Open-access Impacto de la pandemia de COVID-19 en la violencia doméstica, 2019-20223

Objetivo:  analizar la incidencia y los tipos de violencia doméstica contra niñas, mujeres adultas y mayores, antes y durante la pandemia de COVID-19

Método:  estudio ecológico. Se calcularon tasas de incidencia global y por tipo de violencia y se realizó regresión de Poisson para evaluar el impacto de la pandemia de COVID-19 sobre la tasa de violencia contra niñas, mujeres adultas y mayores.

Resultados:  se verificó una frecuencia elevada de violencia doméstica en el período pre y trans pandemia, con una tasa media general de 235,32 casos/100.000 habitantes. Sin embargo, se observó una reducción de 383,5/100.000 (período prepandemia) a 150,7/100.000 (período trans pandemia). Los datos por ciclo de vida mostraron que, a pesar del descenso, la violencia sexual y la violencia física fueron las más frecuentes en niñas y en mujeres, respectivamente. En mujeres mayores, los malos tratos y la violencia financiera aumentaron en el primer año de la pandemia. Las mujeres adultas y las mayores presentaron mayor riesgo de violencia, 6,35 y 3,7 veces en comparación con las niñas.

Conclusión:  la violencia doméstica es un grave problema de salud pública. La reducción de casos durante la pandemia sugiere subnotificación debido a las restricciones impuestas por la pandemia.

Descriptores:
Violencia Doméstica; Mujer; Niño; Anciano; Pandemias; COVID-19


Destacados:

(1) La violencia contra la mujer es un problema de salud pública en Maputo, Mozambique. (2) Las mujeres adultas en Maputo son las más vulnerables a la violencia doméstica. (3) Hubo reducción en la notificación de casos de violencia contra las mujeres durante la pandemia.

Objective:  to analyze the incidence and types of domestic violence against girls, adult women, and older adults before and during the COVID-19 pandemic.

Method:  ecological study. Overall incidence rates and rates by type of violence were calculated, and Poisson regression was performed to assess the impact of the COVID-19 pandemic on the rate of violence against girls, adult women, and older adults.

Results:  domestic violence was highly prevalent both before and after the pandemic, with an overall average rate of 235.32 cases per 100,000 population. However, a reduction was observed from 383.5 per 100,000 in the pre-pandemic period to 150.7 per 100,000 post-pandemic period. Life cycle data revealed that, despite the decline, sexual violence was most frequent among girls, and physical violence was most frequent among adult women. Among older women, abuse and financial abuse increased during the first year of the pandemic. Adult and older women had higher risks of violence - 6.35 and 3.7 times greater, respectively, compared to girls.

Conclusion:  domestic violence remains a serious public health concern. The reduction in cases during the pandemic likely reflects underreporting due to mobility restrictions.

Descriptors:
Domestic Violence; Woman; Child; Elderly; Pandemics; COVID-19.


Highlights:

(1) Violence against women is a significant public health issue in Maputo, Mozambique. (2) Adult women in Maputo are most vulnerable to domestic violence. (3) There was a decrease in reported cases of violence against women during the pandemic.

Objetivo:  analisar a incidência e os tipos de violência doméstica contra meninas, mulheres adultas e idosas, antes e durante a pandemia de COVID-19.

Método:  estudo ecológico. Foram calculadas taxas de incidência global e por tipo de violência e foi realizada regressão de Poisson para avaliar o impacto da pandemia de COVID-19 sobre a taxa de violência contra meninas, mulheres adultas e idosas.

Resultados:  verificou-se uma frequência elevada de violência doméstica no período pré e trans pandemia, com taxa média geral de 235,32 casos/100.000 habitantes. Contudo, observou-se redução de 383,5/100.000 (período pré-pandemia) para 150,7/100.000 (período trans pandemia). Os dados por ciclo de vida mostraram que, apesar do declínio, a violência sexual e a violência física foram as mais frequentes em meninas e mulheres, respectivamente. Em idosas, maus tratos e violência financeira aumentaram no primeiro ano da pandemia. Mulheres adultas e idosas apresentaram maior risco de violência, 6,35 e 3,7 vezes em comparação às meninas.

Conclusão:  a violência doméstica é um grave problema de saúde pública. A redução de casos durante a pandemia sugere subnotificação devido às restrições impostas pela pandemia.

Descritores:
Violência Doméstica; Mulher; Criança, Idoso; Pandemias; COVID-19.


