Open-access Condiciones pos-COVID: coexistencia de síntomas y desafíos para la atención integral

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RESUMEN

Objetivo:  Analizar la frecuencia y la coocurrencia de los síntomas de las condiciones pos-COVID-19 e investigar su asociación con variables demográficas, antecedentes de hospitalización y demanda de atención médica.

Método:  Estudio transversal descriptivo-analítico realizado con 821 participantes que presentaron síntomas de condiciones pos-COVID-19. Se realizó un análisis descriptivo, pruebas de asociación y correlación de Pearson para identificar agrupaciones de síntomas.

Resultados:  El sexo femenino presentó mayor frecuencia de caída del cabello (p < 0,001), mientras que los adultos jóvenes refirieron mayor ocurrencia de cefalea (p = 0,003). La debilidad muscular se asoció con la hospitalización en la fase aguda (p < 0,001), mientras que una carga sintomática elevada aumentó la frecuencia de visitas a urgencias con verificación de los signos vitales (p < 0,001). Se identificó una asociación moderada entre parestesia en las extremidades superiores e inferiores; dolor en las extremidades superiores e inferiores; dolor articular y mialgia; ansiedad y síntomas depresivos; ansiedad y trastornos del sueño; náuseas y epigastralgia/pirosis; náuseas y mareos; y dolor de garganta y rinorrea.

Conclusión:  Las condiciones pos-COVID presentan un perfil sintomático heterogéneo y multisistémico, asociado con factores demográficos, gravedad previa y mayor demanda de atención médica, lo que refuerza la necesidad de una atención integral.

DESCRIPTORES
COVID-19; Síndrome Post Agudo de COVID-19; Atención Primaria de Salud; SARS-CoV-2; Signos y Síntomas

ABSTRACT

Objective:  To analyze the frequency and co-occurrence of symptoms of post-COVID conditions and investigate the association with demographic variables, history of hospitalization, and demand for healthcare.

Method:  A descriptive-analytical cross-sectional study was conducted with 821 participants who presented symptoms of post-COVID conditions. Descriptive analysis, association tests, and Pearson correlation were performed to identify symptom clusters.

Results:  Female gender had a higher frequency of hair loss (p < 0.001), while young adults reported a higher occurrence of headache (p = 0.003). Muscle weakness was associated with hospitalization in the acute phase (p < 0.001), while a high symptomatic burden increased the frequency of admission with vital sign checks (p < 0.001). A moderate association was identified between paresthesia in upper and lower limbs; pain in upper and lower limbs; joint pain and myalgia; anxiety and depressive symptoms; anxiety and sleep disorders; nausea and epigastric pain/heartburn; nausea and dizziness; and sore throat and runny nose.

Conclusion:  post-COVID conditions present a heterogeneous and multisystemic symptomatic profile, associated with demographic factors, previous severity, and greater demand for care, reinforcing the need for comprehensive care.

DESCRIPTORS
COVID-19; Post-Acute COVID-19 Syndrome; Primary Health Care; SARS-CoV-2; Signs and Symptoms

RESUMO

Objetivo:  Analisar a frequência e coocorrência de sintomas das condições pós-covid e investigar a associação com variáveis demográficas, antecedentes de hospitalização e demanda por assistência à saúde.

Método:  Estudo transversal descritivo-analítico realizado com 821 participantes que apresentaram sintomas das condições pós-covid. Realizou-se análise descritiva, testes de associação e correlação de Pearson para identificar agrupamentos de sintomas.

Resultados:  Sexo feminino teve maior frequência de queda de cabelo (p < 0,001), enquanto adultos jovens relataram maior ocorrência de cefaleia (p = 0,003). Fraqueza muscular associou-se com hospitalização na fase aguda (p < 0,001), enquanto carga sintomática elevada aumenta a frequência de acolhimento com verificação de sinais vitais (p < 0,001). Identificou-se associação moderada entre parestesia em membros superiores e inferiores; dor em membros superiores e inferiores; dor articular e mialgia; ansiedade e sintomas depressivos; ansiedade e alterações do sono; náusea e epigastralgia/pirose; náusea e tontura; e dor de garganta e coriza.

Conclusão:  Condições pós-covid apresentam perfil sintomático heterogêneo e multissistêmico, associado a fatores demográficos, gravidade prévia e maior demanda assistencial, reforçando a necessidade de cuidado integral.

