Open-access Individuación en Margaret Cavendish. Del todo a las partes y su causalidad1

Individuation in Margaret Cavendish. From the Whole to the parts and their causality

RESUMEN

Para Cavendish la teoría de la individuación consiste en un proceso causal en el que la propia materia infinita constituye los individuos a partir de su propio movimiento. Este trabajo se propone analizar el proceso de individuación en su obra Philosophical Letters (1664). Para ello dividiremos el artículo en dos partes. Primero, caracterizaremos la materia infinita, sus partes y su relación mereológica. Luego, examinaremos el rol de la materia infinita en la individuación de las criaturas, es decir, de los individuos, en tanto relación de causa-efecto. La hipótesis a defender es que dicho proceso de individuación establece una relación todo-partes donde el todo es la causa primera sin que eso implique que las partes no puedan ser causas eficientes u ocasionales, por lo que tienen agencia causal.

Palabras claves:
Cavendish; individuación; causalidad

ABSTRACT

For Cavendish, the theory of individuation consists of a causal process in which infinite matter herself individuates into infinite parts through her own movement. This paper analyzes the process of individuation in her book Philosophical Letters (1664). To do so, the study is divided into two parts. First, we characterize infinite matter, her parts, and their mereological relationship. Then, we examine the role of infinite matter in the individuation of creatures, that is, of individuals, as a cause-effect relationship. The hypothesis is that this process of individuation establishes a whole-parts relationship in which the whole serves as the prime cause without implying that the parts cannot act as efficient or occasional causes, and therefore they have causal agency.

Keywords:
Cavendish; individuation; causality

1 Introducción

Como en toda filosofía monista, en la filosofía de Cavendish la individuación no es algo sencillo de analizar. Si solo hay una materia infinita, ¿cómo se explican los individuos? Para dar una respuesta a esta problemática nos vamos a centrar en Philosophical Letters, ya que allí encontramos un abordaje de cómo comprende la autora la individuación y los tipos de causalidad. Philosophical Letters es una obra de 1664, por esto es una obra de madurez. Esta no corresponde a su primer período, sus obras de juventud, que abarcan desde 1653 hasta 1655; sino que corresponde a sus obras producidas desde 1663 en adelante, donde encontramos mayor precisión en los términos filosóficos (Calvente, 2022, p. 155). Philosophical Letters está escrita en forma de cartas, como si Cavendish estuviera dialogando con una destinataria. La obra se estructura en cuatro secciones en las que discute principalmente posturas de Hobbes, Descartes, More y van Helmont.

No nos ocuparemos aquí del problema de la individualidad, es decir, qué hace que un individuo sea ese individuo específico (en esta constelación problemática encontramos tópicos como la identidad en el paso del tiempo, la composición, la división, el autoconocimiento,2 etcétera); sino de la individuación, esto es, el proceso por el que la materia constituye los individuos; y no la individualidad específica de un individuo en particular.3

El término “individuo” (individual) como sustantivo no se menciona de forma explícita enPhilosophical Letters. Encontramos la frase “existencia individual” pero, de hecho, siquiera es un término acuñado por la autora, sino que la afirmación es una cita de van Helmont (PL 3, 22)4. Ni en Philosophical Letters ni en el resto de sus obras, Cavendish utiliza el término “individuación”. Sin embargo, en Philosophical Letters reflexiona y discute sobre el proceso de constitución de los individuos al cual denominamos “individuación”.

Ya en el Prefacio de la obra menciona la temática de la individuación. Por lo que podemos observar allí, Cavendish no llega a explayarse sobre la materia infinita o naturaleza sin mencionar sus partes y cómo se constituyen dichas partes a partir de la materia infinita:

Repetiré algunos pocos principios de mis opiniones, que son los siguientes: primero, que la naturaleza es infinita […]. Luego, que es corpórea y en parte se mueve por sí misma, es divisible y componible; que todas y cada una de las criaturas particulares […], se producen mediante el automovimiento corpóreo, que denomino materia sensible y racional, que es vida y conocimiento, sentido y razón. 5

Aquí Cavendish se refiere a la constitución de los individuos, pero lo hace de manera frugal, algo similar a lo que podemos encontrar en otras partes del texto. Lo anterior explica el hecho de que el problema de la individuación o constitución de los individuos no se encuentra entre los temas más frecuentemente tratados, incluso a pesar del creciente interés y la proliferación de estudios sobre la filósofa. Por ejemplo, Shaheen ha analizado esta cuestión, aunque de forma secundaria respecto de otros temas, como la doctrina de la mezcla completa y el rechazo del atomismo (Shaheen, 2019). Incluso, el problema de la individuación ha sido señalado como uno de los aspectos menos claros de la filosofía cavendisheana (Sarasohn, 2010, p. 102). En este sentido, también se ha señalado que no resulta del todo preciso de qué modo debe comprenderse dicha individuación (Branscum, 2021). Por nuestra parte, consideramos que es posible organizar las lecturas al respecto en dos grupos. Por una parte, autores como Cunning (2016) han ponderado lo que consideran las similitudes entre Cavendish con un filósofo más canónico: Spinoza. Por otra parte, estudios como los de James (1999), Detlefsen (2006) y Boyle (2018) tienen un punto de convergencia: el foco está puesto en el movimiento de las cosas que se individúan, en lugar de acentuar el automovimiento de la materia infinita.

En este trabajo, vamos a proponer una lectura alternativa del problema de la individuación, la cual considera que la causalidad es clave para explicar ese proceso. Así, el tema de la causalidad es central para nuestra lectura. Si bien a la hora de abordar la causalidad en la filosofía de Cavendish los estudios previos han tendido a enfatizar la relación causal entre las criaturas (que son finitas), por ejemplo, en el análisis de la percepción, no han recalcado en el papel de la materia infinita en este proceso. Por nuestra parte, consideramos que la teoría de la individuación de Cavendish consiste en la manera en que la propia materia infinita se individua en infinitas partes por su propio movimiento. La hipótesis a defender es que el proceso de individuación establece una relación todo-partes donde el todo es la causa primera de los individuos sin que eso implique que las partes no puedan ser causas eficientes u ocasionales, por lo que tienen agencia causal. Para ello dividiremos el trabajo según dos ejes. El primero: la relación todo-partes, relación indispensable para entender las criaturas en tanto son partes de la materia infinita. El segundo: la relación causal donde el todo es la causa primera sin que eso implique que las partes no puedan ser causas eficientes u ocasionales. Por ello, primero, caracterizaremos la materia infinita, sus partes y su relación mereológica. Luego, examinaremos el rol de la materia infinita en la constitución de las criaturas, es decir, de los individuos, en tanto relación de causa-efecto y los tipos de causas que le competen a cada uno.