Destaques:

(1) Violência contra mulher é um problema de saúde pública em Maputo, Moçambique. (2) Mulheres adultas em Maputo são as mais vulneráveis à violência doméstica. (3) Houve redução de notificação de casos de violência contra mulheres durante a pandemia.

Introducción

La violencia interpersonal es un fenómeno complejo y multicausal de salud pública, responsable de alta morbilidad, incluidas discapacidades, hospitalizaciones y mortalidad1-2. El impacto de la violencia va más allá de las víctimas directas, afectando también al sistema de salud y a la economía, que enfrentan una sobrecarga creciente debido a la demanda de asistencia en salud y social1.

La violencia interpersonal incluye la violencia familiar o por pareja íntima, también denominada violencia doméstica, que afecta a niños, mujeres y personas mayores1. Aunque la violencia ocurre en ambos sexos, las mujeres están desproporcionadamente afectadas por la violencia interpersonal. Globalmente, se estima que 26% de las mujeres de 15 años o más ya sufrió violencia física y/o sexual por pareja íntima en algún momento de la vida, mientras que la prevalencia de violencia, incluidos agresores no íntimos, alcanza 30%2.

La violencia contra niños incluye todas las formas de violencia perpetradas por padres, familiares, cuidadores, pareja romántica o cualquier otra persona de su círculo social o no. Una revisión sistemática estimó que 54%, es decir, más de mil millones de niños de 2 a 17 años, sufrieron alguna forma de violencia en los últimos 12 meses3. A su vez, la violencia contra personas mayores, también denominada abuso de personas mayores, afecta a 15,7% de los mayores no institucionalizados a nivel global, siendo el abuso psicológico y financiero las principales formas de violencia4.

Considerando la magnitud de la violencia como problema de salud pública, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) incluyó la eliminación de la violencia contra mujeres y niños en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) refuerza el papel del sistema de salud en políticas destinadas al enfrentamiento de la violencia, por medio del Plan de Acción Global para fortalecer el papel del sistema de salud dentro de una respuesta multisectorial dirigida a la violencia interpersonal, en especial la violencia contra mujeres y niños. El documento destaca, asimismo, la necesidad de datos sólidos para fundamentar políticas públicas eficaces5.

En 2020, la pandemia de COVID-19 impuso restricciones de movilidad y reglas de distanciamiento social que resultaron en una mayor convivencia doméstica. Sin embargo, el hogar puede no ser el lugar más seguro para personas que sufren violencia doméstica y el escenario pandémico contribuyó al aumento de casos de ese tipo de violencia6-7. En Estados Unidos de América8, investigadores mostraron que, justo después de la implementación de esas medidas, hubo un aumento de la violencia doméstica, que varió de 10% en Nueva York a 27% en Jefferson, Alabama. En países europeos, hubo un aumento de 60% de llamadas de emergencia por violencia doméstica en 2020 en comparación con 20199.

En el continente africano, se estima que el 33% de las mujeres ya sufrió alguna forma de violencia en la vida2. En Mozambique, la violencia doméstica es una cuestión persistente, agravada por la cultura patriarcal y por la escasez de recursos para la denuncia y el apoyo a las víctimas10. Aunque el gobierno mozambiqueño y entidades no gubernamentales han hecho un gran esfuerzo para fortalecer la legislación contra la violencia doméstica y mejorar la calidad de vida de las personas sobrevivientes11, aún hay poca información sobre violencia doméstica en ese país y, en particular, sobre el impacto de la pandemia en los casos de violencia. Esa información es fundamental para contribuir a los esfuerzos de construcción de políticas públicas de enfrentamiento de este agravio a la salud, principalmente en períodos de crisis sanitarias, como la de la pandemia de COVID-19.

El objetivo del presente estudio fue analizar la incidencia y los tipos de violencia doméstica contra niñas, mujeres adultas y mayores en la ciudad de Maputo, antes y durante la pandemia de COVID-19 (2019-2022).

Método

Diseño del estudio

Se trata de un estudio ecológico retrospectivo, con un enfoque cuantitativo y componentes descriptivos y analíticos.

Lugar

El estudio fue conducido en la ciudad de Maputo, capital de Mozambique. Según el censo demográfico de 2017, Mozambique posee una población de 26.899.105 habitantes y un Índice de Desarrollo Humano (IDH) de 0,456, posicionándose como el noveno peor entre los 189 países evaluados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo12-13. En Maputo, la población estimada es de 1.118.387, siendo 576.488 mujeres12.

