Open-access Prevalencia y factores asociados a la ansiedad y a la depresión post COVID-19*

Objetivo:   estimar la prevalencia y los factores asociados a la ansiedad y a la depresión en pacientes que se están recuperando de COVID-19.

Método:  estudio transversal realizado con 381 pacientes cuatro meses después de la infección por SARS-COV-2. Se recolectaron datos sociodemográficos y clínicoepidemiológicos, al igual que diversa información sobre la incidencia de sucesos estresantes relacionados con la pandemia de COVID-19, por medio de un cuestionario y aplicando la Escala de Ansiedad y Depresión Hospitalaria. Se realizaron análisis descriptivos e inferenciales con regresión logística binaria para identificar los factores asociados.

Resultados:  los valores de prevalencia de ansiedad y depresión posible y probable fueron 46,45% y 22,31%, respectivamente. El temor de volver a contraer COVID-19, antecedentes previos de trastornos mentales y antecedentes familiares de enfermedades crónicas estuvieron asociados a mayores probabilidades de sufrir ansiedad y depresión. Ingresos familiares de hasta un salario mínimo y presencia de comorbilidades estuvieron asociados a la depresión, mientras que tener empleo se erigió como un factor de protección en el caso de la ansiedad.

Conclusión:  se observó elevada prevalencia de ansiedad y depresión durante el período post COVID-19, asociada con factores psicosociales, clínicos y socioeconómicos, evidenciando así la necesidad de implementar estrategias de detección y atención de la salud mental en esta población.

Descriptores:
Ansiedad, Depresión; COVID-19; Síndrome Post Agudo de COVID-19; Salud Mental; Factores de Riesgo


Destacados:

(1) Elevada prevalencia de ansiedad en pacientes recuperados de COVID-19. (2) Factores como sexo, situación económica, fallecimientos y temor de contraer COVID-19 influenciaron la salud emocional. (3) Factores sociales/clínicos y el estrés asociado a la pandemia estuvieron relacionados con la ansiedad y la depresión. (4) Implementar intervenciones y realizar un diagnóstico temprano son medidas esenciales en la atención psicológica después de COVID-19.

Objective:  to estimate the prevalence and factors associated with anxiety and depression in patients recovering from COVID-19.

Method:  a cross-sectional study conducted with 381 patients four months after SARS-COV-2 infection. Sociodemographic and clinical-epidemiological data were collected, as well as information about the incidence of stressful events related to the COVID-19 pandemic, by means of a questionnaire and by applying the Hospital Anxiety and Depression Scale. Descriptive and inferential analyses with binary logistic regression were performed to identify the associated factors.

Results:  the prevalence of possible and probable anxiety and depression was 46.45% and 22.31%, respectively. Fear of contracting COVID-19 again, previous history of mental disorders and family history of chronic diseases were associated with higher chances of anxiety and depression. Family incomes of up to one minimum wage and presence of comorbidities were associated with depression; in turn, having a job proved to be a protective factor in the case of anxiety.

Conclusion:  high prevalence of anxiety and depression was observed in the post-COVID-19 period, associated with psychosocial, clinical and socioeconomic factors and evidencing the need for screening and mental health care strategies targeted at this population group.

Descriptors:
Anxiety; Depression; COVID-19; Post-Acute COVID-19 Syndrome; Mental Health; Risk Factors


Highlights:

(1) High prevalence of anxiety in patients recovered from COVID-19. (2) Factors like gender, economic situation, deaths and fear of COVID-19 exerted an influence on emotional health. (3) Social/clinical factors and pandemic-associated stress were related to anxiety and depression. (4) Interventions and early diagnoses are essential in post- COVID-19 psychological care.

Objetivo:  estimar a prevalência e os fatores associados à ansiedade e à depressão em pacientes que se recuperam da COVID-19.

