales, y a utilizar esto para clasificarla como incapaz2. Desafortunadamente, algunos entrevistados, así como P1, informaron haber experimentado este fenómeno. Es importante enfatizar que es una construcción estructural de la sociedad, resultado de un sistema histórico de políticas, instituciones y normas sociales, que devalúan y marginan a las PCD2. Los informes indican que puede provenir de una iniciativa institucional, como, por ejemplo, no proporcionar accesibilidad comunicativa, o puede ser a nivel individual, mediante actitudes negativas, como el uso de lenguaje discriminatorio.

Los estudios sobre la discriminación y el capacitismo que sufren los profesionales sanitarios con discapacidad demuestran que este escenario es recurrente. Además, puede desanimar a estas personas a trabajar en el sistema sanitario, o incluso afectar a su bienestar2. Afortunadamente, en el caso de los participantes en esta investigación, aunque generó cierta molestia, no hubo complicaciones importantes derivadas de actitudes capacitistas.

Otro factor relevante es la invisibilidad de la DA. No se puede distinguir a una persona con DA de otras personas a menos que decidan revelar esta información. A veces, el uso de implantes auditivos es una de las pocas formas de hacer visible esta característica16. Uno de los entrevistados (P3) informó que, debido a la invisibilidad de la sordera, otras personas tenían la percepción errónea de que la DA genera impactos mínimos en su vida profesional.

Este informe muestra que la invisibilidad de la sordera puede generar formas sutiles de negación de la discapacidad, reforzando el capacitismo y creando obstáculos adicionales para la plena inclusión de personas sordas en la sociedad.

Otro obstáculo, un componente del minority tax y uno de los más importantes, es la discriminación. Se reportaron varios informes de discriminación sobre diversas interacciones con otros profesionales de la salud (P1), coordinación de instituciones (P3), pacientes y sus familias (P5).

Estos informes reflejan la falta de PCD en los espacios sociales y la ignorancia de la gente sobre estas personas. Existen varios estereotipos sobre las capacidades de una persona sorda, como ser menos inteligente, tener menos habilidades de comunicación, no tener habilidades sociales, no tener capacidad para escribir, entre otros12. Sassaki propone que uno de los principales medios para combatir la discriminación es la educación sobre la diversidad e inclusión de las PCD en todos los ámbitos de la sociedad. Una de las recomendaciones son los programas de concienciación dirigidos a los empleados, que han demostrado resultados positivos en la reducción de las barreras actitudinales en el entorno laboral6.

Por último, es esencial enfatizar que esta concienciación debe hacerse a partir de la iniciativa de las organizaciones, ya que a menudo solo corresponde a la persona con discapacidad realizar esta educación en su lugar, defendiendo su propio camino6,12. La necesidad de realizar autodefensa es uno de los componentes del minority tax y, al ser una demanda constante, se vuelve exhaustiva12, como menciona P2. En este sentido, conviene recordar que la verdadera inclusión requiere colaboración y esfuerzo mutuo entre las PCD y la sociedad5.

Accesibilidades de comunicación

Un eje temático importante identificado fue la incorporación de estrategias de comunicación por parte de otras personas, según las necesidades específicas expresadas por cada participante, ejemplificado por P1. Es posible identificar que, en ciertas situaciones, acciones pequeñas y fáciles de implementar, como situarse delante al hablar con una persona sorda, pueden hacer que la comunicación sea accesible. Sin embargo, cabe señalar que se observó nuevamente que las PCD necesitan concienciar e instruir a otras personas sobre los métodos existentes para generar inclusión, ya que muchas no disponen de este conocimiento5,12. Por tanto, reforzar la asimetría en el esfuerzo realizado por la inclusión, como describe Sassaki en sus análisis de prácticas integrativas5-6.

Una característica específica de la rutina de los profesionales de enfermería es el cambio de turno, que normalmente se realiza verbalmente. Sin embargo, se hizo un ajuste en la forma en que se transmitía la información después de que el entrevistado P5 informara de tener dificultades con este proceso, ya que el escenario consistía en varias personas hablando al mismo tiempo.