Período

El período de selección (recorte) de la demanda analizada fue del 01 de enero de 2019 al 31 de diciembre de 2022. La recolección de datos se realizó del 02 de enero al 30 de junio de 2023.

Población

La población del estudio estuvo compuesta por los casos notificados de violencia doméstica contra niñas, mujeres adultas y mayores residentes en la ciudad de Maputo, Mozambique.

Variables del estudio

Se analizaron los siguientes indicadores:

(i) Tasa de violencia doméstica: el indicador se calcula por la razón entre el número absoluto de casos de violencia en niñas, adultas y mayores y la población residente correspondiente de Maputo, multiplicado por 100.000.

(ii) Tasa de violencia doméstica por tipología: el indicador se calcula por la razón entre el número absoluto de casos de violencia por tipología en niñas, adultas y mayores y la población residente correspondiente de Maputo, multiplicado por 100.000.

En este trabajo, se analizaron los actos criminales de violencia contra niñas, adultas y mayores, descritos en la Ley n.º 29/2009 de 29 de septiembre de 2009, denominada Ley de Violencia Doméstica perpetrada contra la Mujer, conforme se sigue: violencia física simple, violencia física grave, violencia psicológica, violencia moral, cópula no consentida, cópula con transmisión de enfermedad, violación, malos tratos.

La definición de esos tipos de violencia se describe en la Ley n.º 29/200914. A los fines de este estudio, violencia física simple y grave se agruparon y denominaron “violencia física”; mientras que violencia psicológica y moral se agruparon y denominaron “violencia psicológica”; por su parte, cópula no consentida, cópula con transmisión de enfermedad y violación se agruparon y denominaron “violencia sexual”; mientras que violencia patrimonial se denominó “violencia financiera”.

Recolección de datos

Los datos fueron extraídos de registros del Departamento de Atención a la Familia y Menores Víctimas de Violencia (DAFMVV), que compilan los datos de notificaciones de violencias en los siete distritos municipales de la ciudad de Maputo. En Mozambique, las notificaciones son realizadas presencialmente por la víctima en las comisarías de la Policía de la República de Mozambique (PRM) o en el Gabinete de Atención a la Familia y Menores Víctimas de Violencia (GAFMVV) de Maputo. En casos de menores de edad o personas con limitaciones físicas o cognitivas, el responsable legal realiza la notificación.

Además de los registros de las comisarías de la policía, se utilizaron las proyecciones poblacionales para 2019, 2020, 2021 y 2022, a partir del último censo realizado en la República de Mozambique en 2017, conducido por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El informe del DAFMVV presenta datos agrupados por edad, considerando tres periodos de vida: niñas (0-17 años), adultas (18-59 años) y mayores (≥ 60 años).

Tratamiento y análisis de datos

Los datos fueron analizados utilizando el paquete estadístico STATA, versión 17,0. Se presentaron las frecuencias absolutas y las tasas de violencia doméstica global y estratificadas por tipo de violencia y franja etaria para los años 2019, 2020, 2021 y 2022.

La unidad de análisis en este estudio incluye las notificaciones de violencia contra niñas, adultas y mayores que fueron agregadas de acuerdo con el año de notificación, la tipología de la violencia (física, psicológica, patrimonial, sexual y malos tratos), el número total de casos registrados y la franja etaria de las víctimas.

Se utilizó un modelo de regresión de Poisson con varianza robusta para evaluar el impacto de la pandemia de COVID-19 sobre la tasa de violencia contra la mujer. La variable dependiente del modelo fue la tasa de violencia (por 100.000 mujeres), y las variables independientes incluyeron la franja etaria (0-17 años, 18-59 años y >60 años) y una variable dummy, en la que “0” representó el período prepandémico (del 01/01/2019 al 31/12/2019) y “1”, el período pandémico (del 01/01/2020 al 31/12/2022). Los resultados del modelo se expresaron como Razón de Tasa de Incidencia (RTI) y sus respectivos intervalos de confianza del 95% (IC95%). La significancia estadística se evaluó mediante la prueba de Wald, adoptándose p < 0,05 como umbral de significancia15.