2 Materia e individuos: todo infinito y partes finitas

Como dijimos, en lo que a la naturaleza respecta, su filosofía es un monismo material: existe una única materia y no hay nada en la naturaleza que no sea material (PL 2, 16). Ella presenta este asunto de manera un tanto irónica. Así, en Philosophical Letters sostiene que:

Es absurdo creer que haya sustancias inmateriales o espíritus en la naturaleza. Pues la naturaleza no es una bebé o niña que necesite de una enfermera espiritual para enseñarle a andar o moverse; tampoco es una dama tan joven como para necesitar una gobernanta, pues seguramente ella puede gobernarse a sí misma. (PL 2, 6) 6 .

La autora casi siempre se refiere a la naturaleza o la materia en femenino. En general, no usa los pronombres it, its. Pero el punto aquí es que en la naturaleza, o la materia infinita, que son lo mismo, no hay nada inmaterial y ella no necesita de nada inmaterial para su movimiento. Esta materia es única y eterna (PL 4, 32). Entonces, la creencia en sustancias inmateriales en la naturaleza es, en sus propias palabras, como la creencia en duendes que asustan a los niños (PL 1, 18). La materia puede ser de distintos tipos: animada o inanimada. La primera se mueve por sí misma, a diferencia de la inanimada, que es movida por la animada (PL 1, 30). Esta materia animada, que tiene movimiento propio, puede ser sensible o racional, como aparecía en el pasaje del prefacio.

Entonces la pregunta es: ¿cuál es el lugar de los individuos en esta materia infinita? Si lo único que existe es una naturaleza infinita material, ¿cómo se explican los individuos? Al respecto, Cavendish dice: “la naturaleza infinita no es más que un cuerpo infinito, dividido en infinitas partes, a las cuales llamamos criaturas” (PL 4, 3).7 Entonces, las distintas partes de la materia son las distintas criaturas (PL 3, 44), en efecto, la autora misma equipara dichos conceptos (PL 1, 8; PL 2, 8). El punto es que esta materia es única pero infinita en sus partes. En breve, las divisiones o partes de la naturaleza son infinitas (PL 1, 30), es decir, existen infinitas partes y todas ellas pertenecen a un todo que es una única naturaleza corpórea. Al igual que la naturaleza, sus partes son exclusivamente materiales. Estas partes de la naturaleza que Cavendish llama criaturas son los individuos.

Así, las partes son en la materia (PL 4, 28), son parte de ese todo que es la materia infinita. Cada parte o criatura posee una determinada figura, cantidad y proporción, siendo cada una de estas partes finita. Asimismo, esas partes se componen también de otras partes (PL 1, 2). Hay que distinguir aquí los dos sentidos en los que Cavendish usa el término “parte”, cuestión que vuelve a dicho término bastante ambiguo. Por momentos, la autora utiliza “parte” para referirse al tipo de materia (sensible, racional o inanimada). Pero también se refiere a las partes como las criaturas. Para aportar claridad, autores como Peterman resaltan que las criaturas son las partes efectivas (Peterman, 2019, p. 473).

Al respecto, sostiene Cavendish:

Cuando digo que hay infinitas divisiones en la naturaleza, mi intención no es afirmar que existe una cantidad infinita de divisiones en una sola parte, sino que la materia infinita tiene infinitas partes, tamaños, figuras y movimientos, siendo todo ello una única materia infinita o naturaleza corpórea. Asimismo, cuando hablo de partes singulares, no me refiero a partes que subsistan por sí mismas, separadas unas de otras, sino a partes singulares en el sentido de ser varias o diferentes debido a sus figuras distintas. (PL 4, 33) 8

De este pasaje podemos colegir dos cuestiones. Primero, la materia infinita se divide en infinitas partes finitas; ya que cada parte tiene una figura, cantidad y proporción determinadas y limitadas. Además, es contrario a la naturaleza de una sola parte ser infinita, pues de no ser así no habría diferencia entre la parte y el todo, ya que la naturaleza de una parte exige que sea menor que el todo y todo lo que es menor tiene una cantidad determinada, y así es finito (PL 1, 2). De esta manera, podemos establecer la primera contraposición: la materia es infinita y sus partes, aunque infinitas en número, finitas en sí mismas. De allí se sigue una segunda contraposición: la materia es única y sus partes son cuantiosas y variadas. La infinidad de partes se comprende en tanto parte de una única materia, de un único todo. En definitiva, existe un universo material que consta de infinitas partes finitas que son individuos, todos ellos son parte de la única materia infinita. A su vez, cada cuerpo finito es una parte de la naturaleza y un todo simultáneamente (Georgescu, 2021, p. 624). Cada cuerpo es parte y todo simultáneamente, porque está formado por partes (PL 1, 2), a excepción de la naturaleza que es un cuerpo, es un todo, pero no es parte de otra cosa.

Una segunda implicación que surge del pasaje citado es la interdependencia ontológica de las criaturas o partes de la materia: ninguna puede existir de forma aislada, dado que cada una es finita. Tienen una relación estrecha entre sí y también con el todo del que son una parte (PL 2, 9 y PL 2, 37). Sin sinuosidades, Cavendish sostiene que “ninguna parte o criatura natural puede subsistir de manera aislada y por sí misma, sino que requiere asistencia de otras” (PL 4, 7).9 Pero, si bien la filósofa no ve a cada criatura como una sustancia independiente; sin embargo, esto no implica que les niegue existencia a los objetos o entidades reales (Lascano, 2023, p. 71). Es decir, esta dependencia no anula su realidad: son partes genuinamente existentes. Cavendish precisa que, aunque no se pueda sostener que algo exista verdaderamente por sí mismo, es posible considerarlo de manera separada debido a la diversidad y variedad que existe entre las criaturas, pues difieren unas de otras en sus figuras. Por ello, podemos distinguirlas entre sí y concebirlas diferenciadamente (PL 3, 2). Asimismo, Cavendish afirma que la diferencia entre las partes radica únicamente en sus figuras: cada parte posee una figura que le es propia y distinta de las demás, lo que la hace singular. La terminología por momentos puede variar bastante, pero debemos considerar que el término “figura” es utilizado para referirse a las criaturas (PL 2, 9), o, al menos, Cavendish usa esos términos de manera intercambiable en varias ocasiones.10