Método:  estudo transversal, realizado com 381 pacientes, após quatro meses da infecção pelo SARS-COV-2. Foram coletados dados sociodemográficos e clínico-epidemiológicos, bem como informações sobre a ocorrência de eventos estressantes relacionados à pandemia de COVID-19, por meio de questionário e aplicação da Escala Hospitalar de Ansiedade e Depressão. Realizaram-se análises descritivas e inferenciais, com regressão logística binária para a identificação dos fatores associados.

Resultados:  a prevalência de ansiedade possível e provável foi de 46,45%, e a de depressão possível e provável, de 22,31%. O medo de contrair COVID-19 novamente, histórico prévio de transtorno mental e antecedentes familiares de doenças crônicas estiveram associados a maiores chances de ansiedade e depressão. Renda familiar de até um salário mínimo e presença de comorbidades associaram-se à depressão, enquanto estar empregado mostrou-se fator protetor para a ansiedade.

Conclusão:  observou-se elevada prevalência de ansiedade e depressão no período pós-COVID-19, associada a fatores psicossociais, clínicos e socioeconômicos, evidenciando a necessidade de estratégias de rastreamento e cuidado da saúde mental nessa população.

Descritores:
Ansiedade; Depressão; COVID-19; Síndrome Pós-COVID-19 Aguda; Saúde Mental; Fatores de Risco.


Destaques:

(1) Alta prevalência de ansiedade em pacientes recuperados da COVID-19. (2) Fatores como sexo, situação econômica, perdas e medo da COVID-19 influenciam a saúde emocional. (3) Fatores sociais, clínicos e o estresse associado à pandemia estão relacionados à ansiedade e à depressão. (4) Intervenções e diagnóstico precoce são essenciais no cuidado psicológico pós-COVID-19.

Introducción

Causada por el virus SARS-CoV-2, la epidemia de COVID-19 fue declarada pandemia en marzo de 2020, configurándose como uno de los principales desafíos sanitarios del siglo XXI1. Actualmente hay más de 700 millones de casos confirmados a nivel global2. Aunque los esfuerzos iniciales se hayan concentrado en reducir la morbimortalidad asociada a la fase aguda de la enfermedad, cada vez más evidencias indican la persistencia de manifestaciones físicas y psicológicas después de la infección, caracterizando el período post COVID-193.

La persistencia de los síntomas relacionados con COVID-19 puede perdurar por semanas o meses. Por tratarse de una enfermedad nueva con limitada información sobre sus manifestaciones crónicas, el cuadro clínico a largo plazo inicialmente recibió menos atención en comparación con los aspectos clínicos de la fase aguda4. Sin embargo, algunos de los casos demostraron ser clínicamente relevantes, puesto que pacientes con cuadros leves o graves comenzaron a presentar síntomas y secuelas a largo plazo, incluso después de al menos dos meses de contraer la infección, con afectación de diversos sistemas orgánicos e incluso con manifestaciones psicológicas5. Estas manifestaciones prolongadas de COVID-19 ejercen efectos negativos sobre la calidad de vida, lo que dificulta la recuperación y el regreso a las actividades diarias6.

El debate sobre las complicaciones físicas en los pacientes durante el período post COVID-19 es extenso; en cambio, las consecuencias para la salud mental a largo plazo todavía no han recibido la atención necesaria5. Evidencias recientes demuestran que la infección por SARS-CoV-2 puede causar alteraciones en los circuitos neuroinmunes, aumentando así el riesgo de que surjan y/o se agraven comorbilidades en las personas afectadas. Además, el estrés psicosocial y la forma grave de la enfermedad son factores de riesgo para el desarrollo de señales y síntomas de trastornos psicológicos7.