Aspectos éticos

Se utilizaron datos secundarios de dominio público, obtenidos del Departamento de Atención a la Familia y Menores Víctimas de Violencia, en la Ciudad de Maputo, Mozambique, y del Instituto Nacional de Estadística. Por tratarse de datos agregados que no contienen informaciones personales identificables de la población en estudio, no hubo necesidad de obtener un Consentimiento Informado (CI). Así, se cumplieron las determinaciones de la Resolución n.º 510, de 7 de abril de 2016, y la Ley n.º 6/2023, Ley de Investigación en Salud Humana de la República de Mozambique.

Resultados

La Tabla 1 presenta las tasas de violencia doméstica por 100.000 habitantes en la ciudad de Maputo, Mozambique, entre 2019 y 2022. Las tasas totales disminuyeron a lo largo de los cuatro años, de 383,50 por 100.000 habitantes en 2019 a 150,7 en 2022, reflejando una caída pronunciada en las tasas de violencia reportadas. La violencia física fue el tipo de violencia más frecuente, seguida de la violencia psicológica.

Tabla 1
Tasas de violencia doméstica en niñas, mujeres adultas y mayores, por tipología, por 100.000 habitantes en la ciudad de Maputo, Mozambique, 2019-2022

Las mujeres fueron víctimas principalmente de violencia física y psicológica, con tasas medias de 271,69 y 89,28, respectivamente. En niñas, la mayor tasa media fue de violencia sexual (44,60), seguida de malos tratos (12,3). Por otro lado, en mujeres mayores, la tasa media más alta fue la de malos tratos (98,65), seguida de violencia física (47,92), psicológica (43,42) y financiera (42,33) (Tabla 2).

Tabla 2
Tasa media global y por tipo de violencia doméstica en niñas, mujeres adultas y mayores en la Ciudad de Maputo, Mozambique, 2019-2022

La Tabla 3 presenta la frecuencia de casos notificados y la tasa de violencia doméstica en niñas, por tipo de violencia, por 100.000 habitantes, entre 2019 y 2022. En 2019 se notificaron 170 casos de violencia contra niñas menores de 18 años, observándose una reducción en los extremos del período de 20 puntos porcentuales. La violencia sexual fue la más frecuente, seguida de malos tratos y violencia física. No obstante, mientras la violencia sexual mostró una tendencia de descenso en el primer año de la pandemia, con fluctuaciones positivas y negativas, hubo un incremento en la tasa de malos tratos en 2020 (11,7 vs. 18,16) en el primer año de la pandemia.

Tabla 3
Frecuencia de casos notificados y tasa por tipo de violencia doméstica en niñas menores de 18 años por 100.000 habitantes en la ciudad de Maputo, Mozambique, 2019-2022

La Tabla 4 presenta la frecuencia de casos notificados y la tasa de violencia doméstica en mujeres adultas, por tipo de violencia, por 100.000 habitantes. Se observó un descenso en la tasa global de violencia a lo largo del período, de 594,19 en 2019 a 213,94 por 100.000 mujeres en 2022. La violencia física fue el tipo más frecuente, seguida por la psicológica y la financiera. Las tasas de violencia sexual se mantuvieron estables en 2019 (14,23) y 2020 (13,52), cuando, entonces, cayeron abruptamente en 2021 (2,98) con un aumento en 2021 (4,45). Los malos tratos fueron poco comunes en mujeres en 2019 y 2020, pero en 2021 se observó una tasa de 14,92 por 100 mil mujeres.

Tabla 4
Frecuencia de casos notificados y tasa por tipo de violencia doméstica en mujeres adultas por 100.000 habitantes en la ciudad de Maputo, Mozambique, 2019-2022

En 2019, la tasa global de notificaciones de violencia en mujeres mayores fue de 369,71 por 100.000 mujeres mayores, observándose un descenso sustancial en 2021 (45,81) y un aumento en 2022 a expensas de malos tratos (Tabla 5). La violencia física y psicológica fueron las más frecuentes en 2019, pero continuaron en descenso a lo largo de la pandemia, sin ningún caso registrado en 2022. Por el contrario, la tasa de violencia financiera y, más acentuadamente, los malos tratos aumentaron aproximadamente un 40% en 2020. En 2021, la tasa de violencia financiera disminuyó a 7,05, manteniéndose en 10 casos con un leve aumento en 2022. Por otro lado, no hubo registro de malos tratos en 2021, pero en 2022 la tasa alcanzó 153,37 casos por 100.000 mujeres mayores.