DESCRITORES
COVID-19; Síndrome de Pós-COVID-19 Aguda; Atenção Primária à Saúde; SARS-CoV-2; Sinais e Sintomas

INTRODUCCIÓN

La pandemia de COVID-19, causada por el virus SARS-CoV-2, representó uno de los mayores desafíos sanitarios del siglo XXI, con un profundo impacto en la morbilidad y la mortalidad, así como en los sistemas de salud a escala global. Aunque los esfuerzos iniciales se centraron en el manejo de la fase aguda de la infección, se hizo cada vez más evidente que una parte significativa de las personas afectadas presentaba síntomas persistentes durante semanas o meses después de la resolución del cuadro clínico inicial, lo que configuraba un nuevo y complejo problema de salud pública(1).

Estas manifestaciones prolongadas comenzaron a describirse, inicialmente, con el término long Covid (Covid prolongado), que designa un amplio espectro de signos y síntomas que persisten más allá de la fase aguda de la enfermedad(2). A partir de 2023, el Ministerio de Salud de Brasil adoptó oficialmente la denominación de “condición pos-COVID” (CPC) para definir los síntomas y/o condiciones que continúan o se desarrollan cuatro semanas o más después de la infección inicial por el SARS-CoV-2, y que no pueden explicarse mediante un diagnóstico alternativo. Los síntomas y/o condiciones pueden ser recurrentes o persistentes, y pueden agravarse o desaparecer(3).

La CPC se considera un síndrome multisistémico, que incluye predominantemente síntomas de fatiga, dolor musculoesquelético, alteraciones respiratorias y manifestaciones neurológicas, como cefalea, trastornos del sueño, ansiedad y déficits cognitivos(4). La diversidad de presentaciones clínicas refleja no solo la complejidad fisiopatológica de la infección, sino también la interacción entre factores biológicos, demográficos y contextuales que modulan la respuesta al virus(1,5,6).

En general, la manifestación de la CPC no ocurre de manera homogénea entre los diferentes grupos poblacionales. La evidencia indica que las mujeres presentan una mayor prevalencia de síntomas persistentes, especialmente de naturaleza neurológica(6). En cuanto a la edad, los estudios señalan una mayor frecuencia de síntomas neurológicos, como alteraciones del sueño y fatiga, en adultos jóvenes(7,8), mientras que las personas de edad avanzada tienden a presentar un mayor compromiso respiratorio(9,10). La presencia de comorbilidades previas, como la obesidad, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus y las enfermedades respiratorias crónicas, también se ha asociado de manera consistente con un mayor riesgo de evolución hacia la CPC y una mayor carga sintomática(8).

A pesar del notable crecimiento de la literatura sobre la CPC, la mayoría de los estudios se han centrado en la descripción aislada de la prevalencia de los síntomas o en la identificación de factores de riesgo individuales(5,11). Por lo tanto, persisten lagunas importantes en cuanto a la comprensión de cómo coexisten los síntomas y se organizan en grupos sindrómicos, así como sobre el impacto de esta coocurrencia en la complejidad de la demanda de atención y en la organización de la atención en salud. La falta de análisis que exploren los patrones de coocurrencia sintomática limita la estratificación del riesgo, la priorización de pacientes y la planificación de enfoques clínicos integrados, especialmente en el ámbito de la atención primaria de salud.

Ante este panorama, es necesario explorar los síntomas y sus coocurrencias, así como su relación con las demandas de atención médica, con el fin de contribuir a la comprensión de los patrones de los síntomas del síndrome pos-COVID (CPC), como un fenómeno multisistémico, y ofrecer fundamentos para la estratificación del riesgo y la planificación de la atención con miras a una atención integral y eficaz. Por lo tanto, este estudio tuvo como objetivo analizar la frecuencia y la coocurrencia de los síntomas de la afección pos-COVID e investigar la asociación con variables demográficas, antecedentes de hospitalización y la demanda de atención médica.

MÉTODO

Diseño del Estudio

Se trata de un estudio observacional, transversal, descriptivo-analítico y de base retrospectiva, realizado a partir de datos secundarios. Se siguieron las recomendaciones del protocolo Strengthening the reporting of observational studies in epidemiology (STROBE) para la presentación del presente estudio. Este estudio presenta datos que forman parte del proyecto paraguas “Técnicas de inteligencia artificial para la identificación y el manejo clínico de los casos de COVID prolongada”, financiado por el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq), expedientes número 444361/2023-5 y 407497/2023-4.