La infección por COVID-19 está asociada a una sobrecarga mental resultado de sucesos estresantes, inseguridad, ansiedad y miedo, lo que contribuye al desarrollo de trastornos psicológicos8. Estos trastornos pueden entenderse como manifestaciones de los sucesos estresantes vividos por las víctimas de COVID-19, ocasionando síntomas y señales de ansiedad y depresión en aproximadamente el 30% al 40% de los pacientes durante el período posterior a la infección9. Un estudio transversal realizado con 70 participantes evidenció que apenas ocho (11,4%) no presentaban síntomas relacionados con la depresión, que varió de leve a moderada. En relación a la ansiedad, se observó que 18 individuos (25,7%) presentaron síntomas asociados a COVID-19 después de padecer la enfermedad7.

Considerando la elevada prevalencia de ansiedad y depresión durante el período post COVID-1910, al igual que sus repercusiones físicas, mentales y sociales que contribuyen a ausencias laborales, a la pérdida de productividad y a una reducción en la calidad de vida, además de la escasez de estudios encontrada en la literatura, se hace evidente la necesidad de realizar trabajos de investigación sobre cambios en el estado mental entre sobrevivientes de COVID-19. En este contexto, el objetivo de este estudio es estimar la prevalencia y los factores asociados a la ansiedad y a la depresión en pacientes que se están recuperando de COVID-19.

Método

Diseño del estudio

Estudio analítico de tipo transversal basado en las pautas indicadas en Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology(STROBE)11.

Lugar y período del estudio

El estudio se realizó entre septiembre de 2022 y julio de 2023 en un municipio de Petrolina (Pernambuco), en el Hospital Universitario de la Universidade Federal do Vale do São Francisco (HU-UNIVASF) y en el Centro para la Detección de COVID-19.

Población

La población del estudio estuvo conformada por pacientes con antecedentes de infección por COVID-19, 4 meses después de diagnosticada la enfermedad.

Criterios de selección

Las personas incluidas en la muestra tenían al menos 18 años de edad, eran de ambos sexos y su diagnóstico de COVID-19 se había confirmado por medio de la prueba de Reacción en Cadena de la Polimerasa (Polymerase Chain Reaction, PCR) (o RT-PCR) para el virus SARS-CoV-2, con un mínimo de cuatro meses después de la infección. Se excluyó a los individuos con déficits cognitivos que les imposibilitaran comprender los instrumentos de la investigación, al igual que a las personas que no respondieron los instrumentos en su totalidad, lo que inviabilizó el procesamiento y análisis de los datos.

Participantes

El cálculo muestral se realizó sobre la base de la cantidad estimada de personas afectadas por COVID-19 durante el año 2022 en el municipio de Petrolina, considerando un nivel de confianza del 95%. El tamaño de la muestra se calculó utilizando la herramienta OpenEpi (http://www.OpenEpi.com), resultando una muestra compuesta por 381 individuos.

Variables del estudio

El resultado primario del estudio fue la prevalencia de ansiedad y depresión. Las variables independientes incluyeron características sociodemográficas y clínicoepidemiológicas, al igual que sucesos estresantes relacionados con la pandemia de COVID-19.

Instrumentos utilizados para recolectar los datos

Se empleó un cuestionario estructurado elaborado por los investigadores para recolectar datos sociodemográficos y clínicoepidemiológicos, además de la incidencia de sucesos estresantes relacionados con la pandemia de COVID-19, como desempleo, luto y cambios en la estructura familiar. También se utilizó la Escala de Ansiedad y Depresión Hospitalaria (Hospital Anxiety and Depression Scale, HADS). Fue posible autoaplicar ambos instrumentos, con la debida supervisión de la investigadora. En el caso de participantes con dificultades para leer, la entrevistadora leyó íntegramente las preguntas junto con las respectivas opciones de respuesta.

HADS es un instrumento adaptado y validado para ser usado en Brasil y presenta buenos parámetros para detectar síntomas de ansiedad y depresión12. Inicialmente desarrollada con el fin de evaluar estos síntomas en pacientes internados en hospitales clínicos no psiquiátricos, posteriormente también comenzó a usarse esta escala en individuos no hospitalizados y sin comorbilidades13.