En definitiva, no se puede considerar la constitución de los individuos en la filosofía cavendisheana sin atender a la materia infinita. La individuación en Cavendish solo se comprende al reconocerla como un proceso por medio del cual la naturaleza constituye los individuos, quienes, a su vez, no son algo separado de esta materia infinita, sino que son partes de ella, son en ella. Como veremos, la naturaleza es un todo causalmente integrado, es anterior a sus partes, y es a través de sus tipos de movimientos que se forman las figuras (Lascano, 2023, p. 33). Por lo anterior, Lascano ha caracterizado el monismo de Cavendish como un monismo prioritario, ya que el universo consiste en un sistema causalmente integrado en el que el todo tiene primacía sobre las partes, y estas existen en dependencia de él (Lascano, 2023, p. 32). Es así que, como establece Shaheen, la explicación de las partes como efectos es lo que permite entender una analogía que sería enigmática sin ese punto de partida: la relación todo-parte equiparada a la relación causa-efecto (Shaheen, 2019, p. 3561.). Nos queda, entonces, indagar la relación causal entre la materia infinita y sus partes y para ello debemos explayarnos sobre los tipos de causas que le competen a cada cual: primera, efectiva u ocasional.

3 Proceso de individuación en tanto relación causa-efecto

Entonces, existen infinitas partes y todas ellas pertenecen a un todo que es una única naturaleza corpórea. Pero el punto para nosotros es cómo explicamos la individuación, es decir, en qué consiste el proceso por el que se constituyen los individuos. Cavendish sostiene:

creo que solo hay una materia, y el movimiento de esa materia es su acción mediante la cual produce varias figuras y efectos; de modo que la naturaleza de la materia es una y la misma, aunque sus movimientos, es decir, sus acciones, sean variados, ya que los diversos efectos no alteran la naturaleza o la unidad de la única materia. (PL 4, 18) 11

Hay una materia y el movimiento de esa materia es la acción por la que produce todos los efectos o figuras. Que, como se expuso anteriormente, son las criaturas, partes, o individuos (PL 4, 3; PL 1, 8; PL 2, 8). Así, la propia materia única e infinita es la causa de tantos y tan diversos individuos. Esta se mueve a sí misma y, mediante ese mismo movimiento, se divide y se compone de diversas maneras (PL 2, 6). Entonces, sumado a la consideración de las criaturas como partes de la materia infinita, la relación entre dichas partes y su todo es causal. Cavendish subraya que la única causa de las cosas no puede hallarse en sus propias variaciones. Así, la comprensión de los diversos efectos de la naturaleza requiere el estudio de su causa primera: la materia infinita de la cual provienen todos los demás efectos (PL 3, 13). Cavendish suma mayor especificidad a la explicación de este proceso en una respuesta a su supuesta destinataria:

Tu cuarta pregunta es: ¿sobre qué actúa esta materia sensible? Respondo: actúa en y sobre otro grado de materia, que no es automoviente, sino inerte, estúpida e inmóvil en su propia naturaleza, a la cual llamo la parte o grado inanimado de la materia. (PL 4, 29) 12

Entonces, en el proceso de individuación, primero, la parte sensible de la materia actúa sobre la materia inanimada; luego, la parte racional actúa sobre lo forjado por la parte sensible, por lo que la materia sensible y racional actúan de manera cooperativa. En el proceso por el cual se constituyen los individuos se requieren de los tres tipos de materia, inanimada, sensible y racional. No basta con la acción de la materia sensible sobre la materia inanimada o inerte. Cavendish también lo explica apelando a una imagen conocida: la de la construcción de una casa. En esta metáfora recurrente, la materia inanimada es el equivalente a los materiales, la materia sensible a los trabajadores y la materia racional al arquitecto, siendo cada parte necesaria para la producción de los efectos de la naturaleza (PL 4, 33).13 Entonces, a partir de este movimiento de la materia tenemos los individuos. Sostiene la autora: “si no hubiera automovimiento en la materia, no habría percepción ni variedad de criaturas en sus figuras, complexiones, naturalezas, cualidades, facultades, propiedades, así como en sus producciones, creaciones o generaciones, transformaciones, composiciones, disoluciones, y similares” (PL 3, 22).14 Entonces, el proceso de individuación en Cavendish explica la infinidad de partes finitas a partir de una única materia infinita (PL 1, 2) y no a partir de sus partes componentes:

Aunque la naturaleza es enteramente corpórea y sus acciones son movimientos corpóreos, eso no prueba que el movimiento de criaturas o partes particulares sea causado por la unión, el contacto o la presión de unas partes sobre otras; pues no son las diferentes partes las que generan el movimiento, sino que es el movimiento lo que las genera. (PL 1,5) 15

Es la materia infinita la que, a través de sus movimientos corporales (by her distinct corporeal motions), establece estas distinciones y otorga a cada criatura particular una proporción en concordancia con la naturaleza de su figura (PL 2, 17).16 Es decir, la individuación ocurre por el movimiento de la materia infinita y no por el de la figura individuada. Por lo anterior, entendemos que la diversidad de criaturas solo se comprende desde el monismo material. En este pasaje es manifiesta la diferencia con Spinoza. Este filósofo define al individuo como una proporción de movimiento entre las partes conformantes (Spinoza, p. 120). Según este filósofo, se conforma un individuo cuando las partes se comunican sus movimientos según una relación o proporción (ratio). Esta conformación de un individuo es equiparada a la conformación de un cuerpo complejo; el cual es caracterizado en relación a otros cuerpos: la relación interna de las partes (que son cuerpos) y la relación con los cuerpos que presionan. En contraposición a lo que encontramos en la filosofía de Spinoza, Cavendish no define a cada parte como el resultado de que las partes conformantes se comuniquen el movimiento según una cierta proporción. De hecho, en el pasaje citado, lo niega explícitamente.17 Ella sostiene simplemente que cada figura tiene ciertas proporciones (PL 2, 19). Aunque la diferencia sea sutil, existe una discrepancia en la explicación de cómo se constituyen los cuerpos entre sí para ambos autores y por eso nos distanciamos de ciertas investigaciones mencionadas en la introducción, como la de Cunning (2016).