Tabla 5
Frecuencia de casos notificados y tasa por tipo de violencia doméstica en mujeres mayores por 100.000 habitantes en la ciudad de Maputo, Mozambique, 2019-2022

El modelo de regresión de Poisson con varianza robusta mostró que en el período pandémico hubo una reducción del 42% (RTI: 0,58; IC95%: 0,43-0,79) en la tasa de incidencia de violencia en comparación con el período prepandémico, indicando un impacto significativo de la pandemia de COVID-19 en la disminución de las tasas. Adicionalmente, el análisis reveló que las mujeres adultas (18-59 años) presentaron una tasa de incidencia 535% mayor (RTI: 6,35; IC95%: 4,78-8,43), mientras que las mujeres mayores (>60 años) tuvieron una tasa 270% mayor (RTI: 3,70; IC95%: 2,14-6,40), ambas comparadas con la franja etaria de 0-17 años (niñas y adolescentes).

Discusión

El presente estudio ecológico analizó los casos de violencia doméstica en niñas, mujeres y mayores en el período prepandémico (2019) y pandémico (2020-2022) en la Ciudad de Maputo, Mozambique. Este abordaje fue fundamental para comprender los cambios en los niveles de violencia antes y durante la pandemia de COVID-19, además de observar variaciones en los tipos de violencia y entre diferentes grupos etarios. El análisis permitió identificar tendencias importantes, como la reducción de casos notificados durante la pandemia y la variación en el impacto de diferentes tipos de violencia en grupos etarios distintos, proporcionando una visión amplia de los efectos de la crisis de salud pública sobre la violencia doméstica.

Las estimaciones de violencia contra la mujer en el continente africano han mostrado frecuencias elevadas, y el presente estudio ratifica este escenario en Maputo, capital de Mozambique2. Aun con la disminución en las notificaciones a lo largo de los años estudiados, la cantidad de casos de violencia física, psicológica, sexual y malos tratos es significativa, lo que ratifica una realidad alarmante.

En Mozambique, datos de la Encuesta Demográfica y de Salud de 201112 revelaron que 37% de las mujeres con edad igual o superior a 15 años fueron víctimas de violencia física y/o sexual a lo largo de la vida, siendo casi la totalidad de los casos perpetrados por las parejas. La cultura local naturaliza la violencia contra la mujer y esto ciertamente contribuye al escenario presentado en este estudio. De acuerdo con el mismo documento, 23% de las mujeres justificaron al menos una razón para que el esposo agreda a la esposa, y 19% de los hombres al menos una razón que justificaría la agresión del marido hacia la esposa12.

En el contexto de la pandemia, las medidas de cuarentena adoptadas para contener la COVID-19, aunque fundamentales para la protección de la salud pública, tuvieron consecuencias inesperadas, como el aumento significativo de la violencia doméstica, que afectó de forma desproporcionada a las mujeres6. El aislamiento social, necesario para reducir el contagio, creó una paradoja: al mismo tiempo que las personas fueron aisladas físicamente para protegerse, muchas quedaron más vulnerables dentro de sus propias casas7.

Para algunos autores, el confinamiento dio más libertad a los agresores, aumentando los casos de violencia en diversos países, como Australia, China, en diferentes estados de Estados Unidos de América e incluso en el Reino Unido16. El aislamiento doméstico impidió que muchas víctimas tuvieran acceso a ayuda, lo que intensificó su vulnerabilidad.

Sin embargo, el presente estudio muestra que entre 2019 y 2022 hubo una reducción de aproximadamente 60% en el número de casos notificados de violencia contra personas del sexo femenino en la ciudad de Maputo. La violencia física fue la más común, seguida de la psicológica y la sexual. El análisis por franja etaria mostró que las mujeres adultas y mayores enfrentaron principalmente violencia física y psicológica, mientras que las niñas fueron más víctimas de violencia sexual.

En el caso de las mujeres mayores, hubo un aumento de malos tratos, especialmente en 2022. Además, el análisis de regresión de Poisson indicó que las mujeres adultas y mayores (RPA: 6,35 y RPA: 3,7) tienen mayor riesgo de sufrir violencia que las niñas y que la incidencia de violencia fue menor en el período pandémico en comparación con el período prepandémico.