Este ejemplo reafirma lo presentado en un estudio con personas con pérdida auditiva unilateral, que destacó que los entornos ruidosos afectan la capacidad del individuo para entender el habla17-18. Además, en un escenario como el descrito por el participante, con varias personas hablando al mismo tiempo, no es posible leer los labios a todos. Así, cambios como el mencionado pueden aportar mayor seguridad tanto al profesional como al paciente, ya que la comunicación eficaz es crucial para una atención adecuada19.

Finalmente, los entrevistados informaron de algunas estrategias que desarrollaron para establecer una comunicación efectiva con sus pacientes, como, por ejemplo, la lectura labial y los gestos en el caso de P2 y P7, respectivamente. Los estudios presentan otras estrategias utilizadas por profesionales de la salud con sordera para establecer comunicación con sus pacientes. Algunos ejemplos son: sistemas de micrófonos, máscaras inclusivas, aunque no estandarizadas, intérpretes, tarjetas explicativas y aplicaciones de transcripción simultánea de texto19.

Se puede inferir que la elección de la estrategia utilizada depende de múltiples factores, como la disponibilidad de recursos, las necesidades del profesional sordo y las especificidades de cada paciente. Por tanto, no hay forma de establecer un método ideal estandarizado. Por ello, deben existir varias formas de comunicación disponibles, para que el profesional pueda elegir las que mejor se adapten a cada caso.

Barreras de comunicación

En varios entornos de trabajo de enfermería se utilizan la mayoría de las veces mascarillas protectoras. Durante la pandemia de la COVID-19, este uso se volvió aún más necesario y ocurrió en situaciones en las que, a diario, no era habitual, generando impactos significativos para PCD auditiva20.

Como ejemplifica P6, el uso de mascarillas afecta a la capacidad del individuo para leer los labios, lo que suele complementar la comunicación. En el caso de las personas sordas que usan Libras, el uso de mascarillas impide la percepción de las expresiones faciales, que son importantes en la lengua de signos20. Por ello, el uso de mascarillas generó mayores niveles de estrés y ansiedad en los profesionales de la salud con DA. Algunos participantes señalaron que esto les hacía temer el futuro de sus carreras, lo que les llevaba a cuestionarse si tendrían que cambiar de profesión, ya que esta barrera parecía imposible de superar. Por lo tanto, esta barrera también afectó el sentido de autonomía, independencia y pertenencia de estos profesionales, favoreciendo una sensación de aislamiento e incapacidad para demostrar competencia profesional20.

Otro factor que dificulta la comunicación es la percepción auditiva en entornos ruidosos. Algunos ejemplos donde esto ocurre, según los participantes, serían centros quirúrgicos, urgencias, UCIs, hemodinámicas, entre otros. Con frecuencia, las personas que usan audífonos informan tener dificultades con la discriminación del habla auditiva en entornos acústicamente desafiantes. En estos casos, corresponde al individuo dedicar un mayor esfuerzo cognitivo para distinguir el habla de otros ruidos. Este esfuerzo requiere una alta carga de concentración, que ya no está destinada a otras actividades21.

En cuanto al uso de la escritura como estrategia de comunicación, es importante enfatizar que, aunque puede ayudar en algunas situaciones, este método puede no ser completamente eficaz. Aquellas personas con sordera que han escrito portugués como segunda lengua pueden presentar dificultades con este modo de comunicación, debido a las diferencias semánticas y gramaticales entre Libras y portugués19. En el caso de personas con DA que tienen el portugués como lengua materna, se considera que pueden presentar dificultades para aprender el idioma, hablado y escrito, como resultado de la DA17-18. En vista de esto, la comunicación escrita no debe considerarse como el principal medio para establecer una comunicación efectiva con una persona con sordera19.