También es importante destacar la originalidad de la filosofía de Cavendish en su modo de explicar el proceso de individuación, es decir, la conformación de cada criatura. Desde el inicio de la obra analizada, la autora subraya que no existe parte alguna en la naturaleza desprovista de vida y conocimiento, ya que toda parte está compuesta por materia animada e inanimada. Y, aunque la materia inanimada carezca de vida y conocimiento, nunca se da sola; por ello, las partes sensibles y racionales le confieren, respectivamente, vida y conocimiento a cada criatura (PL 2, 13). En consecuencia, cada criatura -sea animal, vegetal o mineral- posee sentido y razón según la naturaleza de su figura. Cavendish está rechazando una tradición según la cual la materia es inerte y sin inteligencia, un grado extremadamente bajo del ser (Cunning, 2019, p. 147). Asimismo, aunque todas las criaturas sean producidas por la misma materia, la vida y el conocimiento que poseen difieren, puesto que cada una tiene una figura distinta (PL 2, 17). Así, es el movimiento de la materia infinita lo que permite comprender la vida y el conocimiento de cada una de sus partes. A la vez, tanto la vida como el conocimiento se difieren en cada criatura justamente por la singularidad del movimiento que le es propio. Así, sostenemos que por el movimiento que realiza la materia infinita, se producen infinitas criaturas finitas, y este proceso establece una relación de causa-efecto entre la materia infinita y las criaturas. Queda dilucidar qué tipo específico de causalidad se establece en dicho proceso de individuación y que causalidad pueden tener las partes. Al respecto, sostiene la autora de manera contundente:

Tampoco los cuerpos naturales conocen muchas causas primeras y comienzos, sino que hay solo una única causa principal y primera de la cual proceden todos los efectos y variedades, y esa causa es la naturaleza corpórea, o la materia natural automoviente, que forma y produce todas las cosas naturales; y toda la variedad y diferencia de las criaturas naturales surge de sus diversas acciones, que son los diversos movimientos en la naturaleza. (PL 3, 1) 18

Por lo anterior, puede afirmarse que el proceso de individuación en Cavendish presupone una forma particular de causalidad: la naturaleza actúa como causa primera de todas las criaturas. Cavendish utiliza los términos “causas principales” y “causa primera” de manera intercambiable (Lascano y Schliesser, 2022, p. 423). Entonces, existe una sola causa principal y primera de la que derivan todos los efectos: la naturaleza corpórea, cuya producción consiste en la totalidad de las cosas naturales. No hay, por tanto, otra causa primera en la naturaleza; en sentido estricto, sus efectos no pueden ser este tipo de causa (PL 3, 1). Dice Cavendish en Grounds, su libro de 1668:

Abordar los efectos infinitos, producidos por una causa infinita, es una tarea interminable e imposible de realizar o efectuar. Solo se puede decir esto: que los efectos, aunque infinitos, están tan unidos a la causa material que ningún efecto individual puede existir por sí mismo, ni ser aniquilado; debido a que todos los efectos están bajo el poder de la causa. Pero debe señalarse que algunos efectos al producir otros efectos son, de alguna manera, una causa. (GNP 1, 16) 19

Que las partes son efectos de la materia que es el todo ya lo hemos sostenido suficientemente. El mayor escollo de la cita es interpretar cuál es esa manera en “de alguna manera”, que indica que los individuos también son causas.

En relación a lo anterior, debemos indagar si podría hablarse de ocasionalismo en el caso de la filosofía cavendisheana. El término “ocasionalismo” se ha vuelto común para describir la postura de Nicolas Malebranche (1638-1715), quien sostenía que Dios es la única causa real que actúa en la naturaleza, mientras que los seres finitos carecen de poder causal y sirven únicamente como “ocasiones” para que Dios despliegue su poder. No obstante, el ocasionalismo presenta diversas interpretaciones y no debe limitarse únicamente a la versión propuesta por Malebranche (Sangiacomo, 2019). Nadler (2010) sugiere hacer una distinción muy importante para nuestro análisis. Por un lado tenemos la “causación ocasional”, esto es, la teoría en la que una causa A provoca -sin una influencia causal directa y eficiente- que la causa B genere el efecto E; por otro lado, el “ocasionalismo”, la doctrina que sostiene que los seres finitos carecen de poderes eficaces y que solo Dios actúa como agente verdaderamente eficaz.20 Para ver si Cavendish es ocasionalista en este último sentido, debemos indagar si las criaturas tienen agencia causal, o si esta última solo compete a Dios o a la materia infinita. No nos detendremos en esta oportunidad en el tipo de causalidad competente a Dios para Cavendish, sino en si las criaturas pueden ser efectivamente causas. Para la época de la autora, “occasio” u “ocasión” ya se había usado durante un tiempo para hacer referencia a una causa antecedente (O’Neill 2013, p. 320). Las causas antecedentes son meramente desencadenantes para que la causa perfecta produzca el efecto directa y completamente a partir de su propia naturaleza y fuerza (O’Neill, 2013, p. 319). Este tema discutido en el contexto histórico de Cavendish es recogido por la autora de manera explícita. Así, en la carta 23 de la primera sección sostiene:

Aunque el artista o relojero sea la causa ocasional de que el reloj se mueva en tal o cual figura artificial, como la figura de un reloj, es su propio movimiento el que lo hace moverse. Pues cuando llevas el reloj contigo, ciertamente la mano del relojero no está con él para moverlo; o si el movimiento de la mano del relojero se transfiriese al reloj, entonces, ciertamente, el relojero no podría hacer otro reloj, a menos que se creara un nuevo movimiento en sus manos […]. Por ello digo que algunas cosas pueden ser causas ocasionales de otras, pero no las causas primeras o principales. Esta distinción merece una consideración muy cuidadosa, pues no hay errores más frecuentes que confundir estas dos causas diferentes, lo que genera tantas confusiones en la filosofía natural. (PL 1, 23) 21