Aunque hubo una caída, el número de casos de violencia doméstica fue expresivo en el año anterior a la pandemia, lo que demuestra que la violencia contra personas del sexo femenino es un problema importante en la ciudad, especialmente entre mujeres adultas, y que el descenso de casos ocurrió muy probablemente debido a la subnotificación. Factores como el miedo a denunciar, aliado al temor a represalias por parte de la familia y de la sociedad y a la dependencia financiera asociada a la baja escolaridad y a ingresos limitados, son motivos para que las mujeres desistan de formalizar sus denuncias17. Estos factores crean un contexto en el que las barreras a la denuncia se vuelven más fuertes, agravando la subnotificación de casos de violencia.

La omisión de las notificaciones de casos de violencia es un obstáculo significativo en el enfrentamiento de este problema. Al impedir que la violencia sea debidamente registrada y visible, se dificulta la formulación de políticas públicas de prevención y la oferta de servicios de apoyo a las víctimas. Este escenario perjudica la capacidad de las autoridades e instituciones de actuar de forma eficaz para interrumpir el ciclo de violencia y ofrecer la protección necesaria18.

Un estudio conducido en Maputo19, también en el período prepandémico (abril de 2019) y anterior a la Declaración de Estado de Emergencia (marzo de 2020) y trans pandémico (mayo a junio de 2020), reveló una tendencia de aumento del número de violencias, notificándose 83 casos en abril de 2019 y 169 casos en marzo de 2020.

Sin embargo, como se presenta en este estudio, en mayo el número de casos disminuyó a 131 casos notificados. Según este estudio, la aparente reducción no debe reflejar la realidad, puesto que, en Mozambique, las denuncias de violencia en las PRM y GAFMVV se realizan de forma presencial, ratificando la sospecha de subnotificación.

Así, la reducción en las notificaciones a lo largo del período investigado puede ser menos un reflejo de la disminución real de la violencia y más una consecuencia de factores como el miedo a denunciar, la dependencia financiera o la menor accesibilidad a servicios de apoyo, sugiriendo, de esa forma, que, aunque los números hayan disminuido, la violencia continuaba en niveles elevados.

La violencia sexual fue frecuente en niñas menores de 18 años. Dicha franja etaria es muy amplia y los datos no nos permitieron desagregarla en franjas de edad menores, de modo que pudiéramos identificar qué intervalos de edad son predominantes en esos tipos de violencia. Así, se hipotetiza que la violencia sexual puede haber ocurrido con mayor frecuencia en adolescentes, y que los malos tratos pueden ocurrir más entre niñas aún dependientes de los cuidados de padres o responsables.

Los malos tratos fueron más frecuentes en niñas y mujeres mayores. La restricción de movilidad, el aislamiento social y el aumento de las tensiones familiares pueden dejar a los niños más irritables, llevando a comportamientos agresivos y de desobediencia, elevando, de este modo, el riesgo de violencia doméstica20. En el caso de mujeres mayores, la mayor dependencia de terceros para realizar tareas básicas, el limitado apoyo social debido al aislamiento, sumado a la insuficiencia de mecanismos y vías de denuncia21, son factores que pueden haber conducido a la subnotificación y a fluctuaciones de los casos de violencia en esas franjas etarias en la ciudad de Maputo.

En mujeres mayores, hubo también un incremento de violencia financiera en el primer año de la pandemia, con subsiguiente descenso. Las limitaciones de movilidad impuestas por la pandemia de COVID-19 impactaron la economía mundial22 y, en consecuencia, la economía doméstica. Así, las personas mayores pueden haber sufrido abusos considerando sus bienes, pensiones y jubilaciones para el sostenimiento de la familia.

La reducción de la tasa de incidencia de violencia en la ciudad de Maputo, observada en el análisis de regresión de Poisson, indica una posible subnotificación durante el período pandémico y no necesariamente un efecto protector real en la incidencia de violencia doméstica durante el período pandémico (2020-2022) en comparación con el período prepandémico (2019).

Aunque a primera vista esa reducción pueda verse como positiva, la interpretación de este efecto es compleja y puede reflejar varios factores contextuales y estructurales23. La verdadera dimensión de la violencia puede estar enmascarada por diversos factores además de la subnotificación, como cambios en los tipos de violencia prevalentes y restricciones al acceso a servicios de apoyo y protección, lo que sugiere la necesidad de mejorar los sistemas de notificación y garantizar que las víctimas tengan acceso a los recursos necesarios, independientemente de las condiciones externas, como la pandemia.