La escala está conformada por 14 ítems distribuidos en dos subescalas: Ansiedad (HADS-A) y Depresión (HADS-D), con siete ítems cada una. Cada ítem ofrece cuatro opciones de respuesta y la puntuación varía de cero a tres, totalizando 21 puntos para cada subescala. La puntuación final se calcula sumando los valores indicados por los participantes. Además, las puntuaciones se pueden categorizar de acuerdo con el grado en el que se manifiesta la sintomatología (normal, leve, moderado y grave). En este estudio se consideran casos posibles, probables y graves aquellos con puntuaciones superiores a los 8, 11 y 15 puntos, respectivamente14.

Recolección de datos

Para recolectar los datos, el primer paso fue realizar un análisis de las historias clínicas de los pacientes del HU-UNIVASF y de los datos del Centro para la Detección de COVID-19 (puestos a disposición por la Secretaría Municipal de Salud), con el fin de seleccionar a los individuos que cumplían con los criterios de elegibilidad del estudio. Subsiguientemente, se invitó a las personas elegidas a participar en la investigación. Cuando aceptaron, se realizaron entrevistas semiestructuradas individuales dirigidas por la investigadora. Estas entrevistas tuvieron lugar en el hogar de cada participante o en un ambiente privado y duraron una media de 20 minutos.

Análisis de los datos

Las variables se tabularon en Microsoft Office Excel® 2016 para registrar y codificar los datos. Posteriormente, se exportó toda la información al programa estadístico Stata (versión 16.0) para realizar el análisis descriptivo y de asociación entre las variables. En el análisis descriptivo se calcularon frecuencias absolutas y relativas para las variables categóricas, mientras que se tomaron medidas de tendencia central y dispersión para las numéricas.

El análisis inferencial de los factores asociados a la ansiedad y a la depresión se realizó por medio de regresión logística binaria. Para esta etapa, las variables de desenlace se dicotomizaron en presencia de ansiedad y presencia de depresión (casos posibles o probables: puntuaciones ≥8 puntos versus casos poco probables), conforme a la clasificación obtenida en HADS. Como primer paso, se realizaron análisis bivariados entre cada desenlace y las variables sociodemográficas, clínicoepidemiológicas y las relacionadas con sucesos estresantes, utilizando las pruebas chi-cuadrado de Pearson o exacta de Fisher y adoptando valores p <0,20 como criterio para seleccionar las variables con posibilidades de ser incluidas en los modelos múltiples.

Subsiguientemente, se realizó un modelado por regresión logística binaria con selección automática del tipo stepwise forward, incluyendo en el modelo inicial todas las variables con p <0,20 en el análisis bivariado. Las variables que permanecieron en el modelo final fueron las asociadas al desenlace con un nivel de significancia del 5%, con una estimación de las razones de probabilidades (Odds Ratio, OR) ajustadas y los respectivos intervalos de confianza del 95%. El ajuste y el desempeño de los modelos se evaluaron por medio de la prueba de Hosmer-Lemeshow.

Aspectos éticos

La investigación fue aprobada por el Comité de Ética en Investigación del Centro Integrado de Salud Amaury de Medeiros (Comitê de Ética em Pesquisa do Centro Integrado de Saúde Amaury de Medeiros, CEP-CISAM/UPE), con número de opinión 5.760.468 y registrado en el Certificado de Presentación para Apreciación Ética (CAAE) número 57873222.1.0000.5191.

Resultados

Los participantes del estudio fueron 381 personas con una media de edad de 36,72 años (±13,14) y tiempo medio posterior a la infección por COVID-19 de 15,19 meses (±8,73). Se observó predominio del sexo femenino (65,62%), de personas autodeclaradas como de piel morena (62,29%), solteras (42,74%) y con Escuela Secundaria completa (40,16%). En relación a la situación económica, el 75,99% de los participantes estaba trabajando, con ingresos familiares superiores a 2 salarios mínimos en el 42,33% de los casos (Tabla 1).