Aquí Cavendish plantea la posibilidad de que algunas criaturas sean causas ocasionales, enfatizando que ellas no pueden ser causas primeras. Reiteramos, solo la naturaleza es causa primera. En cuanto a las causas ocasionales, ese tipo de causalidad no incumbe a la naturaleza. Entonces, surge el interrogante: ¿las partes finitas solo pueden ser causas ocasionales para Cavendish? En la carta 30 de la misma sección recurre a una imagen idéntica y afirma:

Un relojero no le da movimiento al reloj, sino que solo es la ocasión para que el reloj se mueva de esa manera, pues el movimiento del reloj es su propio movimiento, inherente a esas partes desde que existe esa materia […]. Por tanto, un cuerpo puede ocasionar que otro cuerpo se mueva de cierta manera, pero no le da ningún movimiento; cada cuerpo (aunque ocasionado por otro para moverse de cierto modo) se mueve por su propio movimiento natural, ya que el automovimiento es la naturaleza de la materia animada. (PL 1, 30) 22

Por pasajes como este es que Sangiacomo sostiene que, aunque Cavendish termina rechazando el ocasionalismo en sí mismo, es decir, la idea de que Dios es la única causa principal de todos los efectos, la filósofa figura entre las primeras en considerar la posibilidad de derivar el ocasionalismo del argumento de la “no transferencia” (Sangiacomo, 2019, p. 4). La autora descarta la posibilidad de que el movimiento se transmita de un cuerpo a otro, puesto que para Cavendish el movimiento es inseparable del cuerpo material. Dado que el movimiento no es una sustancia, sino un modo, no puede desprenderse de un cuerpo ni trasladarse a otro (PL 1, 30). Si tal transferencia ocurriera, implicaría que una parte del propio cuerpo también debería ser transferida. En consecuencia, en un impacto, no solo se reduciría la cantidad de movimiento del cuerpo que impulsa al otro, sino también su propia sustancia (O’Neill, 2001, p. xxix). En suma, de acuerdo con el argumento de la no transferencia, un cuerpo no transmite su movimiento a otro, salvo en los casos de generación, donde también se transfiere parte de la sustancia. En términos más claros: en un caso típico de generación, como el de los progenitores y su descendencia, los primeros transfieren parte de su materia a los segundos.23 Cavendish diferencia la generación en general de la generación natural: en el primer caso, alude simplemente al hecho de que todas las criaturas son producidas a partir de la materia infinita (PL 4, 31). En la generación natural, en cambio, las partes racional y sensible de la naturaleza conservan las especies de las criaturas mediante la transferencia de sustancia (y, por tanto, de movimiento) en lo producido. Esto es así ya que lo que es transferido actúa según la naturaleza de donde fue transferido, actúa según la naturaleza de dichas criaturas (PL 4, 1). Así, lo propio de la generación natural es que cada productor transfiere tanto materia como movimiento a lo producido (PL 4, 2).

En definitiva, Cavendish sostiene que, excepto en la generación natural, no se transfiere ni movimiento ni materia de una criatura a otra. En términos más simples: un cuerpo no mueve otro cuerpo, únicamente es la ocasión para que el otro cuerpo, por su propio automovimiento, se mueva. Entonces, Cavendish termina postulando la posibilidad de causas ocasionales (y no un ocasionalismo, como veremos) a partir del argumento de no transferencia. Esto aparece en la obra con el ejemplo de una mano que arroja una pelota o bocha. La mano no puede transferirle movimiento a la pelota o a la bocha porque ello implicaría una pérdida de sustancia. Y continúa:

Sin embargo, no digo que el movimiento de la mano no contribuya al movimiento de la bocha. Aunque la bocha tiene su propio movimiento natural (pues la naturaleza y sus criaturas no conocen el reposo, sino que están en un movimiento perpetuo, aunque no siempre exterior y local, sino con movimientos propios y definidos que no son fácilmente percibidos por nuestros sentidos más burdos). Sin embargo, el movimiento de la bocha no se produciría de manera exterior y local si el movimiento de la mano, u otro cuerpo exterior en movimiento, no le diera ocasión para moverse de esa manera. Por lo tanto, el movimiento de la mano puede considerarse muy bien como la causa de ese movimiento local exterior de la bocha, pero no como el mismo movimiento por el cual la bocha se mueve. (PL 4, 6) 24

“El mismo movimiento por el cual la bocha se mueve” es su automovimiento. Entonces, tenemos una causa ocasional cuando hay causalidad entre partes de la naturaleza sin que ello implique transferencia de materia y movimiento. Este tipo de causalidad se aplica perfectamente a las partes finitas de la naturaleza.25 En la causalidad ocasional, un objeto actúa como ocasión para que otro objeto se mueva a través de su propio automovimiento, en respuesta al primero. En el ejemplo de la mano y la bocha, efectivamente, la bocha se desplaza mediante su propio automovimiento.

Ahora bien, al considerar la materia infinita y sus partes, debemos tener en cuenta que no hay transferencia de movimiento del todo hacia las criaturas, pues estas últimas son partes integrantes de dicho todo, en esto se distingue del caso de los descendientes y sus progenitores. No obstante, la materia no es causa ocasional en el proceso de individuación, porque la materia no les da “la ocasión” a las partes sino que las produce a partir de su propio movimiento, el de la materia. Dicho de otro modo, tanto en la causalidad de una mano arrojando una bocha como en la causalidad de la materia constituyendo la bocha no hay transferencia de movimiento (lo que implicaría una transferencia de sustancia). Pero no lo hay en ambos casos por razones muy distintas. En el caso de una mano que arroja una bocha, la mano no transfiere nada porque es simplemente la ocasión del automovimiento de la bocha. En el caso de la materia infinita produciendo la bocha, tampoco hay transferencia pero porque la naturaleza no transfiere sustancia en el proceso de individuación, porque los individuos son en la materia infinita. En la individuación la criatura es una parte de la naturaleza sin que ello implique una transferencia de materia por parte de esta naturaleza. Es imposible que haya transferencia alguna, porque las criaturas son parte de ese todo que es la naturaleza y solo es posible transferir sustancia a algo que es otra cosa distinta de lo que la generó, como sucede en la generación natural, y no una parte del todo que la causó. Así, la individuación se distingue de la generación. Mientras la generación ocurre entre criaturas, la individuación es el proceso por el cual la misma naturaleza se particulariza; y ésta es la única causa primera de las criaturas. Entonces, en la relación mereológica entre las criaturas y la naturaleza es donde radica la especificidad de su relación causal: la naturaleza es su causa primera y solo ella puede serlo.