Los resultados sobre la violencia doméstica contra mujeres en sus ciclos de vida en la ciudad de Maputo entre 2019 y 2022 pueden aplicarse en la práctica para orientar diversas intervenciones y cambios en las áreas de salud, asistencia social y políticas públicas.

Algunas acciones prácticas pueden implementarse para enfrentar el problema de la violencia doméstica5, como:

  • Fortalecimiento de los servicios de salud y de notificación para mejorar la identificación, la atención y la notificación, incluyendo la capacitación de profesionales de la salud para identificar signos de violencia, aun cuando las víctimas no lo refieran directamente; el establecimiento de protocolos de tamizaje sistemático en todas las consultas de salud, ginecológicas, pediátricas y geriátricas; y el mejoramiento del registro de datos y de la notificación para garantizar que todos los casos identificados sean registrados y reportados a las autoridades;

  • Desarrollo de redes de apoyo integradas que ofrezcan asistencia integral a las mujeres en situación de violencia, creando centros de acogida donde las personas en situación de violencia puedan buscar ayuda inmediata y obtener apoyo legal, psicológico y médico, que sean accesibles y funcionen las 24 horas del día;

  • Programas de sensibilización y educación comunitaria, implementando acciones como: programas educativos para informar a las comunidades sobre los diferentes tipos de violencia (física, psicológica, financiera, malos tratos y sexual) y las maneras de denunciar, por medio de campañas en medios de comunicación, charlas en escuelas y centros comunitarios y programas de radio; fomentar el empoderamiento de las mujeres, especialmente las más vulnerables, a través de programas de educación, cualificación profesional y apoyo económico, pues las mujeres con mayor independencia tienen mayor capacidad de denunciar a los agresores y de salir de relaciones abusivas;

  • Implementación de servicios de apoyo remoto para garantizar que las mujeres en situación de violencia tengan apoyo incluso en situaciones de restricción de movilidad, habilitando teléfonos de emergencia gratuitos o aplicaciones que permitan la denuncia anónima; y sitios web o aplicaciones donde las víctimas puedan acceder a información sobre cómo buscar ayuda, además de ofrecer soporte emocional a través de chats con profesionales de salud mental;

  • Intervenciones enfocadas en franjas etarias específicas para responder a las necesidades de cada grupo, centrándose en programas de prevención de la violencia sexual y de los malos tratos, dotando a las escuelas de programas de educación sobre derechos, autocuidado y cómo denunciar; ofrecer programas que aborden la violencia física y psicológica, con foco en estrategias de resiliencia, apoyo emocional y económico; y desarrollar intervenciones específicas para el combate del abuso y los malos tratos a mujeres mayores, incluyendo campañas de sensibilización sobre abuso financiero y negligencia y la creación de servicios de apoyo especializado;

  • Monitoreo continuo y políticas basadas en evidencia: los gobiernos locales y nacionales deben utilizar los datos de las notificaciones y las encuestas sobre violencia para monitorear tendencias y desarrollar políticas públicas basadas en evidencia que atiendan las realidades de la población femenina en diferentes contextos;

  • Capacitación continua para profesionales de la salud y de la asistencia social que actúan directamente con víctimas, con capacitaciones periódicas sobre las mejores prácticas para abordar casos de violencia, técnicas de acogida y procedimientos legales fundamentales para mejorar la respuesta de los servicios de salud y sociales; y programas de formación que enfatizan la necesidad de tratar los casos de violencia de forma sensible y adaptada a diferentes contextos culturales, económicos y sociales.

Con base en los resultados presentados, se sugiere que futuras investigaciones aborden temas como:

  • Barreras al registro de denuncias: investigar cómo las medidas de aislamiento durante la pandemia afectaron la capacidad de las mujeres para denunciar la violencia, considerando factores como la falta de acceso a dispositivos electrónicos y la baja familiaridad con tecnologías en poblaciones vulnerables; y evaluar cómo ampliar el acceso y la efectividad de canales de denuncia alternativos, como plataformas en línea o servicios telefónicos;

  • Violencia contra mujeres mayores y cambio en los patrones de violencia: investigar las causas detrás del aumento de los casos de malos tratos en mujeres mayores y la disminución de los casos de violencia física y psicológica; y comprender los factores que conducen a la vulnerabilidad financiera y a los malos tratos;

  • Violencia en niñas: analizar más detalladamente el aumento de los malos tratos y la variación de los casos de violencia sexual en niñas menores de 18 años, identificando medidas preventivas y de protección más eficaces para esa franja etaria;

  • Determinantes sociales y culturales de la violencia: investigar los factores sociales, culturales y económicos que contribuyen a la violencia contra las mujeres en la ciudad de Maputo; y estudiar cómo la pobreza, el desempleo, las normas de género y la estructura familiar influyen en las dinámicas de la violencia, además de explorar cómo esas variables afectan a las mujeres en los diferentes ciclos de vida.