La mayoría declaró antecedentes familiares de enfermedades crónicas (53,16%) y no presentaba antecedentes personales de trastornos mentales (87%) ni de enfermedades respiratorias (70,53%) u otras comorbilidades asociadas (83,11%). En referencia al tratamiento de COVID-19, el 98,15% de los pacientes lo siguieron en sus casas, puesto que se los había clasificado como casos leves (Tabla 1).

En lo que se refiere a los sucesos estresantes relacionados con la pandemia, se observó que la mayoría de los participantes (79,26%) no sufrió ninguna pérdida debido a COVID-19 ni a otras enfermedades (70,47%). Cuando se les preguntó sobre el temor a volver a infectarse de COVID-19, el 50,66% asintió. Además, la mayoría trabajó durante la pandemia (71,43%), y el 57,56% aportaba al sustento de la familia (Tabla 1).

Tabla 1
Datos sociodemográficos y clínicoepidemiológicos y sucesos estresantes relacionados con la pandemia entre pacientes afectados por COVID-19. Petrolina, PE, Brasil, 2023

Al analizar las puntuaciones de la Escala de Ansiedad y Depresión Hospitalaria (Hospital Anxiety and Depression Scale, HADS), se verificó que el 53,54% (n=204), el 25,98% (n=99) y el 20,47% (n=78) de los participantes presentaron los perfiles de ansiedad poco probable, posible y probable, respectivamente. Con respecto a la depresión, los resultados indicaron que el 77,69% (n=296), el 16,01% (n=61) y el 6,30% (n=24) eran casos poco probables, posibles y probables, respectivamente (Tabla 2). A los propósitos del análisis estadístico inferencial, se agruparon las categorías “Posible” y “Probable”, constituyendo una variable dicotómica (Poco probable versus Posible/Probable). Se adoptó esta estrategia para respetar las presunciones estadísticas y mejorar la robustez de los análisis. En consecuencia, la prevalencia de ansiedad posible/probable fue del 46,45%, mientras que la de depresión posible/probable correspondió al 22,31%.

Se observó una asociación estadísticamente significativa entre ansiedad y las siguientes variables: sexo, situación económica, ingresos familiares, antecedentes familiares, presencia de enfermedades respiratorias, antecedentes de trastornos mentales, temor de volver a infectarse de COVID-19 y recibir asistencia del gobierno (p<0,05) (Tabla 3).

En cuanto a la depresión, se verificó una asociación estadísticamente significativa con estas variables: sexo, ingresos familiares, antecedentes familiares, presencia de comorbilidades, antecedentes de trastornos mentales, fallecimientos en la familia por causa de COVID-19, temor de volver a infectarse de COVID-19 y recibir asistencia del gobierno (p<0,05) (Tabla 3).

Tabla 2
Análisis de la Escala de Ansiedad y Depresión Hospitalaria entre pacientes afectados por COVID-19. Petrolina, PE, Brasil, 2023
Tabla 3
Asociación de ansiedad y depresión con características sociodemográficas/clínicoepidemiológicas y sucesos estresantes relacionados con la pandemia entre pacientes afectados por COVID-19. Petrolina, PE, Brasil, 2023

Los factores asociados a la ansiedad que se hicieron evidentes en los modelos de regresión indicaron que el temor de volver a contraer COVID-19 estuvo asociado a mayores probabilidades de ansiedad (Posible/Probable) (OR=3,08; IC95%: 1,95-4,88; p<0,001), al igual que a antecedentes previos de trastornos mentales (OR=5,56; IC95%: 2,42-12,76; p<0,001). La situación económica de los participantes presentó una asociación inversa, con menores probabilidades de ansiedad entre pacientes con trabajo, caracterizando un efecto protector y con una reducción aproximada del 46% en las probabilidades de sufrir ansiedad en relación con las demás categorías (OR=0,54; IC95%: 0,31-0,93; p=0,027). También se observó mayor probabilidad de ansiedad ante la presencia de antecedentes familiares de enfermedades crónicas (OR=1,76; IC95%: 1,11-2,79; p=0,016) (Tabla 4).