De manera conjunta, a partir del mismo pasaje de PL 4, 6, referido al movimiento de la mano y la bocha, podemos colegir qué es lo que distingue la causalidad ocasional de Cavendish del ocasionalismo. Según la filósofa, las criaturas no solo pueden ser la ocasión para el movimiento de otras, sino que también pueden actuar como causas eficientes debido a su capacidad de automovimiento. En cuanto a la causalidad eficiente, Cavendish sostiene que es la esencial (PL 3, 9). Pero, aunque esta no sea un tema recurrente en las cartas; sin embargo, podemos notar que parece equipararla a la causa inmediata sin más. Retomando el ejemplo, la mano es la causa ocasional del movimiento de la bocha si la arroja, pero esto no implica que las criaturas no puedan ser causa eficiente. Es decir, la mano es causa ocasional pero no porque Dios (en los términos del ocasionalismo según Nadler) o, incluso, la naturaleza entendida en términos cavendisheanos, deban ocupar el lugar de una causa eficiente que las criaturas no podrían ser. La mano es la causa ocasional de ese movimiento exterior de la bocha, pero no del mismo movimiento por el cual la bocha se mueve. En este último caso, la bocha es causa eficiente, ya que ese movimiento es su automovimiento. Es por esto que, para Cavendish, los cuerpos individuales no son causalmente inertes, evitando así que otra entidad, como Dios, deba ser la única fuente de movimiento (Lascano, 2023, p. 107).

El rechazo al ocasionalismo se ve de manera más clara cuando Cavendish opone causa ocasional a causa eficiente. Así, sostiene la filósofa:

Un discurso triste o un objeto cruel pueden hacer que una persona palidezca y sienta frío, mientras que un objeto aterrador puede hacerla temblar. Por otro lado, un discurso lascivo y obsceno puede sonrojar y acalorar a algunos. Sin embargo, estos discursos y objetos son únicamente causas externas y ocasionales, y no causas eficientes inmediatas de tales alteraciones. (PL 3, 4) 26

La contraposición es clara: un discurso lascivo puede hacer que algunas personas se sonrojen y sientan calor. Pero los discursos y objetos son simplemente causas externas y ocasionales, no son las causas eficientes inmediatas de esas alteraciones. Vemos en este caso que, si bien Cavendish utiliza el término “ocasional” para referirse a causas, ella no adscribe al ocasionalismo sino que lo utiliza para referirse a algo que no es la causa eficiente. En el caso del sonrojamiento mentado, la causa eficiente son los propios movimientos en la figura, el propio movimiento de esa criatura en cuestión. Así, dado que la causa eficiente es otra criatura27 -no es ni Dios ni la materia infinita- no podemos adscribirle la doctrina ocasionalista a nuestra filósofa. En otras palabras, las criaturas pueden ser causas, tanto causas ocasionales como eficientes, cuestión que evita el ocasionalismo; porque en los casos en los que una criatura es causa ocasional no lo es porque el lugar de causa eficiente lo tenga la naturaleza infinita, sino porque otra criatura es la causa eficiente, en el sentido de inmediata, relegando la causalidad primera a la materia infinita.

4 Conclusiones

La relación de la materia infinita y las criaturas es una relación entre partes y todo, cuestión que se explica por un proceso de individuación que consiste en el movimiento de la materia infinita y tiene como resultados infinitas partes finitas interdependientes. Estas partes son en la materia infinita. En dicho proceso, la materia actúa como causa primera y solo ella puede serlo. Sin embargo, esto no impide que las partes puedan ser causas de efectos en otras partes o criaturas. Ellas pueden ser tanto causas eficientes como ocasionales, según si lo que está en juego es su automovimiento o el automovimiento de otra criatura. Así, Cavendish elude el ocasionalismo y establece una naturaleza infinita cuyos efectos, las partes finitas, forjan entre sí sus propias relaciones causales, es decir, cuyas criaturas tienen agencia causal entre la vastedad de los individuos.