Las limitaciones del estudio incluyen aspectos relacionados con la calidad de los registros en Maputo, los cuales presentaron variaciones a lo largo de los cuatro años estudiados, lo que dificultó un análisis más preciso. Adicionalmente, los datos proporcionados fueron datos agregados de los siete distritos municipales de la ciudad de Maputo, lo que impidió el análisis territorial de las ocurrencias. La ausencia de información sobre el perfil demográfico de las víctimas y de los agresores restringió la comprensión de las dinámicas de los casos. Por último, las variaciones en la forma de agregación de los datos por franja etaria dificultaron la comparación directa entre los diferentes grupos etarios.

Conclusión

El análisis de la violencia contra personas del sexo femenino en la ciudad de Maputo, Mozambique, entre 2019 y 2022, revela patrones importantes en términos de variaciones etarias, temporales y contextuales, como la pandemia. Las mujeres adultas fueron el grupo más impactado por la violencia a lo largo de los años, lo que refleja una elevada exposición a diferentes formas de violencia, como la física, la psicológica y la financiera. Las mujeres mayores también presentaron una tasa de violencia considerable, siendo más propensas a sufrir abusos que las niñas, con destaque para el aumento de los malos tratos en los años 2020 y 2022. Durante el período pandémico, se observó una reducción de 42% en las notificaciones de casos de violencia en relación con el período prepandémico. Esta disminución puede estar asociada al confinamiento social, a los cambios en las rutinas diarias y a la reducción en la capacidad de denuncia, además del impacto socioeconómico causado por la pandemia, que alteró las dinámicas familiares y sociales, dificultando la identificación y el reporte de los casos de violencia. Así, esta reducción debe analizarse con cautela, pues puede no reflejar una disminución real de la violencia, sino más bien una menor notificación de los casos debido a las restricciones y a la dificultad de acceso a los servicios de protección.

Aun habiendo reducción de los casos durante la pandemia, es fundamental monitorear el escenario pospandémico para entender si la tendencia de reducción se mantiene o si surgen nuevos factores que puedan aumentar la violencia; capacitar a profesionales de la salud, de la educación y de la asistencia social para identificar e intervenir en los casos de violencia; además de sensibilizar a la población sobre el problema; continuar con la recolección de datos y el monitoreo de los casos de violencia, como estrategia importante para identificar tendencias emergentes en el combate a la violencia de forma eficaz.

En suma, aunque los datos apuntan a una tendencia de reducción de la violencia contra mujeres en la Ciudad de Maputo, aún hay desafíos por enfrentar, especialmente en relación con los malos tratos y la violencia sexual contra niñas. El fortalecimiento de las redes de apoyo y la promoción de políticas de prevención, junto con la consolidación de sistemas de vigilancia y de protección social, son fundamentales para abordar este grave problema social y garantizar la seguridad y el bienestar de la población femenina, promoviendo un entorno más seguro y acogedor.

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    Artículo parte de la disertación de maestría “Impacto de la pandemia en la violencia doméstica en diferentes ciclos de vida en la ciudad de Maputo - Mozambique”, presentada en la Universidade Federal de Goiás, Faculdade de Enfermagem, Goiânia, GO, Brasil.
  • Cómo citar este artículo:
    Vilanculo TM, Pacheco LR, Caetano KAA, Guimarães RA, Teles SA. Impact of the COVID-19 pandemic on domestic violence, 2019-2022. Rev. Latino-Am. Enfermagem. 2026;34:e4744 [cited año mes día].Available from: URL https://doi.org/10.1590/1518-8345.7868.4744

Editado por

  • Editor Asociado:
    Omar Pereira de Almeida Neto

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    16 Mar 2026
  • Fecha del número
    2026

Histórico

  • Recibido
    06 Feb 2025
  • Acepto
    11 Jul 2025
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