En lo que se refiere a la depresión, se hizo evidente una asociación con el temor de contraer COVID-19 (Posible/Probable), con OR=3,24 (IC95%: 1,85-5,69; p<0,001). Además, los participantes con antecedentes de trastornos mentales (OR=2,80; IC95%: 1,40-5,58; p=0,003), ingresos familiares de hasta un salario mínimo (OR=2,18; IC95%: 1,21-3,93; p=0,009), antecedentes familiares de enfermedades crónicas (OR=1,81; IC95%: 1,04-3,13; p=0,035) y presencia de comorbilidades (OR=1,97; IC95%: 1,03-3,78; p=0,041) presentaron mayores probabilidades de depresión, tal como se indica en la Tabla 4.

Tabla 4
Modelos de regresión logística binaria correspondientes a los factores asociados a la ansiedad y a la depresión entre pacientes afectados por COVID-19. Petrolina, PE, Brasil, 2023

Discusión

En este estudio se identificó elevada prevalencia de síntomas de ansiedad y depresión en personas evaluadas después de la infección por SARS-CoV-2, indicando persistencia de alteraciones en la salud mental durante el período post-agudo de COVID-19. Estos resultados estuvieron asociados a características sociodemográficas, clínicas y psicosociales, entre las que se destacaron pertenecer al sexo femenino, vulnerabilidad socioeconómica y temor persistente de reinfección.

El valor de prevalencia de la ansiedad observado fue superior al aumento global estimado del 25% durante el primer año de la pandemia de COVID-193; también fue mayor que las estimaciones descritas para la población brasileña en general antes y durante la pandemia, que indican una prevalencia aproximada del 14,3% para la ansiedad y del 4% al 5% en el caso de la depresión15-16. Este hallazgo constituye un aspecto relevante del estudio, puesto que pone de manifiesto que las personas que atravesaban el período post COVID-19 seguían presentando mayor riesgo de distrés psicológico en comparación con la población general. En contraste con un estudio de cohorte realizado en Brasil con pacientes internados en el que se utilizó el mismo instrumento, los valores de prevalencia encontrados fueron diferentes10, lo que puede estar relacionado con diferencias contextuales y metodológicas. La muestra de este estudio estuvo compuesta predominantemente por casos leves controlados en el contexto domiciliario, lo que puede haber favorecido la persistencia de síntomas psicológicos menos intensos clínicamente, aunque duraderos.

Los resultados demostraron ser coherentes con evidencias longitudinales internacionales. Estudios realizados con sobrevivientes de COVID-19 controlados después del tratamiento hospitalario identificaron valores de prevalencia más elevados para la ansiedad (42%) y la depresión (31%)17; esto sugiere que la gravedad clínica inicial puede modular estos desenlaces. Por otro lado, estudios de cohorte con seguimiento prolongado demostraron que, aunque los síntomas de la depresión tendieron a reducirse con el tiempo, los niveles de ansiedad permanecieron estables; esto indica que la ansiedad presenta un curso más persistente de la depresión durante el período post-COVID-1918. En este contexto, evidencias recientes indicaron que la ansiedad y la depresión tienden a manifestarse de forma concomitante y que actúan como factores predictivos de la condición post COVID-19, reforzando la hipótesis de que el distrés psicológico forma parte del espectro clínico del COVID prolongado5.

Además de los elevados valores de prevalencia, en los modelos de regresión logística se evidenció que el temor a un nuevo contagio de COVID-19 y los antecedentes previos de trastornos mentales fueron los principales factores asociados tanto a la ansiedad como a la depresión, aumentado aproximadamente tres veces las probabilidades de estos desenlaces. Adicionalmente, ingresos familiares de hasta un salario mínimo, antecedentes familiares de enfermedades crónicas y presencia de comorbilidades se asociaron a una mayor probabilidad de sufrir depresión, mientras que tener empleo demostró ser un factor de protección contra la ansiedad.