Referencias

  • BOYLE, D. 2018. The Well-Ordered Universe: the Philosophy of Margaret Cavendish Oxford, Oxford University Press, 273 p.
  • BOYLE, D. 2019. Informed by ‘Sense and Reason’: Margaret Cavendish’s Theorizing about Perception. En: B. R. Glenney y F. Pereira da Silva (eds.), The Senses and the History of Philosophy New York, Routledge, p. 231-248
  • BRANSCUM, O. 2021. Forming a Gendered Subject: Problems of Individuation in Margaret Cavendish and Anne Conway. En: Philosophy of Gender Panel, International Margaret Cavendish Society [conferencia virtual], 16 de octubre de 2021.
  • BROAD, J. 2011. Is Margaret Cavendish worthy of Study Today? Studies in History and Philosophy of Science, 42(3): 457-461.
  • CALVENTE, S. 2022. Una aproximación al pensamiento de Margaret Lucas Cavendish. En: S. MANZO (coord.), Filósofas y filósofos de la modernidad. Nuevas perspectivas y materiales para el estudio La Plata, EDULP, p. 154-166.
  • CAVENDISH, M. 1664. Philosophical Letters, or, Modest Reflections Upon some Opinions in Natural Philosophy, Maintained by several Famous and Learned Authors of this Age, Londres, 543p.
  • CAVENDISH, M. 2001. Observations upon Experimental Philosophy ed. por O’NEILL, E. Cambridge, Cambridge University Press, 289 p.
  • CAVENDISH, M. 1668. Grounds of Natural Philosophy Londres, 311 p.
  • CUNNING, D. 2016. Cavendish New York, Routledge , 336 p.
  • CUNNING, D. 2019. Cavendish on Material Causation and Cognition. En: D., Perler y S., Bender (eds.), Causation and Cognition in Early Modern Philosophy New York, Routledge , p. 145-165.
  • DETLEFSEN, K. 2006. Atomism, Monism, and Causation in the Natural Philosophy of Margaret Cavendish. En: D., Garber y S., Nadler (eds.), Oxford Studies in Early Modern Philosophy Volume 3 Clarendon Press, p. 199-240.
  • DETLEFSEN, K. 2009. Margaret Cavendish on the relation between God and world. Philosophy Compass, 4(3):421-438.
  • GEORGESCU, L. 2021. Self-knowledge, Perception, and Margaret Cavendish’s Metaphysics of the Individual. Early Science and Medicine, 25(6): 618-639. https://doi.org/10.1163/15733823-00256P05
    » https://doi.org/10.1163/15733823-00256P05
  • JAMES, S. 1999. The Philosophical Innovations of Margaret Cavendish. British Journal for the History of Philosophy, 7(2): 219-244. https://doi.org/10.1080/09608789908571026
    » https://doi.org/10.1080/09608789908571026
  • LASCANO, M. P. 2021. The Power of Self-Motion in Cavendish’s Nature. En: J., Jorati (ed.), Powers: A History Oxford, Oxford University Press , p. 169-188.
  • LASCANO, M.; SCHLIESSER, E. 2022. Margaret Cavendish on Human Beings. In: K., HÜBNER (ed.), Human: A History (Oxford Philosophical Concepts) New York, Oxford University Press, p. 168-194.
  • LASCANO, M.P. 2023. The Metaphysics of Margaret Cavendish and Anne Conway: Monism, Vitalism, and Self-Motion Nueva York, Oxford University Press, 232 p.
  • NADLER, S. 2010. Occasionalism: Causation Among Cartesians Oxford, Oxford University Press , 230 p.
  • O’NEILL, E. 2001. Introducción a CAVENDISH, M. Observations upon Experimental Philosophy Cambridge: Cambridge University Press, p. x-xxxvi.
  • O’NEILL, E. 2013. Margaret Cavendish, Stoic Antecedent Causes, and Early Modern Occasional Causes. Journal of the History of Philosophy, 203(3): 311-326.
  • PETERMAN, A. 2019. Review of Journal of the History of Philosophy, 57(3): 471-499.
  • SANGIACOMO, A. 2022. Occasionalism: Causation and Divine Action in Early Modern Philosophy and Science. En: D., JALOBEANU; C.T., WOLFE (eds.), Encyclopedia of Early Modern Philosophy and the Sciences Cham, Springer, p. 1-6. https://doi.org/10.1007/978-3-319-31069-5_7
    » https://doi.org/10.1007/978-3-319-31069-5_7
  • SARASOHN, L. 2010. The Natural Philosophy of Margaret Cavendish: Reason and Fancy in the Scientific Revolution Baltimore, Johns Hopkins University Press, 263 p.
  • SHAHEEN, J. L. 2019. Part of nature and division in Margaret Cavendish’s materialism. Synthese, 196(9): 3551-3575. https://doi.org/10.1007/s11229-017-1326-y
    » https://doi.org/10.1007/s11229-017-1326-y
  • SPINOZA, B. 2019. Ética Madrid, Escobar y Mayo, 398 p.
  • 1
    Quisiera agradecer a la Dra. Natalia Lerussi por su lectura de una versión preliminar de este manuscrito y a la Dra. Silvia Manzo por sus observaciones a este trabajo.
  • 2
    Esta ha sido la causa por la que preferimos centrarnos en Philosophical Letters y no en Observation upon Experimental Philosophy, obra donde la noción de autoconocimiento gana protagonismo.
  • 3
    Para ello ver Lascano, 2023 cap. 4 “Individuals and Identity”. Para un análisis del autoconocimiento en tanto especificidad de cada individuo véase Georgescu, 2021.
  • 4
    En adelante, para referirnos a Philosophical letters utilizamos las siglas PL seguido del número de sección y el número de carta.
  • 5
    “I will repeat some few Heads and Principles of my Opinions, which are these following: First, That Nature is Infinite, […]. Next, That she is Corporeal, and partly self-moving, dividable and composable; that all and every particular Creature, […] is made by corporeal self-motion, which I name sensitive and rational matter, which is life and knowledg, sense and reason”. La cursiva es nuestra.
  • 6
    “absurd to believe Immaterial substances or spirits in Nature […]. For Nature is not a Babe, or Child, to need such a Spiritual Nurse, to teach her to go, or to move; neither is she so young a Lady as to have need of a Governess, , for surely she can govern her self”.
  • 7
    “That Infinite Nature is but one Infinite body, divided into Infinite parts, which we call Creatures”.
  • 8
    “when I say, There are Infinite Divisions in Nature; my meaning is not, that there are infinite divisions of one single part, but that Infinite Matter has Infinite parts, sizes, figures, and motions, all being but one Infinite Matter, or corporeal Nature. Also when I say single parts, I mean not parts subsisting by themselves, precised from each other, but single, that is, several or different, by reason of their different figures”.
  • 9
    “not any natural part or creature can subsist single, and by it self, but requires assistance from others”.
  • 10
    Nuevamente, Cavendish es un poco ambigua al respecto, por momentos utiliza el término “figura” como sinónimo de criatura o parte (PL 2, 6) y también lo utiliza para mentar algo que tienen las partes (PL 4, 33). Por ello, autores como Peterman consideran que cuando Cavendish parece equipar ciertas porciones de materia que conforman un todo con el hecho de que compongan una figura única, lo anterior aporta escasa claridad ya que no es muy específico lo que Cavendish entiende por figura (Peterman, 2019, p. 492).
  • 11
    “I believe there is but one matter, and the motion of that matter is its action by which it produces several figures and effects; so that the nature of the matter is one and the same, although its motions, that is, its actions, be various, for the various effects alter not the nature or unity of the onely matter”. Acá utiliza “its” para referirse a la acción o el movimiento de la materia, no usa “her”, cuestión que se puede entender por el contexto. En esta carta ella está exponiendo su comprensión sobre otros filósofos. Quizá eso explique el cambio del pronombre para referirse a la materia. Dice inmediatamente antes que no entiende lo que los filósofos llaman magna and major materia, entonces en el contexto de este tema no utiliza su pronombre usual para referirse a la naturaleza.