Lugar del Estudio y Período de Recolección de datos

El estudio se llevó a cabo en el marco de los servicios del Sistema Único de Salud, específicamente en el Departamento de Atención Básica y Vigilancia Epidemiológica del municipio de São Carlos, en el estado de São Paulo, Brasil. La recolección de datos se realizó de septiembre de 2024 a septiembre de 2025.

Población

La población del estudio estuvo compuesta por personas mayores de 18 años con un caso confirmado de COVID-19 mediante prueba de antígeno, en el período comprendido entre enero de 2021 y el 31 de diciembre de 2023, registrado en el Sistema de Notificación de COVID-19 (SisCovid) del municipio de São Carlos. En la ciudad de São Carlos, se notificaron 62 977 casos positivos de COVID-19 en personas mayores de 18 años durante el período analizado en este estudio.

Criterios de Selección

Se incluyeron en este estudio personas con COVID-19 confirmada mediante prueba de antígeno y que figuraban en expedientes médicos físicos y/o electrónicos en unidades de Atención Primaria de Salud del municipio de São Carlos.

Utilizamos la definición del Ministerio de Salud de Brasil para las condiciones pos-COVID (CPC): síntomas y/o condiciones que persisten o se desarrollan cuatro semanas o más después de la infección inicial por el SARS-CoV-2, y que no pueden explicarse mediante un diagnóstico alternativo(3).

Se excluyeron del estudio las personas sin registros en los expedientes de la Atención Primaria ni en los hospitales públicos de referencia para pacientes con COVID-19 en el municipio de São Carlos. También se excluyó a las personas hospitalizadas en el municipio del estudio, pero que no residían en él.

Definición de la Muestra

El cálculo de la muestra consideró una prevalencia del 50 % de los síntomas de las CPC, valor adoptado de manera conservadora ante la variación de las estimaciones reportadas en la literatura(5,11,12). Se asumió un nivel de significancia del 5 % y un error absoluto de 5 puntos porcentuales. Considerando una población finita estimada en 31 489 pacientes con CPC mayores de 18 años en el municipio de interés, el tamaño de la muestra se determinó mediante la fórmula para la estimación de proporciones en una población finita:

n = ( z ( 1 − α 2 ) 2 ∗ N ∗ p ( 1 − p ) ) d 2 ( N − 1 ) + z ( 1 − α 2 ) 2 ∗ p ( 1 − p )

Donde p es la prevalencia esperada, d es el error absoluto tolerable y N es el tamaño de la población. Así, el tamaño de la muestra adoptado en este estudio fue de n = 821.

Variables del Estudio

Las variables analizadas fueron: demográficas, clínicas previas y relacionadas con la infección, síntomas de CPC y variables de atención médica.

Variables demográficas: sexo (masculino o femenino), raza/color (negra, mestiza, blanca, amarilla o indígena) y edad (en años completos).

Variables clínicas previas y relacionadas con la infección (binarias): antecedentes de hospitalización por COVID-19 y tipo de prueba para confirmar la COVID-19 (RT-PCR o prueba rápida).

Variables de síntomas de CPC (binarias): presencia y tipo de síntomas persistentes reportados después de la fase aguda de la infección. Cabe destacar que un mismo paciente podría presentar uno o más síntomas.

Variables de atención de salud (binarias): consultas con profesionales de la salud, atención inicial con verificación de signos vitales, solicitudes de exámenes complementarios, derivaciones y prescripciones farmacológicas y no farmacológicas.

Instrumentos Utilizados para la Recolección de la Información

Para la recolección de datos se elaboró una hoja de cálculo electrónica para el registro de las variables de interés del estudio mediante el software Microsoft Excel. Cada participante fue identificado mediante un número de identificación único (ID). La recolección fue realizada por un equipo técnico debidamente capacitado, compuesto por 2 estudiantes de licenciatura, 2 de maestría y 1 de doctorado, siguiendo los protocolos y criterios establecidos por el Ministerio de Salud sobre la definición de caso de COVID-19 y de CPC. De esta manera, fue posible minimizar posibles sesgos en la identificación de la información, garantizando la estandarización en la recolección y la confiabilidad de los datos obtenidos.