Se observó mayor prevalencia de ansiedad y depresión entre las mujeres, un resultado similar al descrito en estudios nacionales10,17 e internacionales19. Esta mayor vulnerabilidad en el sexo femenino a padecer trastornos mentales en comparación con los hombres también se identificó en la población brasileña durante la pandemia de COVID-1917. Este hallazgo se condice con informes globales que señalan un riesgo entre 1,5 y 2 veces mayor de padecer trastornos mentales entre las mujeres3. Además, en un metaanálisis reciente realizado con sobrevivientes de COVID-19 se identificaron más probabilidades de ansiedad (OR=2,1) y depresión (OR=1,8) entre las mujeres, lo que refuerza el hecho de que las desigualdades de género persistieron en el contexto pospandémico19. La mayor vulnerabilidad entre las mujeres se atribuyó a sobrecarga de actividades domésticas y de cuidado, a inseguridad económica y al impacto psicosocial extendido durante la pandemia19.

En lo que se refiere a los determinantes socioeconómicos, los hallazgos evidenciaron que tener empleo ejerció un efecto protector contra la ansiedad, mientras que ingresos familiares bajos aumentaron significativamente las probabilidades de sufrir depresión. Estos resultados se condijeron con los de estudios longitudinales recientes que demostraron que el desempleo elevó hasta 2,4 veces la probabilidad de ansiedad y que los bajos ingresos duplicaron el riesgo de depresión en seguimientos prolongados después de COVID-1920. De manera similar, en un estudio sobre evoluciones pospandémicas se identificó que ingresos familiares ≤1 salario mínimo aumentaron 2,1 veces la probabilidad de depresión, mientras que tener empleo mantuvo su efecto protector en torno al 40%, corroborando el patrón observado en este trabajo de investigación21.

Los antecedentes previos de trastornos mentales se destacaron como uno de los factores más profundamente asociados a la ansiedad y a la depresión; este resultado se condice con los de análisis longitudinales de tres años que indicaron elevada incidencia o persistencia de trastornos mentales después de COVID-19 en individuos con vulnerabilidad psiquiátrica previa22. Otras evidencias indicaron que personas con trastornos mentales previos presentaron un nivel de riesgo hasta cinco veces más alto de desarrollar síntomas de ansiedad y depresión en el contexto del COVID prolongado23.

De manera similar, la asociación entre enfermedades crónicas, comorbilidades y síntomas de depresión que se observó en este estudio se condijo con diversos metaanálisis que indicaron mayor probabilidad de ansiedad y depresión entre personas con enfermedades crónicas (con valores de OR de 1,7 a 2,0), posiblemente mediada por mecanismos de neuroinflamación persistente5. Otros estudios también demostraron que la presencia de comorbilidades prácticamente duplicó la probabilidad de depresión (OR=1,9) y que las enfermedades respiratorias aumentaron el riesgo de ansiedad (OR=1,6); esto refuerza la interacción entre afecciones físicas y distrés psicológico durante el período post COVID-1924.

En los modelos múltiples se demostró que los pacientes con antecedentes familiares de comorbilidades y personales de trastornos mentales presentaron mayores probabilidades de sufrir ansiedad y depresión, en consonancia con estudios epidemiológicos que señalan a los antecedentes psiquiátricos como un importante factor de vulnerabilidad para el desarrollo o la intensificación de trastornos psicológicos después de la infección5,22-23. Adicionalmente, la presencia de comorbilidades clínicas prácticamente cuadruplicó la probabilidad de depresión, reforzando el rol de las afecciones crónicas en la sobrecarga emocional de estos pacientes.