  • 12
    “Your fourth question is, What this sensitive matter works upon? I answer: It works with and upon another degree of matter, which is not self-moving, but dull, stupid, and immoveable in its own nature, which I call the inanimate part or degree of matter”.
  • 13
    “the sensitive part of matter is the builder, and the rational the designer” (PL 2, 7).
  • 14
    “for were there no self-motion in Matter, there would be no Perception, nor no variety of Creatures in their Figures, Shapes, Natures, Qualities, Faculties, Proprieties, as also in their Productions, Creations or Generations, Transformations, Compositions, Dissolutions, and the like”.
  • 15
    “for though Nature is all Corporeal, and her actions are Corporeal Motions, yet that doth not prove, that the Motion of particular Creatures or Parts is caused by the joining, touching or pressing of parts upon parts; for it is not the several parts that make motion, but motion makes them”.
  • 16
    Algunas investigaciones, como la de Marcy Lascano, han distinguido dos niveles: “constituent level” que se corresponde con la materia inerte, sensible y racional; y “effective level” donde encontramos las figuras (Lascano, 2023, p. 71-72).
  • 17
    Encontramos un énfasis distinto por parte de la autora en su obra de 1668, donde sostiene: “todas las criaturas son figuras compuestas, por el acuerdo de las partes asociadas; por cuya asociación, se unen en tal o cual figura de criatura. Y aunque cada movimiento corpóreo, o parte que se mueve por sí misma, tiene su propio movimiento; sin embargo, por su asociación, todas coinciden en acciones propias, como acciones propias de sus composiciones”. (“All Creatures are Composed-Figures, by the consent of Associating Parts; by which Association, they joyn into such, or such a figured Creature: And though every Corporeal Motion, or Self-moving Part, hath its own motion; yet, by their Association, they all agree in proper actions, as actions proper to their Compositions”(GNP 2, 1). Cito Grounds of Natural Philosophy como GNP seguido de la parte y número de capítulo.
  • 18
    “Neither do natural bodies know many prime causes and beginnings, but there is but one onely chief and prime cause from which all effects and varieties proceed, which cause is corporeal Nature, or natural self-moving Matter, which forms and produces all natural things; and all the variety and difference of natural Creatures arises from her various actions, which are the various motions in Nature”.
  • 19
    “To treat Infinite Effects, produced from an Infinite Cause, is an endless Work, and impossible to be performed, or effected; only this may be said, That the Effects, though Infinite, are so united to the material Cause, as that not any singleeffect can be, nor no Effect can be annihilated; by reason all Effects are in the power of the Cause. But this is to be noted, That some Effects producing other Effects, are, in some sort or manner, a Cause”.
  • 20
    Esta distinción es retomada por Detlefsen 2006, p. 231.
  • 21
    “although the Artist or Watch-maker be the occasional cause that the Watch moves in such or such an artificial figure, as the figure of a Watch, yet it is the Watches own motion by which it moves; for when you carry the Watch about you, certainly the Watch-makers hand is not then with it as to move it; or if the motion of the Watch-makers hand be transferred into the Watch, then certainly the Watch-maker cannot make another Watch, unless there be a new creation of new motions made in his hands; […]; Wherefore I say that some things may be Occasional causes of other things, but not the Prime or Principal causes; and this distinction is very well to be considered, for there are no frequenter mistakes then to confound these two different causes, which make so many confusions in natural Philosophy”.
  • 22
    “A Watch-maker doth not give the watch its motion, but he is onely the occasion, that the watch moves after that manner, for the motion of the watch is the watches own motion, inherent in those parts ever since that matter was, […] Wherefore one body may occasion another body to move so or so, but not give it any motion, but every body (though occasioned by another, to move in such a way) moves by its own natural motion; for self-motion is the very nature of animate matter”.
  • 23
    Un análisis específico de la generación será objeto de futuras investigaciones.
  • 24
    “But yet I do not say, that the motion of the hand doth not contribute to the motion of the bowl; for though the bowl hath its own natural motion in itself, (for Nature and her creatures know of no rest, but are in a perpetual motion, though not always exterior and local, yet they have their proper and certain motions, which are not so easily perceived by our grosser senses) nevertheless the motion of the bowl would not move by such an exterior local motion, did not the motion of the hand, or any other exterior moving body give it occasion to move that way; Wherefore the motion of the hand may very well be said to be the cause of that exterior local motion of the bowl, but not to be the same motion by which the bowl moves”.
  • 25
    Las causas finales no parecerían tener algún papel en esta filosofía, o al menos, no encontramos indicios de ello. Quienes sí hacen una lectura teleológica de Cavendish son Detlefsen (2009) y Boyle (2019). Para una lectura opuesta véase Lascano (2023)
  • 26
    “a sad discourse, or a cruel object will make a Man pale and cold, and a fearful object, will make him tremble; whereas a wanton and obscene discourse will make some red and hot. But yet these discourses and objects are onely external, occasional, and not immediate efficient causes of such alterations”.
  • 27
    Ahora bien, Cavendish se encarga de negar esta capacidad de ser causa eficiente a las cosas inmateriales, si es que las hubiera. Para la autora las cosas inmateriales no pueden ser causa eficiente de efectos en la naturaleza (PL 3, 11).
  • Declaração de Disponibilidade de Dados:
    Todo o conjunto de dados que dá suporte aos resultados deste estudo foi publicado no próprio artigo.

Editado por

  • Editores responsáveis:
    Inácio Helfer
    Leonardo Marques Kussler
    Luís Miguel Rechiki Meirelles

Disponibilidad de datos

Todo o conjunto de dados que dá suporte aos resultados deste estudo foi publicado no próprio artigo.

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    30 Ene 2026
  • Fecha del número
    2025

Histórico

  • Recibido
    15 Mar 2025
  • Acepto
    03 Oct 2025
location_on
Universidade do Vale do Rio dos Sinos - UNISINOS Av. Unisinos, 950 - São Leopoldo - Rio Grande do Sul / Brasil , cep: 93022-750 , +55 (51) 3591-1122 - São Leopoldo - RS - Brazil
E-mail: deniscs@unisinos.br
rss_feed Acompanhe os números deste periódico no seu leitor de RSS
Ir para o topo Reportar erro