Recolección de Datos

La primera etapa de la recolección consistió en la extracción de datos del sistema SisCovid. A partir de estos datos, se identificó a las personas con prueba positiva para COVID-19. En la segunda etapa, a partir de los datos de las personas con COVID-19 confirmada, se revisaron los expedientes médicos electrónicos de la Atención Primaria de Salud mediante el sistema e-SUS. En esta etapa se identificaron los casos de CPC, se realizaron actividades de recolección de datos relativos a la hospitalización durante la fase aguda de la COVID-19, así como variables relacionadas con los síntomas de la CPC y la atención médica.

Tratamiento y Análisis de los Datos

Los análisis estadísticos se realizaron en el software RStudio (versión 2026.01.0+392 para Windows), utilizando paquetes específicos para el manejo de datos y el análisis estadístico. Inicialmente, se llevó a cabo el análisis descriptivo de las variables. Las variables categóricas se describieron mediante frecuencias absolutas y relativas, mientras que las variables numéricas se presentaron mediante la media y la desviación estándar. Se adoptó un nivel de significación del 5 % (p < 0,05) para todos los análisis inferenciales.

Los síntomas con una frecuencia total inferior a diez casos se excluyeron de los análisis inferenciales para evitar inestabilidad estadística. Teniendo en cuenta que n = 821, la frecuencia de los síntomas reportados por menos de 10 participantes equivale a una frecuencia del 1 % o menos en relación con el número de participantes. De esta manera, se reportaron 76 tipos diferentes de síntomas/signos, de los cuales se incorporaron al análisis 32 síntomas/signos.

Para efectos analíticos, los síntomas se agruparon de la siguiente manera: 0 síntomas; 1 síntoma; 2 síntomas; 3 síntomas; 4–5 síntomas; ≥6 síntomas. La edad se clasificó en grupos de edad (18–29; 30–39; 40–49; 50–59; ≥60 años), tomando en cuenta criterios epidemiológicos y la distribución de la muestra.

Se analizó la relación entre la frecuencia de los síntomas y el grupo de edad, así como la relación entre la frecuencia de los síntomas y los antecedentes de hospitalización, utilizando pruebas de Chi-cuadrado de Pearson o la prueba exacta de Fisher, según correspondiera. Los resultados se presentaron como porcentajes con el respectivo valor p.

Para evaluar la asociación entre el sexo y la presencia de síntomas específicos, se ajustaron modelos de regresión logística binaria, tomando cada síntoma como variable dependiente. Los modelos se ajustaron por grupo de edad, con el objetivo de reducir la confusión relacionada con la edad. Los resultados se presentaron como odds ratios, con intervalos de confianza del 95 % y valor p.

La asociación entre la carga sintomática y los indicadores de atención médica se evaluó mediante la comparación de proporciones entre las categorías de carga sintomática, utilizando la prueba exacta de Fisher. Cuando fue necesario, se empleó la simulación de Monte Carlo (10 000 permutaciones) para estimar el valor p.

La coocurrencia entre síntomas se evaluó mediante la correlación tetracórica, adecuada para el análisis de asociación entre variables dicotómicas binarias, como la presencia o ausencia de síntomas. La correlación tetracórica permite evaluar en qué medida dos síntomas tienden a presentarse simultáneamente. Los coeficientes varían de −1 a +1; los valores cercanos a +1 indican una mayor coocurrencia entre los síntomas, los valores cercanos a 0 indican ausencia de asociación y los valores negativos indican una asociación inversa. Para interpretar la magnitud de las correlaciones, se adoptó la siguiente clasificación: débil (< 0,50), moderada (0,50–0,74) y fuerte (≥0,75). Este análisis tuvo un carácter exploratorio y descriptivo, sin inferencia causal, y buscó identificar patrones de asociación entre las manifestaciones clínicas.

Consideraciones Éticas

El estudio se llevó a cabo de acuerdo con las directrices éticas nacionales e internacionales y fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación de la Universidad Federal de São Carlos, el 25 de septiembre de 2024, de conformidad con el Certificado de Presentación para Evaluación Ética número 74911623.5.0000.5504, bajo el dictamen n.º 7.102.185, adjunto a la presente presentación. Se dispensó el consentimiento libre e informado de los participantes del estudio, ya que la investigación utilizó datos secundarios.

RESULTADOS

El estudio se llevó a cabo con 821 participantes, de los cuales 575 (70,0 %) eran mujeres y 246 (30,0 %) hombres. La edad promedio fue de 49,2 ± 15,5 años. En cuanto a la raza/color, 552 (67,2 %) participantes eran blancos, seguidos por 203 mestizos (24,7 %), 59 negros (7,2 %) y 7 asiáticos (0,8 %).