Teniendo en cuenta todas estas barreras de comunicación, participantes como P4 reportaron sentir fatiga mental como resultado del esfuerzo continuo por poder comunicarse. La fatiga auditiva también es reportada por otras personas con sordera tras estar en ambientes ruidosos, que exigen interactividad y, por tanto, una mayor carga cognitiva y de concentración. Como resultado, puede provocar niveles más altos de estrés 17-18. Sin embargo, esta fatiga mental no fue la única consecuencia identificada en las barreras de comunicación. Los participantes informaron como P7 que ciertas áreas de la actividad de enfermería empezaron a considerarse inviables para profesionales con DA, debido a las barreras encontradas, especialmente las de comunicación.

Este informe ejemplifica la fase de integración, ya que las personas con DA entran en entornos sin recibir las adaptaciones necesarias. Por tanto, estas personas deben adaptarse en la medida de lo posible4. Es común que, aunque sea de forma involuntaria, las instituciones acaben desanimando a estas personas a trabajar en subespecialidades. Esto se debe tanto al hecho de que no proporcionan las adaptaciones necesarias, como a la creencia de que estas personas no deberían o no podrían estar en espacios de contacto con el paciente, o donde la comunicación debería ser rápida. Sin embargo, con los recursos necesarios, es posible que las personas con DA ejerzan su profesión con calidad y seguridad12.

Este estudio tenía como limitación un número de participantes menor de lo esperado, ya que se estimó en 15 individuos. Sin embargo, esta dificultad ya estaba prevista dadas las limitaciones de acceso a esta población22. En cualquier caso, se cree que fue posible obtener resultados significativos sobre el tema y ofrecer una visión innovadora del desempeño de los profesionales de enfermería sordos, ya que cualquier propuesta sobre las PCD debe involucrar a las mismas.

Conclusión

Al comparar el concepto de inclusión presentado por Sassaki con las experiencias de los participantes, es posible entender que, en las dimensiones de la accesibilidad actitudinal y la accesibilidad comunicacional, la inclusión plena de las personas con DA en enfermería aún está lejos de lograrse. La ignorancia de la sociedad sobre las PCD y los medios existentes para mitigar las barreras es una de las principales causas de los desafíos identificados.

Sin embargo, los informes positivos demuestran que esta es una realidad en construcción. Por ello, cabe mencionar que es imprescindible que la sociedad tenga un papel más activo en el proceso de inclusión de las PCD, para que no recaiga solo en ellas.

Por otro lado, la presencia de PCD auditiva en enfermería contribuye a la conciencia social sobre las PCD, demostrando que la discapacidad no impide la práctica de la enfermería, rompiendo estigmas y prejuicios y reforzando la importancia de implementar estrategias de accesibilidad. En consecuencia, esta presencia ayuda a reducir las desigualdades en el acceso a la salud para otras PCD. En la dimensión comunicacional, es posible entender que, con las adaptaciones necesarias, la comunicación se vuelve factible para que los profesionales desempeñen sus funciones con seguridad, autonomía y niveles más bajos de esfuerzo mental.

Agradecimientos

Agradecemos a Hélio Fonseca de Araújo la interpretación de Libras en la fase de recogida de datos

Declaración de Disponibilidad de Datos:

El conjunto de datos de este artículo está disponible en la página de la RLAE en el repositorio SciELO Data, en el enlace https://doi.org/10.48331/scielodata.0FSQFM.

Referencias bibliográficas

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  • 3
    Artículo parte de la disertación de maestría “Ser profissional da enfermagem e pessoa com deficiência auditiva: as experiências vividas durante a formação e o exercício profissional”, presentada en el Instituto Israelita de Ensino e Pesquisa Albert Einstein, São Paulo, SP, Brasil.
  • Cómo citar este artículo:
    Lima ABC, Bonini BB. Deaf nursing professionals: experiences of social interaction and communication in professional practice. Rev. Latino-Am. Enfermagem. 2026;34:e4912 [cited año mes día ]. Available from: URL . https://doi.org/10.1590/1518-8345.8211.4912

Editado por

  • Editora Asociada:
    Andrea Bernardes

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    13 Ago 2026
  • Fecha del número
    2026

Histórico

  • Recibido
    29 Jul 2025
  • Acepto
    07 Ene 2026
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