Además, el temor de volver a infectarse de SARS-CoV-2 presentó una fuerte asociación tanto con la ansiedad como con la depresión en este estudio. Un trabajo de investigación realizado en Mato Grosso do Sul verificó que el 64% de los participantes declararon tener temor de volver a contraer la enfermedad24, una condición que tiende a aumentar la carga emocional y física, favoreciendo el distrés psicológico. Estudios internacionales evidenciaron que el temor de volver a contraer COVID-19 surgió como el principal factor de predicción para la ansiedad y la depresión; este hallazgo se condice con trabajos de investigación sobre evoluciones de salud mental en los que se identificó un aumento de 2,8 a 3,5 veces en las probabilidades para ambos desenlaces asociados al temor persistente21. Un metaanálisis específico sobre factores psicológicos del COVID prolongado reforzó este resultado al demostrar que el temor a la reinfección aumentó aproximadamente tres veces la probabilidad de ansiedad, erigiéndose como uno de los determinantes más robustos del distrés psicológico prolongado5.

Las principales limitaciones de este estudio fueron las siguientes: su diseño transversal, que imposibilitó realizar inferencias causales; y el predominio de casos leves, que limitó la generalización de los resultados a poblaciones que presentan mayor gravedad clínica. Además, la escasez de estudios nacionales con un diseño similar restringió la posibilidad de establecer comparaciones más amplias.

A pesar de estas limitaciones, el estudio contribuyó a profundizar el conocimiento científico en las áreas de Salud y Enfermería porque produjo evidencias nacionales sobre la prevalencia y los factores asociados a la ansiedad y la depresión durante el período post COVID-19, en una población predominantemente conformada por casos leves controlados en un contexto no hospitalario. Al integrar variables sociodemográficas, clínicas y psicosociales en modelos analíticos ajustados, los hallazgos ampliaron lo que se conoce sobre los determinantes del distrés psicológico después de la infección por SARS-CoV-2. Estas evidencias fortalecen las bases científicas para el desarrollo de estrategias de detección, seguimiento y atención integral en salud mental, con repercusiones directas para la práctica asistencial, la planificación en salud y la producción de conocimientos de Enfermería.

Conclusión

En este estudio se identificó elevada prevalencia de ansiedad entre sobrevivientes de COVID-19, con mayor probabilidad entre personas que tienen temor de volver a contagiarse, antecedentes personales de trastornos mentales, antecedentes familiares de enfermedades crónicas, bajos ingresos y situación de desempleo, mientras que tener trabajo demostró ejercer un efecto protector. La depresión presentó un valor de prevalencia menor al observado en el caso de la ansiedad, pero estuvo asociada principalmente al temor de reinfección, a los antecedentes de trastornos mentales, a los bajos ingresos, a los antecedentes familiares de enfermedades crónicas y a la presencia de comorbilidades clínicas.

Estos hallazgos refuerzan la necesidad de implementar estrategias de detección sistemática de síntomas de ansiedad y depresión en la población post COVID-19, enfocándose prioritariamente en grupos socialmente vulnerables y en personas con antecedentes psiquiátricos. También destacan la importancia de ofrecer intervenciones psicosociales que puedan reducir el impacto de COVID-19 sobre la salud mental.

Declaración de Disponibilidad de Datos:

Todos los datos generados o analizados durante este estudio están incluidos en este artículo publicado.

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  • *
    El presente trabajo fue realizado con apoyo de la Fundação de Amparo à Ciência e Tecnologia do Estado de Pernambuco (FACEPE), proceso BIC-1277-4.04/22, Brasil.
  • Cómo citar este artículo:
    Araújo ID, Carvalho IJSA, Lacerda LCA, Diniz LPM, Fernandes FECV, Teles RBA. Prevalence and factors associated with anxiety and depression after COVID-19. Rev. Latino-Am. Enfermagem. 2026;34:e4915 [cited año mes día ]. Available from: URL. https://doi.org/10.1590/1518-8345.8173.4915

Editado por

  • Editor Asociado:
    Omar Pereira de Almeida Neto

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    21 Ago 2026
  • Fecha del número
    2026

Histórico

  • Recibido
    22 Jul 2025
  • Acepto
    12 Ene 2026
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