El análisis de la frecuencia de los síntomas del CPC mostró un predominio de manifestaciones sistémicas, musculoesqueléticas y neurológicas. Entre los síntomas reportados con mayor frecuencia, destacan el cansancio/fatiga (n = 133; 16,2 %), la cefalea (n = 110; 13,4 %), la dificultad para respirar (n = 110; 13,4 %), el dolor en las extremidades inferiores (n = 103; 12,5 %) y la tos (n = 82; 10 %). Entre los síntomas neurológicos se destacan la ansiedad (n = 60; 7,3 %), los trastornos del sueño (n = 52; 6,3 %) y la pérdida de memoria (n = 49; 6,0 %).

Al analizar la relación entre los síntomas y los grupos de edad, se observa que los trastornos de la memoria fueron más frecuentes entre las personas de 40 a 49 años (p = 0,003). La cefalea presentó una mayor prevalencia en los grupos de edad de 18 a 29 años y de 30 a 39 años, con una reducción progresiva en las edades más avanzadas (p = 0,003); las alteraciones del flujo menstrual se reportaron con mayor frecuencia entre las mujeres de los grupos de edad de 18 a 29 años y de 30 a 39 años (p = 0,012); y la caída del cabello también fue más frecuente en los grupos más jóvenes, particularmente entre los 18 y los 29 años y entre los 30 y los 39 años (p = 0,018). Además, cabe destacar que el dolor en las extremidades superiores fue más frecuente entre las personas de entre 50 y 59 años (p = 0,023); y la parestesia en las extremidades inferiores se observó con mayor frecuencia en personas a partir de los 50 años (p = 0,037). Por último, la taquicardia fue más frecuente en el grupo de edad de 30 a 39 años, aunque con una asociación débil (p = 0,049) (Tabla 1).

Tabla 1
Relación entre el grupo de edad y los síntomas en pacientes con condiciones pos-COVID – São Carlos, SP, Brasil, 2025.

Al analizar la relación entre los síntomas y el sexo, destaca que los hombres presentaban una menor probabilidad de sufrir caída del cabello (p < 0,001), lo que indica que las mujeres tenían aproximadamente nueve veces más probabilidades de referir caída del cabello. En cuanto al resto de síntomas, no se observaron asociaciones estadísticamente significativas (Tabla 2).

Tabla 2
Relación entre el sexo y los síntomas en pacientes con condiciones pos-COVID-19 – São Carlos, SP, Brasil, 2025.

En cuanto al análisis de la relación entre los síntomas y las conductas asistenciales, se identificó una asociación entre los antecedentes de hospitalización y la presencia de síntomas de debilidad o pérdida de fuerza muscular (p < 0,001), parestesia en las extremidades inferiores (p = 0,012), dolor abdominal (p = 0,017) y ansiedad (p = 0,039) (Tabla 3).

Tabla 3
Asociación entre los síntomas y las prácticas asistenciales según la hospitalización, la derivación y la prescripción terapéutica en pacientes con condiciones pos-COVID – São Carlos, SP, Brasil, 2025.

En cuanto a la derivación a un especialista, se observó una asociación con la presencia de parestesia en las extremidades inferiores (p = 0,002), dolor en las extremidades inferiores (p = 0,006), alteraciones cutáneas (p = 0,012) y dolor de garganta (p = 0,028). En cuanto a la prescripción farmacológica, se observó una asociación con la fatiga (p < 0,001), el dolor en las extremidades inferiores (p = 0,001) y la ansiedad (p = 0,001), además del dolor de espalda/lumbar (p = 0,044) y la epigastralgia/ardor de estómago (p = 0,047). Por su parte, la prescripción no farmacológica se asoció con la fatiga (p = 0,003), el dolor en el pecho (p = 0,041) y el dolor torácico (p = 0,046) (Tabla 3).

La relación entre la carga de síntomas de la CPC y la demanda de asistencia sanitaria puso de manifiesto una asociación entre la presencia de 4 o más síntomas y la atención inicial con verificación de los signos vitales (p < 0,001) y la derivación a especialistas (p = 0,017). Además, se observó una asociación entre la prescripción farmacológica y la carga de 3 a 5 síntomas (p = 0,004) (Tabla 4).

Tabla 4
Relación entre la carga de síntomas y la demanda de asistencia sanitaria en pacientes con condiciones pos-COVID – São Carlos, SP, Brasil, 2025.

En cuanto a la coocurrencia de los síntomas del CPC, se observó una asociación significativa intragrupo, es decir, entre los síntomas musculoesqueléticos entre sí, así como entre los síntomas neurológicos, gastrointestinales y respiratorios. Entre los síntomas musculoesqueléticos, destaca la correlación moderada entre la parestesia en las extremidades superiores y la parestesia en las extremidades inferiores. Entre los síntomas gastrointestinales, se identificó una correlación moderada entre las náuseas y la epigastralgia/ardor de estómago, y entre las náuseas y los mareos. Entre los síntomas respiratorios, hubo una correlación moderada entre el dolor de garganta y la rinitis, y correlaciones débiles entre la tos y la rinitis; y entre la tos y el dolor de garganta. En cuanto a los síntomas neurológicos, se observaron correlaciones moderadas entre la ansiedad y los síntomas depresivos, y entre la ansiedad y los trastornos del sueño, así como entre los trastornos del sueño y los síntomas depresivos (Figura 1).

Figura 1
Coocurrencia de síntomas en pacientes con condiciones pos-COVID – São Carlos, SP, Brasil, 2025.

DISCUSIÓN

Los hallazgos refuerzan la idea de que las CPC son manifestaciones multisistémicas y heterogéneas, caracterizadas no solo por la persistencia, sino también por la coocurrencia de síntomas musculoesqueléticos, neurológicos, gastrointestinales y respiratorios. Este patrón concuerda con la literatura que describe el CPC como una afección de presentación clínica variable, influenciada por mecanismos biológicos, el perfil demográfico y la gravedad del episodio agudo(1,4,12).

La diversidad de síntomas de las CPC puede explicarse en parte por el mecanismo de entrada del SARS-CoV-2 en la célula huésped, al unirse a los receptores de la enzima convertidora de angiotensina 2 (ECA-2), que se encuentran ampliamente distribuidos en el organismo(13,14). Esta interacción reduce la expresión de ECA-2 en la superficie celular, lo que genera una acumulación de angiotensina II, que tiene efectos profibróticos. Al mismo tiempo, la liberación masiva de citocinas y factores proinflamatorios por parte de las células dañadas establece un estado de inflamación generalizada y un daño tisular persistente potencial, lo que explica la coexistencia de manifestaciones clínicas en diversos sistemas(1).

En el ámbito neurológico, a pesar de la mayor frecuencia de alteraciones de la memoria entre personas de 40 a 49 años, la literatura aún no ha llegado a un consenso sobre la predominancia por edad de estas manifestaciones(6,15). Existen hipótesis de que el síntoma esté asociado a mecanismos como la neuroinflamación persistente y alteraciones estructurales en regiones relacionadas con la consolidación de la memoria. Es posible que el deterioro cognitivo se presente de manera relativamente independiente de la edad, modulado por factores individuales, como comorbilidades previas a la COVID-19, y por la intensidad de la respuesta inflamatoria inicial(15).

En cuanto a la cefalea, a pesar de su mayor frecuencia en adultos jóvenes, existen evidencias divergentes en la literatura sobre el efecto de la edad, con informes de un aumento de la prevalencia en grupos de edad más avanzados(6,16). La heterogeneidad de estos resultados sugiere que la cefalea en la CPC puede representar diferentes fenotipos clínicos, incluyendo la exacerbación de una migraña previa o la aparición de cefalea asociada a la respuesta inflamatoria posviral(16,17). Por otro lado, la taquicardia puede estar asociada a daños en las células del sistema nervioso autónomo provocados por mecanismos de neuroinflamación(18).

En lo que respecta a la salud femenina, las alteraciones del flujo menstrual entre mujeres de 18 a 39 años y la mayor frecuencia de caída del cabello en las mujeres corroboran la evidencia de que la infección por el SARS-CoV-2 puede interferir en la regulación del eje hipotálamo-hipófisis-ovario(19). Además, esto es compatible con la aparición de efluvio telógeno posinfeccioso, desencadenado por un estrés fisiológico intenso. La mayor frecuencia de caída del cabello entre los adultos jóvenes también puede reflejar una mayor percepción del síntoma y su repercusión psicosocial(20). Por su parte, la mayor frecuencia de dolor en las extremidades superiores y parestesia en las extremidades inferiores en personas de 50 años o más podría estar relacionada con el envejecimiento inmunológico y el inflammaging, una inflamación crónica de bajo grado característica de la inmunosenescencia, potencialmente exacerbada por el SARS-CoV-2(21).

De manera complementaria, la hospitalización en la fase aguda se mostró asociada a debilidad muscular, parestesia en las extremidades inferiores, dolor abdominal y ansiedad, lo que indica que la gravedad inicial influye en la persistencia y el perfil de los síntomas. La debilidad y las parestesias pueden reflejar un des-condicionamiento físico, inmovilización y la persistencia de procesos inflamatorios y neuropáticos tras la infección(4,22). La mayor frecuencia de ansiedad entre los pacientes hospitalizados sugiere, además, repercusiones psicosociales relacionadas con la hospitalización y con la propia enfermedad grave(23). En cuanto al dolor abdominal, aunque fue más frecuente entre los pacientes hospitalizados, la literatura señala que los síntomas gastrointestinales también pueden presentarse tras cuadros leves, lo que refuerza la naturaleza multisistémica de las CPC(15).

En el ámbito de la atención médica, las manifestaciones musculoesqueléticas se relacionaron con mayor frecuencia con la derivación a especialistas, mientras que la fatiga, la ansiedad, el dolor en las extremidades inferiores, el dolor lumbar y la epigastralgia/ardor de estómago se asociaron con la prescripción de medicamentos. Estos hallazgos sugieren que los síntomas percibidos como más incapacitantes o de manejo clínico más difícil tienden a requerir un mayor uso de recursos especializados y terapéuticos(24,25). Al mismo tiempo, la asociación entre la fatiga, el dolor torácico y el dolor en el pecho con la prescripción no farmacológica refuerza la importancia de las estrategias de rehabilitación y el seguimiento multiprofesional en el manejo de las CPC(26,27).

En este mismo sentido, la presencia de síntomas como epigastralgia o acidez estomacal también se asoció con la prescripción farmacológica, pero no con la no farmacológica. Este hallazgo pone de manifiesto una tendencia a la medicalización de los síntomas gastrointestinales en las CPC, posiblemente debido a la mayor disponibilidad y al efecto rápido de las terapias farmacológicas, sobre todo en el manejo de la dispepsia y el reflujo gastroesofágico(28).

La carga sintomática también demostró ser un predictor directo de la complejidad de la demanda de atención. La presencia de cuatro o más síntomas aumentó la probabilidad de ser atendido con verificación de signos vitales y derivación a especialistas, mientras que la carga de tres a cinco síntomas se asoció con la prescripción farmacológica. Este gradiente refuerza la utilidad de la carga sintomática como elemento de estratificación de riesgo y de organización de los flujos en la atención primaria de salud(26).

Además, el análisis de la coocurrencia de los síntomas de las CPC contribuye a comprender cómo esta carga sintomática converge entre sí. En el ámbito físico y musculoesquelético, la coocurrencia entre la parestesia en las extremidades superiores y la parestesia en las extremidades inferiores, entre el dolor en las extremidades inferiores y el dolor en las extremidades superiores, y entre el dolor articular y la mialgia sugiere una posible relación con procesos inflamatorios persistentes y lesiones tisulares posinfecciosas(14). La evidencia apunta a la presencia de neuropatía de fibras pequeñas en subgrupos de pacientes con síntomas de dolor crónico tras la infección por el SARS-CoV-2(27).

En cuanto a la coocurrencia entre la ansiedad y los trastornos del sueño, hay evidencia sobre la alta frecuencia de síntomas de ansiedad y trastornos del ritmo sueño-vigilia en poblaciones pos-COVID, especialmente en aquellas con antecedentes de hospitalización en la fase aguda de la COVID-19(29). Este patrón está relacionado no solo con el impacto psicosocial de la enfermedad, sino también con la neuroinflamación, que interfiere en las redes neuronales del estado de ánimo y el sueño, ya que los marcadores inflamatorios elevados en el período post agudo se correlacionan con síntomas neurológicos(30). Cabe destacar que el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HHS) regula la respuesta del organismo al estrés; el estrés crónico puede provocar una hiperactivación de este eje, lo que da lugar a un aumento en la liberación de cortisol, lo cual contribuye al daño neuronal, particularmente en regiones como el hipocampo y la corteza prefrontal, ambas involucradas en la regulación del estado de ánimo y el sueño. Por otro lado, la privación del sueño o la mala calidad del mismo intensifica los síntomas de ansiedad, estableciendo un ciclo de retroalimentación negativa(29).

Además, la coocurrencia entre la ansiedad y los síntomas depresivos, así como entre los trastornos del sueño y los síntomas depresivos, refuerza la hipótesis de mecanismos compartidos, como la disfunción del eje HHA, la neuroinflamación y las alteraciones en la neurotransmisión serotoninérgica y dopaminérgica(29,30). La alta frecuencia de ansiedad, depresión y trastornos del sueño se describe ampliamente en el contexto de las CPC, lo que sugiere que dichas manifestaciones no deben analizarse de manera aislada(27,29,30).

Por su parte, la correlación moderada de la coocurrencia entre dolor de garganta y secreción nasal, así como entre tos y secreción nasal y entre tos y dolor de garganta, indica la coexistencia de síntomas respiratorios en adultos con CPC. Estas correlaciones pueden reflejar inflamación residual de las vías respiratorias superiores, disfunción inmunológica persistente o lesión en la mucosa del sistema respiratorio tras una infección(14).

En conjunto, estos hallazgos refuerzan que, aunque los síntomas de las CPC no forman un único patrón sindrómico dominante, existen agrupaciones clínicas distintas que deben tenerse en cuenta en la planificación de la evaluación clínica, en la estratificación del riesgo y en la organización de enfoques terapéuticos integrados. Estos resultados concuerdan con las recomendaciones internacionales que destacan la necesidad de organizar líneas de atención multiprofesionales y articuladas de manera longitudinal para las personas con CPC, especialmente en la atención primaria de salud, debido a la elevada heterogeneidad clínica y a la persistencia de la demanda de atención(5,24,25,26). La identificación de patrones de coocurrencia de síntomas puede contribuir a la planificación de flujos de atención, a la definición de criterios de derivación y al fortalecimiento de estrategias de rehabilitación física, cognitiva y psicosocial en los servicios de salud(9,24,25,26).

Entre las limitaciones, se destacan el uso de datos secundarios, de forma retrospectiva, provenientes de expedientes médicos y sistemas de información, sujetos a heterogeneidad, registros incompletos y posibles sesgos de registro, además de una posible subnotificación de síntomas e información clínica. Además, el diseño transversal impide seguir la evolución temporal de los síntomas y establecer relaciones causales. Aun así, el estudio representa un avance al explorar la coocurrencia de síntomas en adultos con CPC, lo que ofrece una comprensión más integral de la afección y aporta información útil para la planificación de la atención.

CONCLUSIÓN

Este estudio pone de manifiesto que la CPC constituye una afección de salud compleja y multisistémica, caracterizada por síntomas persistentes que afectan principalmente a los sistemas musculoesquelético y neurológico. La distribución de los síntomas no es homogénea; las mujeres presentan mayor frecuencia de caída del cabello y los adultos jóvenes, de cefalea. La gravedad del cuadro agudo, particularmente la necesidad de hospitalización, resultó ser determinante para la persistencia de síntomas más graves, como debilidad muscular, parestesias y trastornos de ansiedad. Se destacó que la carga sintomática está directamente asociada al aumento de la demanda de atención médica, con una mayor necesidad de derivaciones especializadas e intervenciones terapéuticas en pacientes con múltiples síntomas. La identificación de grupos sindrómicos tiene implicaciones directas para la estratificación del riesgo, la planificación de la evaluación clínica y la organización de la atención en salud.

DISPONIBILIDAD DE DATOS

Los datos que respaldan los hallazgos de este estudio no están disponibles públicamente por el momento, ya que forman parte de una investigación más amplia que aún está en curso. Los datos se pondrán a disposición una vez concluido el proyecto principal, previa solicitud al autor correspondiente.

Apoyo financiero

Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São Paulo – Fapesp, expedientes n.º 2024/17780-3; Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico – CNPq, expedientes n.º 444361/2023-5 y 407497/2023-4.

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Correspondencia

Autor correspondiente: Gustavo Diego Magno Rodovia Washington Luís, km 235 – SP-310, Monjolinho 13565-905 – São Carlos, SP, Brasil gusmagno@gmail.com

EDITORA ASOCIADA

Thereza Maria Magalhães Moreira

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    17 Ago 2026
  • Fecha del número
    2026

Histórico

  • Recibido
    30 Mar 2026
  • Acepto
    06 Jun 2026
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